Despedidas de solteros y charangas copan el centro de Valencia

Imagen de una despedida de soltera en Valencia.
Imagen de una despedida de soltera en Valencia. / J. J. Monzó

Botellones masivos, fiestas en apartamentos ilegales y jaleo en la vía pública hasta entrada la madrugada centran las denuncias de los residentes

Álex Serrano
ÁLEX SERRANO

Los carteles han comenzado a aparecer disimuladamente en Ruzafa, casi de la noche a la mañana. En contenedores, en farolas, en muros... También lo han hecho en Ciutat Vella, incluso en forma de pintadas autoexplicativas. Es el grito visual de los residentes contra el ocio de macrobotellones, las despedidas acompañadas de charangas, los carros de la compra repletos de bebidas que empujan muchos de los 'festeros' o la presencia de turistas llegados expresamente a la ciudad para despedir su última parranda antes de la boda. Los vecinos que viven día tras día las molestias provocadas por un ocio conformado por despedidas de soltero, charangas en plena calle, botellones hasta altas horas de la madrugada o fiestas en apartamentos turísticos han estallado.

La ciudad se enfrenta a un dilema: mantener su estatus de urbe de ocio y turismo sin caer en ejemplos que vecinos del centro y de Ruzafa ya nombran sin tapujos como Salou, Magaluf o Barcelona. Lo cierto es que en Ciutat Vella las quejas respecto a esta ruidosa actividad que provoca decenas de molestias diarias son constantes.

Lo confirma Joan Sanchis, portavoz de la Asociación de Vecinos La Boatella, que asegura, además, que decenas de vecinos han abandonado ya el centro histórico. «Ha habido gente que vive en la plaza del doctor Collado que ha puesto en venta a mitad de precio para irse cuanto antes, en la calle La Purísima otros han vendido y se han ido a un pueblo, y en las calles situadas entre la plaza del Mercado y la plaza de la Merced, hay vecinos que se van porque los tiran o porque no aguantan más», lamenta Sanchis.

LAS CLAVES

Sin autorización.
Las charangas que recorren la ciudad lo hacen en todos los casos sin permiso municipal
Inacción.
Los vecinos de centro y de Ruzafa denuncian la inacción municipal en el control de estas actividades
Expansión.
El problema empieza a llegar, además de a Ciutat Vella y Ruzafa, a barrios como Benimaclet o El Cabanyal

El dirigente vecinal comenta que la situación en torno a las calles que rodean la Lonja es muy complicada. «Hay dos bares, terrazas, apartamentos o áticos donde se hacen bodas con más de 100 invitados haciendo de las suyas en los rellanos...», indica Sanchis. En la calle Cordellats, precisamente, el pasado verano hubo un enfrentamiento entre turistas y vecinos, que llegaron a lanzarse huevos y a increparse.

Precisamente en el número 5 de la calle Cenia también se han ido los residentes, según Sanchis, porque los apartamentos ilegales siguen abiertos. «Los arquitectos de la asociación dan por perdida la recuperación del barrio por el bullicio, la suciedad, la falta de servicios y dotaciones y la inseguridad ante un futuro colapso. Los que ilegalmente realizan obras con 'declaración responsable' y destinan a alojamientos, bares, terrazas, alquiler de bicicletas, kebabs, tiendas que venden alcohol... gozan de total impunidad», dice Sanchis.

Residentes en el centro aseguran que decenas de vencinos han abandonado el barrio

«Ante todas las denuncias que esta asociación ha realizado el Ayuntamiento no ha cerrado ni un sólo local ni ha abierto procedimiento sancionador a ningún establecimiento, ni siquiera contestado a los vecinos. A todo ello hay que añadir que, sin aplicar planes de protección para el comercio tradicional artesanal y de proximidad y permitiendo ilegalmente la apertura de más establecimientos hosteleros y otros relacionados exclusivamente con el turismo, Ribó y su equipo de gobierno están eliminando por completo el comercio en todo el centro histórico que con todo cinismo dicen proteger», asegura el dirigente vecinal.

Es una situación parecida a la que se vive kilómetro y medio al sur, en el barrio de Ruzafa. Se trata de la zona más castigada por la contaminación acústica, los botellones y las despedidas de soltero, que todos los dirigentes vecinales entrevistados por este diario coinciden en destacar como las más molestas.

