La caída de un techo obliga a trasladar aulas de un colegio público en Valencia

Detalle del falso techo caído hace casi un mes. / lp
Detalle del falso techo caído hace casi un mes. / lp

Los padres estudian dejar de llevar a sus hijos al centro después de exigir durante casi un mes unas obras de urgencia

Lola Soriano
LOLA SORIANOValencia

Pudo ser una tragedia, pero afortunadamente se quedó en un susto, aunque el problema sigue sin una solución. El falso techo del colegio público San José de Calasanz, situado en el barrio del Grao junto al circuito de la Fórmula 1 , se vino abajo hace ahora casi un mes y ni el Ayuntamiento de Valencia ni la Conselleria de Educación han realizado una obra de urgencia para solucionar la deficiencia.

Esta es la principal denuncia formulada por la asociación de Madres y Padres de Alumnos (Ampa) de este centro público al que acuden 133 estudiantes y, por eso, exigen medidas urgentes para que la normalidad vuelva al colegio inaugurado en los años 40. Según explican los padres de alumnos, «la suerte que hubo es que el techo se desplomó a las 9.30 horas y no a las 9 horas, porque es precisamente la zona de acceso al centro escolar y es paso obligado de los alumnos».

A pesar de que no hubo daños personales, la caída del falso techo ha dejado al aire las vigas y el material de obra, «puesto que la zona afectada es de cuatro metros de largo por uno y medio de ancho» y el suceso ha obligado a reubicar en distintas salas del colegio a los alumnos de cuatro cursos, «concretamente a Quinto y Sexto de Primera, más la clase de Religión, la de Inglés y la sala destinada al área de Pedagogía».

Según detallan los padres, «los niños de Quinto se han tenido que trasladar al lado del aula de Tercero y los de Sexto primero estuvieron en la biblioteca y estos días están en el aula de Educación Física. Los profesores de Inglés tienen que ir al edificio de Infantil o a Informática».

En la planta baja hay problemas para acceder al despacho de Ampa y el daño está junto al despacho de Dirección y el área del Conserje. Además, se ha tenido que anular la entrada de los alumnos por el recinto principal y acceden al centro por la calle Bello.

Según explican los padres de los alumnos el suceso tuvo lugar a finales de noviembre, «vino la inspección municipal el 21 de noviembre e hizo un informe reconociendo que había que actuar con urgencia, pero concluyeron que era competencia de la Conselleria de Educación y aquí no actúa nadie». En el informe del Ayuntamiento se detalla que se caído el falso techo y que deja al descubierto el forjado y que «las biguetas metálicas tienen un alto grado de oxidación». Incluso se describe que «los elementos de madera del cielo raso están podridos y llenos de carcoma», el suelo de terrazo está movido. En este mismo informe se recoge que «es necesario hacer una revisión estructural completa» y añaden que «excede de las competencias municipales y se da traslado a la Conselleria».

Los padres critican que llevan dos semanas esperando el informe de Educación y tampoco llega y anuncian que «si el lunes o martes no hay una respuesta y no se actúa estamos estudiando acudir a la puerta del centro, pero no llevar a nuestros hijos al colegio porque nadie se está preocupando de la seguridad de los menores y no queremos lamentar desgracias».

El presidente de la asociación de vecinos Grao-Port, Jesús Vicente, también apoya a los padres. «Creo que las administraciones tendrían que dejar de pasarse la pelota en este tema y hacer obras de urgencia y luego ya aclararán quién lo paga. Lo lógico es dar una solución ya porque va a pasar un mes y todo sigue igual y ponen en riesgo a los niños y a los docentes». Precisamente en este centro ya tuvieron un susto en septiembre, «porque vino un equipo de mantenimiento a reparar unas ventanas y se prendió fuego el almacén de Educación Física», según los padres. Y hace pocos años se tuvieron que cambiar todas las tejas por las filtraciones de agua.

En otro centro escolar público, esta vez en el barrio de Torrefiel, también aseguran que están cansados de denunciar las condiciones de insalubridad. Según detallan los padres de alumnos, son 207 niños de Infantil y Primaria «y de los cuatro baños que dispone el colegio sólo pueden usar uno, con el problema que supone».

Describen que «los plafones metálicos de los focos cayeron hace dos años y hay peligro de que caigan hierros al suelo. Están corroídos, las cisternas de los aseos están rotas y hay baños sin tapas y se tienen que sentar en la loza. Además mantenimiento ni pone jabón ni papel». También indican que en los baños de Infantil hay azulejos agrietados «y hay persianas que llevan entre dos y tres años rotas y no se pueden ni abrir ni cerrar ventanas».

A todo ello hay que añadir que han puesto en conocimiento del Ayuntamiento «los incumplimientos de la empresa de mantenimiento, por la escasa limpieza y ni siquiera se dignan a contestar», apuntan los padres.

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