El circuito de Fórmula 1 de Valencia, cinco años de degradación

Vallas rotas en el circuito urbano de fórmula 1 de Valencia, por donde accede gente al recinto. / Juanjo Monzó

Rejas dobladas, alcantarillado sin trapas y botellas rotas por doquier siguen tomando la pista de los coches de carreras

LOLA SORIANO VALENCIA.

Los aficionados a las carreras todavía tienen guardadas en sus retinas la presencia de los grandes pilotos de la Fórmula 1, la especial atención que prestaba al público Lewis Hamilton a la hora de firmar autógrafos o las lágrimas de felicidad del asturiano Fernando Alonso tras subir al podio por su triunfo. Aunque son emociones que los valencianos nunca olvidarán, la fotografía actual de un circuito abandonado ya durante cinco años y en continua degradación no ayuda a proyectar una buena imagen para el creciente turismo que llega cada día al cap i casal y a muy corta distancia del desembarco de cruceristas.

A pesar de que las vallas siguen flanqueando el extenso terreno del circuito urbano que divide el Grao y el de Nazaret, el deterioro de la zona es galopante. Los sonidos de los bólidos dejaron de escucharse tras las carreras de finales de junio de 2012, pero el mantenimiento de la pista desde el puente de Astilleros hasta las inmediaciones de la avenida de Francia es nulo, algo que ya está desesperando a los residentes de las viviendas colindantes.

Los vecinos piden que se comunique con Cantarranas y se use para bicis y monopatines

Si bien las vallas falcadas en bloques de hormigón siguen bordeando todo el perímetro, muchas tienen las barras metálicas dobladas o rotas y, en el centro del recorrido, son bastantes las que están tumbadas junto al resto de carteles publicitarios. La maleza ha tenido tiempo de sobra para afianzarse en el terreno y las cajas de luz que se pusieron para alimentar la instalación llevan años desmanteladas, puesto que robaron todas las piezas de cobre.

Los vecinos reconocen que durante estos años han sufrido muchos episodios de vandalismo, puesto que grupos de jóvenes entraban a diario al circuito. Ahora, detallan que «lógicamente como lo han ido destrozando y desmantelando, tienes menos opciones de hacer maldades, pero en ocasiones se cuelan en el recinto para ver qué ingenian», explica Jesús Vicente, presidente de la asociación de vecinos Grao-Port.

Pendiente de revisión

En marzo la comisión de Urbanismo del Ayuntamiento aprobó encargar la revisión del planeamiento del Grao -donde hay previsto un importante parque de viviendas- y una de las previsiones es que desaparezca una parte importante del circuito, el tramo que invade el antiguo cauce, pero los vecinos aseguran que tras cinco años de espera, ya va siendo hora de tomar decisiones y aclarar los nuevos usos.

A la espera de que las administraciones muevan ficha, desde el circuito Ricardo Tormo de Cheste, propietario de las vallas que rodean el circuito de Valencia, afirman que de las «2.700 piezas de hormigón con valla que se instalaron en la zona, quedan alrededor de 900». Y detallan que las que quedan, no se moverán hasta que se acuerde qué se va a hacer, porque indican que alguien tendrá que asumir los costes de trasladar las vallas, ya que se precisan 'góndolas', plataformas que también se utilizan para el transporte de las piezas de fallas.

En cuanto a las vallas retiradas, confirman que 450 se trasladaron al circuito de Cheste y parte de ellas sirvieron para reconstruir la curva doce de esta infraestructura y un buen número se han ido utilizando en las instalaciones del puerto de Valencia. Otras 400 se vendieron al nuevo circuito de la Ribera, situado en Guadassuar. Otra de las entidades que también compró vallas fue un circuito oval situado en Francia.

Desde la asociación de vecinos del Grao, piden que «se limpie toda la zona y que lo habiliten para otras funciones. Mientras que no se aclare lo de las viviendas, podía usarse para pasear con bicicleta o para hacer carreras de algunas disciplinas deportivas», indica Jesús Vicente. El único avance que reconocen es que «conseguimos que tapiaran un túnel que siempre se inundaba y se llenaba de mosquitos».

Desde la asociación de vecinos Nazaret, el portavoz, Julio Moltó, exige que «se muevan las vallas que hay junto a Cantarranas para que estas casas no se queden aisladas y para que se conecte Nazaret por la parte derecha del cauce». En cuanto a los usos, «se podría acondicionar para pistas de monopatín, que está muy de moda». Moltó explica que lo único que se ha logrado es que abran la pasarela 'Cuc de llum', pero lo que le falta a la instalación es iluminación, ya que no se ha repuesto.

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