Cartel de completo en los mercados

Público esperando ayer en una de las puertas del Mercado Central. / jesús signes
Público esperando ayer en una de las puertas del Mercado Central. / jesús signes

Largas colas de público, música y degustaciones en los recintos del Bonic/a Fest | Los comerciantes aprovecharon para mostrar sus productos a nuevos clientes, desde los tres puestos abiertos en el Grao a 85 en Ruzafa

P. MORENO VALENCIA.

La música era una buena compañía, aunque de lo que se trataba era de comer, degustar los productos de los 14 mercados municipales que abrieron anoche en la jornada Bonic/a Fest 2017 hasta el arranque de la madrugada. Poco después de las ocho de la tarde, en el del Cabanyal ya había colas de visitantes esperando turno.

«Tenemos de todo», dijo un entusiasta Paco Dolz mientras repasaba que todo estuviera a punto. Los 70 puestos de este mercado que quisieron participar estaban engalanados con viandas hasta el último centímetro cuadrado de las mesas. Fuera, en la plaza que recae a la calle Justo Vilar, un escenario preparado para la Orquesta Esmeralda.

El mercado del Cabanyal fue uno de los focos de atracción de la noche, aunque no anduvo a la zaga el de Ruzafa, donde la previsión era cerrar treinta minutos pasada la medianoche. «Bueno, esa es la hora fijada, aunque el año pasado los últimos no se fueron hasta mucho después», comentaba el presidente de los vendedores Ricardo Juan. Con un aforo de un millar de personas, enseguida empezaron a formarse las colas. «Lo hemos montado todo dentro porque tenemos bastante sitio», apuntó enumerando algunos de los 85 puestos transformados en barras de degustación. «Tenemos pescadería y charcutería, hay todo todo», en una noche donde hasta un grupo de música se colocó detrás de una parada, hubo bailes de swing y algo de rock. «El año pasado hubo esperas de más de 20 minutos para entrar, veremos lo que pasa esta noche», comentó el presidente de los vendedores antes de seguir camino y repasar la infraestructura.

Igual que en las dos ediciones anteriores (la primera llamada Festa al Mercat), la contratación de los grupos de música y el resto de animaciones corrió a cargo del Consistorio. La limitación del aforo fue anoche un problema en algunos mercados, aunque los vigilantes contratados eran estrictos para que no se sobrepasara el tope impuesto por la concejalía de Comercio.

En el Mercado Central, donde en 2016 hubo quejas de algunos vendedores por este motivo, la solución encontrada para esta edición fue el traslado del escenario y las actuaciones musicales fuera, a la plaza del Mercado y la altura de la Lonja.

«Así habrá más rotación», confió el presidente de los vendedores, Quico Dasí, mientras repasaba la preparación de su puesto. La idea era facilitar la entrada y salida del público, para que pudieran comprar las raciones en los más de 80 puestos dispuestos.

La vicepresidenta del Consell, Mònica Oltra, visitó buena parte de los mercados, igual que hizo el pasado año. Empezó en el Grao, donde la esperaba el alcalde Joan Ribó y el concejal de Mercados, Carlos Galiana. Y como ya empieza a ser tradicional, se marcó unos bailes con algunos ediles. El presidente de los vendedores, Ángel Corduente, fue uno de los tres que abrieron (sólo hay cuatro puestos) y comentó la necesidad de que se acelere la reforma del inmueble, donde ya se ha adjudicado el proyecto.

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