El botellón vuelve a Ruzafa

Un botellón nocturno en Valencia. / lp

Vecinos de la plaza Doctor Landete denuncian la inacción policial tras una larga noche con fiestas en la calle convocadas en las redes sociales

ÁLEX SERRANO

valencia. Nueva larga noche en Ruzafa, con la celebración de un botellón de enormes dimensiones en la plaza del Doctor Landete, en pleno corazón del barrio. La asociación vecinal Russafa Descansa denunció la inacción policial durante toda la noche, pese a que fueron requeridos en varias ocasiones.

La entidad señaló ayer que este tipo de botellones son habituales en el barrio «derivados de la saturación del barrio por el negocio/ocio nocturno de la hostelería de la ciudad de Valencia en Ruzafa», así como «de las verbenas organizadas por las fallas». «Horarios y decibelios al margen, una muestra más lo fue el pasado fin de semana con el botellón que se generó alrededor de la disco-móvil organizada por la agrupacion fallera que opera en Ruzafa, que atrajo también a su alrededor más próximo el botellón, más juvenil o no, Esta 'verbena' y las que habitalmente tienen lugar ha atraído hasta por equivocación, o no, el botellón de ayer».

Además, según la propia entidad, en la noche del viernes al jueves llegaron a llamar a la policía en varias ocasiones, aunque no actuaron. Los agentes siempre han explicado que desalojar botellones cuando están congregadas cientos de personas es peligroso tanto para los propios jóvenes como para los policías por las dificultades que conlleva.

Lo cierto es que los problemas derivados del botellón no cesan por toda la ciudad. La semana pasada, fue Benimaclet quien puso, de nuevo, el grito en el cielo porque el sábado por la noche se celebró un botellón de grandes proporciones tanto en la plaza de la Iglesia del barrio como en las proximidades del colegio público municipal. Esa noche hubo actividades del festival Benimaclet Fusión en el barrio, lo que según los vecinos complicó aún más la situación.

Tal como ha podido saber este diario, los botellones se reprodujeron ayer, como viene siendo habitual, en otros muchos puntos de la ciudad, como el barrio de Patraix, algunas calles del Carmen, los alrededores de las plazas del Cedro y de Honduras y la plaza de España. Se trata este punto de uno de los más conflictivos. Cientos de jóvenes se reúnen cada noche de fin de semana en el jardín central de la gran vía Ramón y Cajal, entre la pirámide de la parada de metro y un bar y al abrigo de la vegetación del jardín central, sin que la policía actúe, pese a que las patrullas discurren con asiduidad por las grandes vías y la cercanía de varias comisarías, tanto de la Policía Nacional como de la Policía Local.

Mientras, el Consistorio termina de perfilar la nueva ordenanza de convivencia, que se pretende que dé nuevas herramientas a la policía local para que pueda actuar en los botellones. Fuentes policiales explican que multar a quien consuma alcohol en la vía pública es tan complicado (se requieren tres análisis de cada botella o vaso para comprobar si llevan alcohol y cada estudio necesita 20 minutos) como poco efectivo (las multas, en muchas ocasiones, las pagan los propios padres, como la concejala de Seguridad Ciudadana, Anaïs Menguzzato, ha dicho en varias ocasiones).

Por ello, la nueva norma municipal incluirá muy posiblemente la posibilidad de que las personas multadas hagan trabajos en beneficios de la comunidad y, además, autorizará a que los policías multen a los infractores no por beber alcohol en la calle, lo que es complicado de demostrar, sino por perturbar el descanso de los vecinos. Se pretente de que esta norma esté aprobada el año que viene. En estas fechas la revisa la Cátedra de Seguridad Ciudadana de la Universitat de Valencia. Será una ordenanza que complementará a la de contaminación acústica y permitirá que los policías locales actúen con más seguridad jurídica contra quienes beban en la vía pública.

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