El Consistorio quiere diversificar el tipo de visitantes que recibe Valencia

El presidente de Russafa Descansa, Josep Martín, apunta directamente a los locales con ambientación musical. «Suelen acoger despedidas de soltero o soltera que acaban en una ronda por el barrio con charanga. A las puertas de estos establecimientos beben alcohol en plena vía pública, suministrado por el propio local, esa misma tarde. El sector hotelero no tiene la mínima capacidad de autorregulación y no hay voluntad política de regularlo, cumplir y hacer cumplir las ordenanzas municipales. Estos locales promocionan una amplia declaración de una nueva Zona Acústicamente Saturada, solicitud reglada a la normativa autonómica y local de protección contra la contaminación acústica y el 'chabacaneo'», asegura el dirigente vecinal.

Llegadas en avión

La realidad es que las despedidas de soltero, con charangas e incluso carritos de la compra cargados de bebidas o de los propios protagonistas de estas reuniones sociales son muy habituales en la ciudad. Fin de semana tras fin de semana, grupos de jóvenes toman las calles del centro y de Ruzafa, sobre todo, pero también de otros barrios como Benimaclet o el Cabanyal para celebrar que uno de ellos se casa. Pero lo hacen acompañados de charangas, bandas de música y gritos a todo volumen. Así lo describen los mismos residentes en las zonas afectadas.

De hecho, es habitual cada viernes, tal como ha podido comprobar este diario, que lleguen de Milán, Londres y otros destinos europeos vuelos repletos de grupos de jóvenes que vienen a Valencia única y exclusivamente a celebrar sus despedidas de soltero. Se les identifica porque bajan del avión ya disfrazados: tutús, máscaras de superhéroes, capas o cualquier tipo de vestimenta destinada, sobre todo, a avergonzar al novio o la novia. Durante las horas que pasen en la ciudad, consumirán alcohol en grandes cantidades y recorrerán las calles de Valencia acompañados de música, risas y gritos.

¿Qué se puede hacer contra esto? Aplicar la ordenanza, aseguran desde el Ayuntamiento. Concretamente, la de Dominio Público Municipal. Sin embargo, la norma no contempla las despedidas de soltero 'per se', por lo que lo más parecido es el capítulo 5 del citado cuerpo legal. En él se habla de «actuaciones musicales y otras actividades artísticas». El artículo 144.1 indica: «Las actuaciones de carácter artístico, tales como mimo, música, teatro, malabares, y otras análogas, que pretendan llevarse a cabo en el dominio público municipal, tanto de forma individualizada como en grupo, estarán sujetas a previa autorización. Igualmente, lo estarán las de dibujo o pintura con ánimo de lucro». El artículo 148 de la misma ordenanza habla de espacios delimitados para estas prácticas, que en ningún caso estarían permitidas de manera ambulante.

El ejemplo de Gandia

Gandia ha sido la ciudad pionera en la Comunitat en poner coto de manera expresa a las despedidas de soltero, algo que ya hacen otras urbes en España como Madrid, Salamanca o Mojácar. En la capital de la Safor, la policía ya ha denunciado a varios grupos de jóvenes por incumplir la ordenanza de convivencia cívica y armar escándalo, normativa que recoge la prohibición de que bandas musicales actúen por la calle.

En Valencia, aunque la norma cambiará en este mandato, lo cierto es que no es necesaria esta modificación para que la ordenanza no permita las despedidas molestas. De hecho, según explicó el concejal de Vía Pública del Ayuntamiento de Valencia, Carlos Galiana, asegura que ni charangas ni despedidas de soltero tienen permiso para discurrir por la ciudad más allá de las primeras en caso de fiestas tradicionales como las Fallas. «De hecho, las pocas que piden autorización, se les deniega», señaló Galiana, que hizo hincapié en que en Dominio Público «nunca» han dado permiso «para que señoras con penes en la cabeza recorran nuestra preciosa ciudad».

Con permiso o sin él, estas comitivas sí recorren las calles de Valencia. Lo hacen pese a la constante vigilancia de la Policía Local, sobre todo en los barrios más conflictivos, y a pesar de las protestas vecinales.

Quienes residen en las zonas más afectadas por este tipo de turismo de bajo coste organizaron, hace un par de semanas, una marcha por Ciutat Vella, concretamente por los barrios de El Pilar, El Mercat y El Carmen, para evidenciar cómo es su día a día.

Disfrazados con macetas

Lo hicieron disfrazados, con sandalias con calcetines, maletas y flotadores, y corearon lemas contralas empresas que comercializan la gran cantidad de apartamentos ilegales. Este tipo de ocio vive en la ciudad también pese a la intención municipal, explicitada por el alcalde de Valencia, Joan Ribó, hace dos semanas: «Tenemos que trabajar para que esta actividad no genere problemas de convivencia como está sucediendo en ciudades como Barcelona, Venecia, Ámsterdam o Lisboa. Hay que establecer reglas para que el turismo no altere de forma importante la vida de los ciudadanos».

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