Los colectivos sociales y vecinales estallan contra la gestión de Giuseppe Grezzi

Los representantes de las asociaciones y el alcalde, reunidos ayer. / damián torres
Los representantes de las asociaciones y el alcalde, reunidos ayer. / damián torres

Las principales asociaciones de Valencia reprochan a Ribó la improvisación y la desinformación sobre el tráfico

Álex Serrano
ÁLEX SERRANOValencia

Hasta aquí. Tras dos años y medio de desencuentros, discusiones y enfados, las entidades sociales, comerciales y empresariales más importantes de la ciudad han dicho «basta» ante la gestión de tráfico, sobre todo en el centro de Valencia, que lleva a cabo el Ayuntamiento de Valencia a través de la concejalía de Giuseppe Grezzi. Lo hicieron ayer en una reunión con el alcalde Joan Ribó en la que diversas asociaciones trasladaron sus quejas por la poca información y la improvisación con la que a su juicio se toman decisiones en materia de movilidad en toda la ciudad pero sobre todo en el centro histórico. Además, afearon al primer edil que no puedan opinar sobre determinadas decisiones, que les llegan ya tomadas, y la poca operatividad de órganos como la Mesa de la Movilidad, creada precisamente para articular la participación en materia de tráfico.

Del encuentro no salieron compromisos concretos, al menos en materia de mejorar esa participación que piden entidades como la Federación de Asociaciones de Vecinos, que engloba a más de 70 asociaciones de toda la ciudad. Sí aprovechó el alcalde Ribó para especificar con qué calendario trabaja el Consistorio en lo referente a las obras de las grandes plazas del centro: Ciudad de Brujas empezará antes de Fallas, mientras que la plaza de la Reina, prevista para el primer trimestre de este año o abril como muy tarde, se retrasa hasta verano. Ese nuevo calendario para la Reina lleva aparejado también que la polémica peatonalización blanda de la plaza del Ayuntamiento entre Sangre y Periodista Azzati se retrase sin fecha. «No me puedo aventurar a decir cuándo se podrá actuar en la plaza del Ayuntamiento, aunque ya hemos pedido los proyectos de reforma integral». Cabe recordar tanto el enfado del PSPV cuando el concejal Grezzi dijo en octubre que iba a acometer los trabajos como la insistencia de Ribó durante parte de 2016 de que la reforma de la plaza no se acometería durante este mandato.

Los concejales plantan a vecinos y usuarios

Cuando los asistentes a la reunión convocada ayer por el alcalde vieron que en la mesa les esperaba únicamente el primer edil, no pudieron evitar sentirse decepcionados. Los concejales del equipo de gobierno, que las asociaciones vecinales y empresariales querían que acudieran a la reunión, plantaron a los convocantes. Se esperaba en el encuentro a Giuseppe Grezzi pero también a Anaïs Menguzzato (Seguridad Ciudadana), Carlos Galiana (Comercio y Vía Pública) o Sandra Gómez (Desarrollo Económico y Turismo), entre otros, pero no acudieron.

El alcalde insistió en que él había entendido que la reunión era únicamente para hablar sobre movilidad, pese a que en el documento inicial en el que las catorce entidades vecinales y asociaciones de comerciantes o usuarios indican: «Solicitamos a la mayor brevedad posible una reunión con el señor alcalde de Valencia, junto con los concejales de movilidad, comercio, mercados y ocupación de vía pública, turismo, policía, y aquellos otros que tienen competencia en el centro histórico de Valencia, así como con el gerente de la EMT».

Ninguno de ellos acudió ayer al encuentro, del que las distintas asociaciones salieron, por cierto, bastante decepcionadas. Sentían que al no permitir la asistencia de los concejales del equipo de gobierno, Ribó había intentado quitar importancia a una reunión inédita: nunca se habían encontrado en el Consistorio representantes de la amplísima mayoría de la sociedad civil municipal con el primer edil. Los asistentes creían que la presencia de los concejales habría dado más empaque a una reunión que les supo a poco.

Pero más allá de estos datos, poca cosa. Nada, se diría, a tenor de las declaraciones de los participantes. Rechazaron que se planteen medidas e iniciativas que se prevé llevar a cabo sin haber sido presentadas previamente. Igualmente, reclamaron que estos asuntos no se expongan sólo desde el punto de vista de la movilidad sino teniendo en cuenta al resto de departamentos municipales que puedan estar implicados. Rafael Torres, presidente de la Asociación de Comerciantes del Centro Histórico y el Ensanche, erigido en portavoz de todos los asistentes, quiso hacer hincapié en que el problema no lo tienen con el fondo de las medidas sino con las formas. «Están haciendo que una política fundamentalmente buena se esté convirtiendo en algo negativo para la ciudad», indicó Torres, que señaló también que «todos» son «conscientes» de «la necesidad de ir hacia un modelo de ciudad en el que se pacifique el tráfico y se dé más importancia a las personas» pero lamentó que «quizá no se ha entendido bien lo que se ha pretendido decir» desde los colectivos ciudadanos. Censuró «la desinformación» y «la falta de comunicación y de coordinación entre concejalías» . Para Torres, esas circunstancias están «causando que la sensación de los ciudadanos, de los clientes y los que vienen a pasear al centro sea negativa». «Eso está generando también daño económico al centro», dijo el dirigente. «No sé si tenemos un compromiso concreto en estos momentos por parte del Ayuntamiento y del alcalde como máximo representante», añadió Torres.

