El Ensanche vuelve a ser el distrito con menos inversiones del tripartito

Calle Cirilo Amorós, una de las que están pendientes de reurbanización en el Ensanche. / J. Monzó
Calle Cirilo Amorós, una de las que están pendientes de reurbanización en el Ensanche. / J. Monzó

Los tres barrios reciben sólo 108.462 euros de los 48,9 millones repartidos directamente en las zonas de Valencia en obras y equipamientos

P. M. Valencia

La respuesta ocupa 40 páginas, aunque la parte del distrito del Ensanche alcanza apenas media página. Las inversiones en obras y equipamientos del Ayuntamiento han vuelto a dejar en la cuneta esta zona de la ciudad por segundo año consecutivo, al analizar la relación de proyectos ejecutados hasta el pasado 30 de noviembre.

Eso es lo que refleja la contestación del gobierno municipal al grupo popular, acerca del detalle de las llamadas inversiones territoriales, referidas a las que se pueden situar dado que benefician de manera directa a una zona concreta. En toda la ciudad fueron 48,9 millones de euros, mientras que en los tres barrios del Ensanche (Gran Vía, Pla del Remei y Ruzafa) se quedaron en sólo 108.462 euros.

El portavoz del PP en el Consistorio, Eusebio Monzó, destacó que el pasado ocurrió lo mismo, entonces con 156.500 euros. «Este ejercicio ha sido mucho peor porque el presupuesto total del Consistorio pasaba de 128 a 148 millones de euros para todas las inversiones». Al analizar el reparto de obras ejecutadas por vecino, sale una cifra más baja que en 2016.

El Consistorio ejecuta 13,5 millones en actuaciones generales para toda la ciudad sin zona asignada

Las obras que se pueden asignar a una zona concreta se elevaron a cinco casos en el distrito citado. Se trata de una mejora en el alumbrado con la renovación de luminarias, así como el cambio de megafonía en el mercado de Ruzafa, la adaptación de los aseos públicos en el mismo recinto y unos gastos relacionados con este proyecto.

No aparece nada más, pese a que la Asociación de Comerciantes del Centro y el Ensanche reclama desde hace años que prosiga la reurbanización de calles en esta parte de la ciudad, de la misma manera a lo que se hizo en su día en Félix Pizcueta, Pizarro, Hernán Cortés o Conde Salvatierra. Pero esa iniciativa sigue en el limbo sin plazos.

La renovación de servicios y la reforma integral de las calles se ha pedido fundamentalmente para Isabel la Católico y Cirilo Amorós. Esto último se considera decisivo para el desarrollo comercial de la zona, con espacios más amplios para peatones y la reordenación del parking.

Algo similar ocurre en Ruzafa, donde la Generalitat ejecutó en el pasado mandato el llamado Plan RIVA de reurbanización de calles. Un dinero sobrante sirvió para ampliar la zona de actuación, aunque la asociación de vecinos ha criticado varias veces que esta iniciativa haya quedado incompleta al no incluir una serie de ejes próximos a la avenida Peris y Valero.

En la carpeta de obras no iniciadas en 2017 se quedaron dos proyectos tan importantes como una intervención en la sección de pescadería del mercado y la remodelación completa del parque de la plaza Manuel Granero. En este último caso, se ha tardado dos años en rehacer un proyecto que ya contaba con 262.000 euros desde el mandato anterior, una obra paralizada por el rechazo de una plataforma vecinal.

Baste citar como ejemplo que las votaciones vecinales de 2016, donde se repartieron siete millones de euros en inversiones, incluyeron un carril bici en la avenida Reino de Valencia y mejoras en la accesibilidad de paradas de la EMT, que en ambos casos siguen en tramitación y sin ejecución prevista. Otro tanto ocurre con las que debían ejecutarse el pasado año, donde se sitúa el citado parque, la instalación de sonómetros en Ruzafa y otro carril ciclista, en este caso en Germanías.

Otros distritos que salen perjudicados en la ejecución del presupuesto son Benicalap y Zaidía con 404.838 y 480.687 euros respectivamente. En el segundo caso se habla en el listado de la reforma de alquerías en la calle Olba, mejoras en el alumbrado o expropiaciones para jardines, así como la adecuación de una parcela junto al colegio Max Aub. En cuanto al primero la parte gruesa se la lleva la adquisición de una parcela en la calle Bechí.

El distrito que encabeza la clasificación de inversiones es Rascanya, al alcanzar los 8,29 millones de euros, con dos partidas para expropiar suelo escolar en la calle Diputada Clara Campoamor, en Orriols. La relación se completa con la eliminación de barreras arquitectónicas en el colegio Senyera junto a otras expropiaciones en el camino de Moncada, donde se sitúa la alquería Falcó, en Torrefiel.

Las inversiones realizadas hasta el 30 de noviembre se elevan a 13,5 millones de euros para aquellas obras o equipamientos que benefician al conjunto de la ciudad. Está el caso de las mejoras en las plantas potabilizadoras, adquisiciones para la banda municipal o recursos para el Cuerpo de Bomberos y material informático, entre otros.

El PP critica el «castigo de Ribó» por la subida de impuestos

El portavoz del grupo popular, Eusebio Monzó, criticó que el distrito del Ensanche, tanto el barrio del mismo nombre como Ruzafa, ha sido en los dos años de este mandato uno de los «más castigados por la subida de impuestos, tanto por el incremento del Impuesto de Bienes Inmuebles a comercios y a despachos profesionales, como la subida de la tasa de mesas y sillas de bares y restaurantes, dado que «según los datos de la Oficina de Estadística es uno de los de mayor actividad económica de toda la ciudad». Sólo el distrito de Ciutat Vella supera a estos barrios en la clasificación. En el caso de las terrazas, la recaudación total no aumentó y la redistribución de la tasa tuvo como objetivo gravar los locales con mayor actividad.

El edil señaló que «cada vecino de este distrito ha recibido de manera directa sólo 2,5 euros del presupuesto municipal de inversiones. Si vamos al año anterior la suma da seis euros, un balance muy pobre en comparación con la media de la ciudad, que ya es escasa».

En el conjunto de la ciudad, destacó que las inversiones ejecutadas fueron el pasado año hasta noviembre de 62,4 millones de euros, algo menos de la mitad de los fondos disponibles. El balance representa para Monzó un ejemplo de que «Ribó no está atendiendo las necesidades de los barrios, ni está invirtiendo en la mejora de la calidad de vida en Valencia».

La falta de ejecución del presupuesto municipal ha sido una crítica constante de este mandato. A finales de diciembre, el gobierno municipal estimó que se había llegado a 69 millones gastados en obras y dotaciones, por lo que una cantidad pasará a este ejercicio.

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