Las cámaras en los monumentos de Valencia, en el olvido a los tres meses del anuncio

Un bombero en la extinción de un incendio en las torres de Quart el pasado 5 de enero. / manuel molines
Un bombero en la extinción de un incendio en las torres de Quart el pasado 5 de enero. / manuel molines

El Ayuntamiento no ha tramitado nada en la Delegación del Gobierno pese al compromiso adquirido en enero tras los ataques vandálicos a edificios protegidos

Paco Moreno
PACO MORENOValencia

El pasado 13 de enero, después de varios episodios de pintadas y otros actos vandálicos contra edificios protegidos de Valencia, la concejala de Cultura, Glòria Tello, decidió mover ficha y anunció tras una reunión con su homóloga en Protección Ciudadana, Anaïs Menguzzato, y el director de la Agencia de Seguridad y Respuesta a las Emergencias, José María Ángel, la colocación de cámaras de vigilancia en varios monumentos. Tres meses después, la Delegación del Gobierno sigue sin recibir ni un solo papel de dicha petición.

«No consta», fue la respuesta de fuentes gubernamentales a LAS PROVINCIAS sobre si había prosperado la solicitud, escrita o verbal, mientras que desde el gobierno municipal la contestación fue aún más escueta: silencio total a la pregunta realizada por este periódico. Un silencio que contrasta con la necesidad de dotar con más vigilancia los inmuebles municipales que son frecuentes víctimas del vandalismo sobre todo con pintadas. Tras el anuncio del 12 de enero, un mes después la concejala de Cultura extendía a un total de siete edificios la colocación de videovigilancia.

Más urgente parecía pues el proyecto para dotar de cámaras la Lonja, las torres de Serranos y las torres de Quart, una relación a la que se sumaron el Museo de la Ciudad, el Almudín, el Palacio de Cervellón y las Atarazanas. Menguzzato defendió entonces que no se había producido un incremento en los actos vandálicos, pese a las denuncias de asociaciones como Círculo por la Defensa del Patrimonio Histórico, que ha contabilizado al menos una docena de estas agresiones los últimos años en los monumentos citados.

Una comisión debe autorizar la instalación en un proceso que puede durar más de un año

Los museos municipales cuentan con vigilantes privados de una contrata, en el caso de la Lonja con 24 horas de servicio, aunque la colocación de cámaras se considera esencial para frenar el vandalismo. La casuística es muy variada, aunque en las pasadas Fallas el entorno de la Lonja se ha convertido en un gran urinario por el botellón y las verbenas cercanas, lo que no casa nada bien con un inmueble declarado Patrimonio de la Humanidad.

Pintadas en la Lonja el pasado 7 de febrero.
Pintadas en la Lonja el pasado 7 de febrero. / Damián Torres

La inacción del Consistorio movió a la citada entidad a anunciar una denuncia contra el gobierno municipal, debido al incumplimiento de la legislación en la persecución del delito. A principios de marzo, la concejalía de Protección Ciudadana anunció una denuncia en el juzgado contra el presunto autor de unas pintadas en vehículos municipales estacionados junto a la Tabacalera.

La eficacia del sistema redobló la petición de que el Ayuntamiento colocase las cámaras en los siete monumentos citados. Incluso se llegó a realizar un análisis comparativo de las pintadas para unir la autoría de algunas pintadas en el puente del Mar y la propia Lonja.

Una entidad advirtió de que denunciará al Consistorio si no actúa contra el vandalismo

De momento, esto no ha tenido ningún resultado, a tenor de la respuesta dada por la Delegación del Gobierno. Esta institución no es la que debe conceder el permiso para colocar las cámaras, sino una comisión de videovigilancia integrada por jueces ente otras instancias. La premisa obligada es que se cumpla la legislación y las grabaciones no afecten a derechos fundamentales.

El Ayuntamiento sí que ha considerado la colocación de una veintena de cámaras de vigilancia en el Parque Central, aunque según la última consulta de este periódico tampoco había iniciado los trámites ante la comisión. La previsión es que el jardín abra sus puertas en el verano del próximo año.

Los permisos para la colocación de las cámaras suelen durar más de un año. El precedente que tiene el Ayuntamiento es un grupo de tramos del jardín del Turia que cuentan con videovigilancia, además de una serie de postes SOS. En el proceso se tuvo que avalar por ejemplo que las cámaras no pudieran grabar las viviendas cercanas al cauce.

Pintadas en las torres de Serranos el pasado diciembre.
Pintadas en las torres de Serranos el pasado diciembre. / Jesús Signes

Uno de los últimos actos vandálicos constatado antes del anuncio de las cámaras fue el incendio de un lateral de las torres de Quart, al arder de manera intencionada el cobijo de un mendigo que dormía en la zona desde hacía meses. Los daños fueron superficiales por fortuna, aunque obligaron a una limpieza de la piedra, la barandilla y la gruesa puerta de madera.

A la vista de la falta de solicitud presentada en la Delegación del Gobierno, pasará tiempo antes de que las cámaras de vigilancia sean una realidad. Los proyectos deben incluir además un tipo de soportes que sean respetuosos con los edificios protegidos, además de la lógica instalación de cableado.

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