Más información

La presidenta de la Federación de Asociaciones de Vecinos, María José Broseta, quiere que la movilidad tenga en cuneta ««el espacio para los ciudadanos» y aspectos como «su seguridad». «No depende exclusivamente de una concejalía, es un todo. Con otras concejalías que tiene que estar implicadas», expuso Broseta, que pidió información para conocer iniciativas municipales en el centro y ha criticado «que se planifiquen y hagan cosas» en esta parte de la ciudad «sin consultar a quienes acuden». En su opinión, «se ha confundido la Mesa de Movilidad con el foro que tiene que haber para hablar de la movilidad integral de la ciudad, con todas las concejalías que pueda haber implicadas» en su diseño. «Se debe informar para que las entidades puedan opinar sobre las actuaciones y hacer sus propuestas, dando la posibilidad de debatir y cambiar aspectos», dijo Broseta.

Y es que esta entidad, creada por Grezzi en 2015, es el blanco de la preocupación, si no de las iras, de vecinos, comerciantes y empresarios. No es la primera vez, sin embargo, que los participantes en las reuniones que se organizan con periodicidad variable y que preside el mismo Grezzi, critican la falta de información en esas sesiones. Cuando el edil de Compromís anunció la prohibición de aparcar en el carril bus por la noche, ya fue el mismo Ribó el que dijo que las cosas «se podían haber hecho mejor» en el seno de la mesa, que se reunirá después de tres meses la semana que viene.

Cambian de sentido varias calles junto a la plaza de Xúquer

La concejalía de Movilidad continúa interviniendo en los centros de los barrios de la ciudad. De hecho, a partir de mañana no se podrá circular a más de 30 kilómetros por hora en el barrio de Sant Josep, sobre todo en el entorno de la plaza de Xúquer, tras como anunció ayer el departamento que dirige Giuseppe Grezzi. Esta actuación se realiza, según el Consistorio, a petición de las asociaciones de vecinos del barrio y tiene el objetivo de mejorar la movilidad en todo el entorno de la plaza y las principales calles adyacentes. Con el fin de mejorar los itinerarios para viandantes en Xúquer, se amplía el espacio peatonal mediante la colocación de maceteros y bolardos en la zona de estacionamiento, que se transforma de batería a cordón. Las zonas para vehículos y peatones se delimitarán con marcas viales.

Con el fin de evitar el tráfico oportunista que atraviesa el barrio, sin que este sea su origen o destino, se cambian los sentidos de circulación de las siguientes calles: Gorgos, entre Clariano y la propia plaza Xúquer; Serpis entre Poeta Artola y Ramón Llull, y Poeta Artola, entre Serpis y la avenida Blasco Ibáñez. Asimismo, el tramo que actualmente es de salida desde la plaza de Xúquer a la avenida de Blasco Ibáñez pasa a ser de entrada a dicha plaza y el tramo de la vía de servicio de Blasco Ibáñez, entre Poeta Artola y dicho acceso, actualmente de doble sentido, pasa a ser de sentido único entre esas intersecciones. Estas medidas obligarán a reubicar contenedores y terrazas autorizadas en la plaza de Xúquer, que se emplazarán en el espacio ganado en calzada.

Finalmente, el Mercado Central pidió a Ribó que mantenga su promesa de que los accesos a la lonja queden abiertos mientras duran las obras de Ciudad de Brujas, según el presidente de los vendedores, Francisco Dasí. «En el Mercado Central confiamos en que el Ayuntamiento cumpla su compromiso de no cerrar el acceso por la calle de la Paz y María Cristina hasta que no esté acabado el aparcamiento de Ciudad de Brujas. Hay que intentar hacer las cosas con criterio para desarrollar el nuevo modelo de ciudad. No hay que precipitarse para poder acertar del todo», indicó Dasí.

Críticas de la oposición

La oposición también criticó el encuentro. El concejal del grupo municipal popular Alberto Mendoza destacó que las asociaciones «manifestaron su profundo rechazo a la inutilidad manifiesta que supone el convocar una Mesa de Movilidad en la que las decisiones siempre son tomadas con anterioridad». «Es clarificadora la ausencia en esta reunión del concejal causante de todos estos desmanes, lo cual demuestra el nulo carácter de consenso y de diálogo que tiene», apuntó.

Por su parte, el portavoz de Ciudadanos en el Consistorio, Fernando Giner, criticó la ausencia de Grezzi de la reunión porque «el 'grezzismo' domina la ciudad y Ribó es incapaz de controlarlo», según comentó: «La ejecución del plan de movilidad que está haciendo Grezzi está convirtiendo a la ciudad de Valencia en una ciudad caótica e incómoda».

Fotos

Vídeos