La degradación asedia la Lonja

Farola con una pintada en la plaza del Mercado, ayer por la tarde. / j. j. monzó
Farola con una pintada en la plaza del Mercado, ayer por la tarde. / j. j. monzó

Las pintadas ensucian todos los edificios, bancos, paneles y hasta farolas que rodean el inmueble histórico protegido | Los comerciantes piden que las futuras cámaras se extiendan al entorno cercano

PACO MORENO

No hay rincón sin su particular marca en forma de pintada. Los alrededores de la Lonja, el único edificio de Valencia declarado Patrimonio de la Humanidad, muestran una auténtica colección de pintadas, pegatinas, carteles y restos de suciedad en las fachadas. Hasta los paneles del inmueble municipal que indica los horarios están repletos de suciedad.

LAS PROVINCIAS recorre las calles del entorno un día después de que se produjera el cuarto atentado con pintadas de este mandato. Los grafitis ya han desaparecido pero no ocurre lo mismo con las que se sitúan a unos metros.

Para la asociación de comerciantes del centro, lo acaecido esta semana es un ejemplo más de la urgencia de la colocación de cámaras de videovigilancia, lo que debería extenderse a «las calles más próximas para proteger también a los comercios de esta lacra».

El edificio en ruinas de la plaza Doctor Collado es uno de los que más crítica causa en la zona

La entidad reivindica desde hace años la instalación de estos aparatos de seguridad al igual que ocurre en otras ciudades españolas. El Consistorio siempre se ha negado, aunque cambió de criterio cuando el incendio intencionado del cobijo de un mendigo afectó a una fachada lateral de las torres de Quart.

El gobierno municipal acordó el pasado 13 de enero con la Generalitat pedir el permiso para las cámaras en la Lonja, las torres de Quart y las torres de Serranos, una solicitud que debe hacer la Policía Local y que todavía no ha llegado a la Delegación del Gobierno. Fuentes de esta institución confirmaron ayer seguir sin noticias de este trámite.

Desde la asociación de comerciantes precisaron que este tipo de autorizaciones tarda «unos dos años, por lo que deberían iniciarse ya». Lo mismo reclamaron para la remodelación de la plaza de la Reina, cuyo proyecto está prácticamente acabado para sacar a concurso las obras.

«Lo idóneo sería dejar la plaza preparada para esta instalación en cuanto al cableado para que enseguida que se logre el permiso ponerlas», reiteraron. En cuanto a la Lonja, fuentes municipales recordaron que las cámaras no podrán estar clavadas en las fachadas por la protección patrimonial del edificio, por lo que los técnicos tendrán que buscar una alternativa en postes cercanos o habilitar alguno expresamente.

Las cinco pintadas realizadas este miércoles fueron denunciadas en la Policía Nacional por la asociación Círculo por la Defensa del Patrimonio, con el propósito de que a estos actos de vandalismo se les aplique el Código Penal, con el argumento de que se comete un atentado contra el patrimonio histórico.

El Consistorio promovió a finales de los años 90 una serie de brigadas de limpieza de pintadas en fachadas, escaparates y persiana. «Fue una iniciativa del entonces concejal de Empleo, José Luis Juan, una especie de taller de oficios con el que se quería ayudar a resolver este problema y además, ofrecer una salida profesional a los participantes», comentaron desde la asociación.

A juicio de las mismas fuentes, una medida similar debería ponerse ahora en marcha. «La cuestión sale de vez en cuando en la Junta Municipal de Ciutat Vella y siempre responden que las brigadas de limpieza sólo pueden actuar en monumentos y edificios públicos».

Algunos de los comerciantes de la zona han optado por decorar con grafitis sus persianas. «Es como si así lo respetaran y no ensuciaran la fachada», comenta uno de los empresarios. Las calles Cordellats y Lonja son las más afectadas, con grandes paneles de madera recubiertos por todo tipo de pintadas.

El edificio municipal que recae a la plaza Doctor Collado es cuestión aparte. El gobierno municipal aprobó recientemente la dotación presupuestaria para rehabilitarlo, aunque el retraso es tan grande que la finca amenaza ruina. «Las redes que hay en la fachada y toda la suciedad con los restos de carteles y pintadas ofrece una imagen muy mala de la plaza», opinó un comerciante.

En cuanto a las obras de urbanización pendientes, las mismas fuentes señalaron que «de momento nos ha ido muy mal con el tráfico. A esta zona no se llega ni en autobús ni en coche propio y los aparcamientos también son un problema». El botellón supone un problema añadido, como comenta una comerciante: «Entran a las siete de la mañana y piden una cerveza, cuando resulta que nosotros vendemos pan», explica sobre esta cuestión.

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