La EMT encara su mes más difícil

Usuarios de la EMT suben a un autobús. / IRENE MARSILLA

Marzo incluye cambios en la red mientras 40 buses al día se quedan en cocheras

ÁLEX SERRANO VALENCIA.

La EMT vuelve a tener importantes problemas de funcionamiento diario. Hasta 40 autobuses, en torno a un 10 % del total, se quedan sin salir de cocheras cada día por averías y falta de personal, según denuncian los sindicatos. Habrá notado el usuario de la EMT estos problemas en las frecuencias de los autobuses. Estas anulaciones de viajes coinciden con el periodo de adaptación de las nuevas líneas.

Aunque las mismas fuentes reconocen que los trayectos retocados hace casi dos semanas comienzan a funcionar con más normalidad, varios de ellos siguen registrando importantes problemas. Es el caso de la línea 92 que, como ha podido saber este diario, ha protagonizado el informe sobre paradas de difícil acceso que durante la pasada semana elaboraron los trabajadores. Las dificultades de subir a los autobuses articulados se daban ya en verano, cuando entraban en funcionamiento las líneas que iban a la playa, pero ahora esas circunstancias se dan diariamente: paradas que terminan en jardineras o incluso en garajes y que han provocado accidentes de poca importancia. Otra de las líneas que más problemas da es la 94, que ahora es más corta porque se queda en la avenida de Francia y obliga a los usuarios que quieran ir a la Malvarrosa a pasar a la línea 99.

Pero el principal problema existe en cocheras, donde la edad media de los autobuses, cercana a los 13 años, sigue acarreando constantes averías. Ni la incorporación de nuevos vehículos híbridos y eléctricos (los primeros desde 2015) ha permitido mejorar la cantidad de autobuses que salen a la calle diariamente. Muchos de estos convoyes funcionan de manera distinta a los que hasta el momento empleaban los conductores de la EMT, por lo que se dan más averías en ruta. Además, los climatizadores no funcionan bien, sobre todo en la línea 92, que por otra parte es una de las de más difícil regulación por circular por vías muy cargadas de tráfico.

Además, la falta de personal también se deja notar. Hay empleados que tienen que recortar sus vacaciones o pedir el alta tras una baja antes de tiempo ante las presiones del equipo de dirección, mientras continúan las pruebas de la nueva bolsa de conductores.

Esta situación coincide con un ambiente laboral enrarecido y con la llegada de las fiestas falleras, que provoca importantísimas modificaciones del total de la red. En marzo hay más protestas de los usuarios. Ya se están dando: la semana pasada, con las nuevas paradas y los desvíos causados por la mascletà, la eliminación de apeaderos en Poeta Querol y la obligatoriedad de acercarse hasta Tetuán para coger el autobús antes y después del disparo provocaron no quejas.

Y cuando termine marzo, si se cumplen los plazos adelantados tanto por el alcalde, Joan Ribó, como por el presidente de la EMT, Giuseppe Grezzi, comenzarán las obras en la plaza de la Reina y a planificar los cambios en las líneas que llegan al céntrico enclave. Muchas se desviarán por Poeta Querol. Esta actuación permitirá también abordar parte de la peatonalización blanda de la plaza del Ayuntamiento.

Enfado vecinal

Los vecinos, mientras, entienden muy poco de la nueva remodelación de la red. Así lo aseguran dirigentes vecinales, que insisten en que los cambios impulsados por Grezzi en la red de autobuses va en contra de lo que propuso el mismo Grezzi en la remodelación de 2016. Entonces, dividió, por ejemplo, la línea 81 en dos, porque argumentó que los trayectos largos eran poco operativos.

Los nuevos cambios han implicado la creación varios macrotrayectos, incluido un recorrido ampliado de la línea 99, que antes se detenía en la estación del Cabanyal y ahora llega a la Malvarrosa: casi 20 kilómetros en una línea casi circular que ha mejorado la frecuencia con respecto a la línea Metrorbital, que hacía el mismo recorrido antes de la modificación.

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