Un edificio municipal en ruinas junto a la Lonja acumula un retraso de cuatro años

El edificio de la plaza Doctor Collado. / p. m.
El edificio de la plaza Doctor Collado. / p. m.

El Ayuntamiento aprueba un nuevo calendario de obras y prevé acabar la rehabilitación de las viviendas en 2019

PACO MORENO VALENCIA.

El Ayuntamiento aprobó ayer en la junta de gobierno lo que se denomina en el expediente como un «reajuste» de las anualidades para la rehabilitación de un edificio municipal situado en los números 2 y 3 de la plaza Doctor Collado, justo al lado de la Lonja. La realidad es que la ejecución de un proyecto que dio sus primeros pasos en 2014 no se prevé acabar hasta 2019, con lo que de momento acumula ya cinco años de trámites.

La finca está en el estado más lamentable posible pese a estar a unos metros del único edificio de Valencia catalogado como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Las fachadas de las plantas bajas están repletas de restos de carteles y pintadas, mientras que uno de las dos fincas que forman parte de la promoción inmobiliaria está cubierta con redes para prevenir daños por la caída de cascotes.

Se da la circunstancia de que este edificio fue uno de los primeros en formar parte del llamado Registro de Solares, un recurso legal por el que los Ayuntamientos pueden hacerse con las propiedades si sus dueños no piden la licencia de obras o no la ejecutan. Esta herramienta contempla una compensación.

Las fachadas de las fincas se mantendrán tras descartar la demolición completa de los inmuebles

Pero la realidad es que no se ha avanzado nada salvo en la tramitación de un expediente que parece una carrera de obstáculos. La inversión prevista de 997.015 euros procede del Plan Confianza de la Generalitat, por lo que se tiene que pedir el permiso para el «reajuste» de las anualidades, que contempla una parte de la obra este año y su finalización a lo largo de 2019.

El Consistorio aprobó el 28 de marzo de 2014 el proyecto básico para la rehabilitación del inmueble, tras lo que solicitó a la Conselleria de Economía que se incluyera en el Plan Confianza de ayuda a los Ayuntamientos. El primer traspiés lo constituyó el hecho de que el proyecto no podía ejecutarse desde la empresa municipal Aumsa, por lo que se transfirió la propiedad, que se completó con la compra de más fincas para poder cumplir la normativa.

Hasta el 10 de mayo de 2016 no fueron inscritas en el Registro de la Propiedad todas estas viviendas, fecha en que ya se había aprobado un primer «reajuste» en las anualidades. Otra modificación se produjo en el mismo proyecto, donde se había previsto la demolición de todas las fachadas para su reconstrucción, cuando el Plan de Ciutat Vella no permite esto. La decisión fue mantener las actuales.

La protección es máxima dado que en el subsuelo de la calle Pere Compte hay varios sótanos abovedados, mientras que los cimientos de las fincas se sustentan en los restos de la muralla musulmana. «La contradicción entre el planeamiento vigente y el proyecto aprobado, el estado actual de los inmuebles, la necesidad de realizar una intervención arqueológica y la inexistencia de estudio geotécnico, exigen una adaptación de las actuaciones a la realidad», se indica en el documento, que justifica de este modo una nueva cronología por fases, como se aprobó ayer.

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