Dueños de tiendas de Valencia piden autorización para abrir los festivos

HACE

150

AÑOS

Los dueños de varias tiendas de especias y chocolaterías del centro de Valencia acordaron, en el verano de 1867, solicitar a las autoridades municipales que se les autorizara a «tener abiertos sus establecimientos durante los días festivos hasta la una de la tarde».

La noticia tiene 150 años, la publicó LAS PROVINCIAS el día cuatro de agosto, pero el meollo de la cuestión, el de los horarios comerciales, sigue siendo de hoy mismo, es de permanente actualidad, con la salvedad, naturalmente, de que ha cambiado de forma radical la escenografía comercial: no abundan especierías y chocolaterías, claro, hoy son grandes empresas de cadenas de hipermercados y centros comerciales quienes centran a menudo la reclamación de mayor libertad de apertura, mientras que las pequeñas tiendas se suelen mostrar reticentes y reivindican el cierre en festivos para descansar. Los pequeños que hace siglo y medio querían abrir en festivos, prefieren hoy cerrar y que se aplique lo mismo a los grandes, para no perder ventas semanales y evitar un deterioro de su cuota de mercado.

Los tenderos argumentaban en 1817 que vendían artículos de primera necesidad y que con tal horario en festivos se armonizarían también las «necesidades de desahogo» de los propios dependientes. Ya estaba ahí el concepto moderno de la conciliación de la vida laboral y familiar.

A la iniciativa se habían sumado «los maestros barberos y sangradores», igualmente interesados en que se les permitiera «trabajar en las mañanas de los días festivos».

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