La degradación se apodera de Ciutat Vella

Escalera de las torres de Quart, ayer con los restos del incendio. /J. J. Monzó
Escalera de las torres de Quart, ayer con los restos del incendio. / J. J. Monzó

Incendios en monumentos, pintadas y solares se extienden por el centro histórico | Los vecinos piden el cambio de la ordenanza para endurecer las multas, más limpieza y hasta cámaras para detectar el vandalismo

Paco Moreno
PACO MORENOValencia

El incendio del cobijo de un indigente en las torres de Quart, que dejó ennegrecida la escalera y la fachada de una parte del monumento del siglo XV, es la enésima agresión al patrimonio histórico en Ciutat Vella, algo que ocurre tanto con actos de vandalismo puro como de siniestros similares al ocurrido este viernes en el jardín de la calle Guillem de Castro, donde la hipótesis que se baraja es que fuera por una rencilla entre mendigos.

Sea como sea, el que al final pierde es el centro histórico. La bajada de la saturación de bares en algunas calles no ha supuesto un alivio para los vecinos en este sentido, dado que las pintadas son permanentes en todas las fachadas, así como los actos incívicos (léase el uso de todos los rincones a modo de urinarios). El Ayuntamiento ha sacado ahora a concurso la redacción del proyecto de recuperación de la muralla musulmana y su entorno, una iniciativa que se remonta a una década atrás y donde los vecinos afirman que «se llega tarde a muchas zonas afectadas». Los residentes reclaman más servicio de limpieza y baldeo, además de una brigada de eliminación de pintadas y hasta la colocación de cámaras de vigilancia en los lugares más transitados para prevenir este tipo de vandalismo, como ocurre en otras ciudades.

El plan de recuperación del entorno de la muralla musulmana lleva una década de retraso

Uno de los lienzos más grandes de la muralla que subsisten, en la calle Salinas, está cubierto por una red para evitar que caigan más cascotes a la calle, pero la preocupación es que los huecos dejados por los vecinos tras un éxodo de años sea llenado por apartamentos turísticos.

«La degradación hay que pararla como sea y eso es obligación del Ayuntamiento», indicaban ayer fuentes de la asociación de vecinos El Palleter, de Velluters. Esta parte del centro ha tomado el relevo al Carmen en cuanto a la degradación de calles y solares, dado que a la lacra crónica de la prostitución callejera se suma ahora el repunte del tráfico de drogas al menudeo.

Degradación en Ciutat Vella. / J. J. Monzó y Asoc. Constantí Llombart

Entidades como la asociación Constantí Llombart llevan tiempo advirtiendo de la degradación del centro, poniendo el foco últimamente en lo que sucede alrededor de la Lonja. El Consistorio tiene pendiente de rehabilitar una finca en la plaza Doctor Collado, al lado del monumento declarado Patrimonio de la Humanidad. La finca está en la ruina más absoluta.

«Ha transcurrido un año largo desde que dirigimos nuestra petición al Ayuntamiento y a la Dirección General de Cultura, recordando la obligación de cumplir con la Convención de París para la Protección del Patrimonio Mundial», comentaron fuentes de la entidad.

«A pesar de ciertos avances y tímidas iniciativas municipales, seguimos contemplando como el entorno monumental sigue degradándose, no atisbando actuaciones administrativas firmes», señalaron, para destacar que la «parroquia de los Santos Juanes, el Mercado Central y la trama urbana merecen una mayor atención y esfuerzo presupuestario, a fin de que el centro histórico no se convierta en un simple espacio de «turismo de borrachera».

En el caso de las pintadas, el problema es el efecto llamada que generan muchas de las «firmas» en las fachadas de edificios protegidos, como es el caso del situado en la esquina de las calles Roteros y Pintor Fillol, donde se proyecta la apertura de un hotel. Primero fueron varios colores aparecidos en la parte inferior a modo de arcoíris vandálico, lo que ha sido replicado por otros grafiteros con numerosas pintadas.

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