La dársena estará rodeada por un bulevar peatonal con arbolado al quitar parking

Figuración virtual de la propuesta del Consorcio para el entorno del Tinglado 2. / lp
Figuración virtual de la propuesta del Consorcio para el entorno del Tinglado 2. / lp

La primera fase se presenta para el entorno del Tinglado 2 aunque depende del visto bueno de Gobierno para invertir un millón de euros

P. M.

valencia. El Consorcio Valencia 2007, entidad gestora de la Marina, difundió ayer la propuesta de la primera fase de transformación de la dársena interior que supondrá la eliminación de todo rastro del antiguo circuito de Fórmula 1 en el puerto. En síntesis, se trata de construir un bulevar peatonal arbolado en todo el perímetro, salpicado de zonas de descanso y juegos infantiles.

Para ello necesita de la aprobación del Gobierno, indicaron fuentes de la entidad, al suponer una inversión de un millón de euros que pretende acometer con fondos propios. Esta cantidad es la que se refiere a la primera fase, desde el edificio del Reloj hasta las inmediaciones de los edificios de EDEM. El Ejecutivo central tiene el poder de veto en este tipo de decisiones.

En total, un área de 12.250 metros cuadrados en el entorno del Tinglado 2 donde la mayor parte, una hectárea, será para uso peatonal. El espacio saldrá de zonas donde ahora estacionan vehículos de manera indebida, apuntaron. En los últimos años y debido a la falta de uso, la dársena interior se ha convertido en un gran aparcamiento.

El paseo ajardinado tendrá un kilómetro de longitud y será la frontera del puerto con el resto de la ciudad El Tinglado 2 será objeto de una rehabilitación para convertirlo en un ágora de actividades culturales

Según un estudio encargado por el Consorcio, el 74% de los conductores que estacionan en todo el perímetro de la dársena no se quedan en la Marina, ni por trabajo ni por ocio. Otro dato de la misma investigación señala que sólo un 26% de los visitantes que acuden a la Marina lo hace en coche y en el caso de los turistas, este porcentaje se reduce al 7%.

Esto justifica para la entidad la reordenación de un espacio que en total ascenderá a 3,5 hectáreas. Algunos aspectos no están todavía desarrollados, apuntaron, como el tipo de árboles que se plantarán en el bulevar, prácticamente desde la parte sur hasta las inmediaciones del edificio Veles e Vents.

Cuando esté ejecutado todo el plan, las zonas de aparcamiento estarán junto al Tinglado 5 (141 plazas), la antigua Estación Marítima (225 plazas) y las 144 que tiene de aforo la explanada situada junto al dique norte, a la altura de un restaurante. La oferta se completa con los 800 vehículos que tiene de capacidad el aparcamiento subterráneo colindante al Veles e Vents.

La rehabilitación del Tinglado 2 es una de las actuaciones que el Consorcio quiere realizar este año, dado que ya cuenta con presupuesto y no necesita de que se celebre un consejo rector. En la parte norte se situará una de las puertas de la Marina, una gran plaza arbolada dotada de zonas de sombra, juegos y espacios para practicar deporte.

La mitad de la primera fase tendrá un tratamiento definitivo que servirá como modelo para el resto de la dársena interior. El espacio restante será objeto de una adecuación ligera, enfocada a mejorar los accesos desde la avenida del Puerto y la plaza de la Armada Española, y ordenar el estacionamiento rotatorio y las circulaciones interiores de La Marina. Los vehículos que ahora estacionan de forma irregular se dispondrán en una sola hilera delimitada en la calle J. J. Dómine y se corregirá la duplicidad del tráfico.

No obstante, las mismas fuentes insistieron en que el proyecto debe pasar por el consejo rector, donde están representados el Gobierno, el Ayuntamiento y la Generalitat. Una vez autorizado el gasto, la obra podría adjudicarse este verano y quedar finalizada en 2019.

Con una longitud aproximada de 260 metros, la reurbanización significará el primer paso en la reversión del circuito obsoleto de la Fórmula 1, servirá de modelo a la futura mejora del entorno de los Tinglados 4 y 5, y constituirá el primer tramo de un amplio paseo arbolado de un kilómetro, que suavizará el contacto entre la Marina y la ciudad.

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