El Ayuntamiento de Valencia estudia contratar agentes sin armas para reforzar la Policía Local

Presentación de nuevos uniformes de la Policía Local en la plaza del Ayuntamiento. / Damián Torres
Presentación de nuevos uniformes de la Policía Local en la plaza del Ayuntamiento. / Damián Torres

El gobierno municipal baraja incorporar interinos o empleados de tráfico para hacer frente a las 158 jubilaciones previstas el próximo año

P. M. VALENCIA.

La junta de portavoces del gobierno municipal sirvió ayer para que se hablase mucho de la Policía Local. La aplicación de la nueva normativa desde enero deja en el aire la posible salida de 158 funcionarios por jubilación anticipada, lo que unido a que la plantilla no se ha ampliado los últimos diez años y el aumento del dispositivo antiterrorista forman una combinación nefasta para el Ayuntamiento.

El alcalde Joan Ribó indicó en declaraciones a LAS PROVINCIAS que se están buscando alternativas de urgencia para el próximo año. El Consistorio tiene aprobadas 30 nuevas plazas de agentes, aunque el plazo de presentación de instancias no ha comenzado todavía. El proceso de oposiciones y posterior formación sumará unos dos años.

De ahí el interés del gobierno de buscar alternativas. Ribó señaló opciones como la contratación de interinos o incluso el refuerzo de funcionarios de otros municipios para momentos puntuales como se hace en Fallas con los bomberos. Cualquier opción está sobre la mesa para afrontar la más que probable reducción de plantilla. La Policía Local tiene ahora 1.587 funcionarios.

La portavoz del gobierno municipal, la socialista Sandra Gómez, pidió la semana pasada que la ampliación del Cuerpo sea prioritaria en el reparto de la oferta de empleo público de este año, donde se llega a 87 plazas con la tasa de reposición. Este ejercicio han sido 89, de las que 51 fueron para policías locales y bomberos. Tras la junta de portavoces del gobierno, comentó a este periódico la opción de contratar agentes de movilidad, empleados que no pueden llevar armas (igual ocurre con los interinos) y que están especializados en la gestión del tráfico. En el Ayuntamiento de Madrid ya existe esta figura y son los agentes que por ejemplo pusieron la famosa multa a Esperanza Aguirre cuando aparcó en un carril bus y se negó a que le entregaran la sanción.

Los interinos, añadió Gómez, cubrirían los puestos que dejen los funcionarios de segunda actividad que se jubilen, por lo que no sería inconveniente el requisito de que no pueden llevar armas. El alcalde comentó sobre el reparto de las 87 plazas que «además de seguridad en esta ciudad se ha de comer, ir a la escuela, tener movilidad y limpieza», por lo que dijo que estos puestos deben repartirse entre las concejalías.

Señaló que si el Ministerio de Hacienda dejara de poner «limitaciones» el Consistorio tendría «más margen para que haya una cantidad suficiente de policías». Aseguró que desde el Ayuntamiento se va a hacer «un esfuerzo en esta dirección» pero al mismo tiempo quiso «pedir un esfuerzo a quien puede hacerlo, que nos dejen hacerlo, que liberen la opción de abrir más plazas a esta casa, que tiene sus cuentas saneadas y que no nos pongan las limitaciones que nos ha puesto el ministro de Hacienda hasta ahora».

El primer edil dijo que la edad media de la plantilla policial «es muy elevada pero hay muchos otros servicios» y aunque «la oferta que se plantea es una parte importante para los temas de seguridad», recordó que no deben olvidarse a los bomberos.

La concejal de Ciudadanos María Dolores Jiménez calificó por su parte de «despropósito e innecesaria» la reestructuración puesta en marcha en la Policía Local. «No es momento de experimentos», recriminó al gobierno municipal, para añadir la escasez de policías, el equipamiento deficiente, la falta de chalecos, entre otros aspectos, para asegurar que la eliminación de los GOES afectará a la vigilancia y control en los mercadillos de la ciudad.

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