El Ayuntamiento de Valencia autoriza una 'performance' en las torres de Quart sin permiso de Cultura

Sala de reunión para indigentes a los pies de una de las torres y en pleno espacio protegido. / m. molines
Sala de reunión para indigentes a los pies de una de las torres y en pleno espacio protegido. / m. molines

La instalación artística, un 'hogar' callejero con indigentes, seguía aún ayer en el entorno protegido, dos días después de la conclusión de Intramurs

J. A. M.VALENCIA.

«¿Oiga, esto qué es? ¿Quién ha dejado estos muebles aquí?». Esta pregunta nos hacían ayer vecinos, turistas y paseantes, asombrados ante una especie de sala de reuniones amueblada con mesas y sillas viejos, dormitorio y mesita de noche incluidos, que en los últimos días se ha adueñado de uno de los entornos más emblemáticos y protegidos que existen en la ciudad de Valencia: las torres de Quart, su muralla histórica y la zona ajardinada anexa, todo ello catalogado por la Generalitat como Bien de Interés Cultural (BIC) de Valencia.

La respuesta es sencilla: se considera arte urbano y se enmarca en la exposición Intramurs que la semana pasada tomó espacios públicos para mostrar creaciones al aire libre. Sin embargo, el Ayuntamiento de Valencia ha autorizado su instalación en un entorno de esta categoría histórica, arquitectónica y monumental sin el preceptivo visto bueno de la Conselleria de Cultura.

Así reza el documento de la Concejalía de Espacio Público facilitado por el propio consistorio: «Se autoriza la ocupación de la zona ajardinada existente en la calle Guillem de Castro frente al número 139 mediante la instalación de una intervención urbana de la artista Judith Álvarez». El problema es que este lugar no es cualquier jardín. Pertenece a la zona BIC delimitada sobre mapa por la Conselleria de Cultura.

A preguntas de LAS PROVINCIAS, el departamento autonómico respondió con claridad: «La dirección general de Cultura y Patrimonio no ha autorizado la 'performace' de las Torres de Quart ni ha llegado a este departamento ninguna solicitud» y «para este tipo de actuaciones tienen que pedir permisos».

Desde la Concejalía de Cultura argumentan que la Ley de Patrimonio de la Generalitat «no impide que se puedan realizar este tipo de ocupaciones siempre y cuando tengan un carácter puntual, como es el caso, y no modifiquen el uso del monumento en cuestión». Es decir, «si un artista lo pide se le debe conceder porque la legislación lo permite». El mismo departamento pide, no obstante, «el máximo respeto y sensibilidad a los monumentos históricos valencianos».

La iniciativa de Álvarez, como ella misma describe, consistía en «reapropiarse de este espacio público para convertirlo durante seis días en un 'espacio privado' a través de la reutilización de muebles y objetos abandonados en la calle». En definitiva, «realizar un 'hogar' para nuestros colaboradores», que no son otros que las personas sin techo que viven en los aledaños de las torres.

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Con la intervención artística pretendía «visibilizar a las personas que viven en la calle» y que los espectadores pudieran «convivir con los protagonistas y conocer su situación de primera mano». Sin embargo, al estar los muebles en pleno monumento histórico, la cama y la mesita de noche han acabado tapando parcialmente la puerta medieval de la muralla mientras los otros enseres daban un aspecto descuidado al entorno. Sólo unos papeles pegados en algunos muebles y en el tronco de un árbol informaban de que el conjunto era arte de Intramurs.

Según fuentes policiales, algunos vecinos han avisado al ayuntamiento en los últimos días al entender que se trataba de una ocupación ilegal. Pero la Policía Local no podía hacer nada. Estaba autorizado por el consistorio. Pese a ese carácter «puntual» aludido por la concejalía, lo cierto es que ayer al mediodía allí continuaban sofá, estantería, sillas, cama, mesita y el resto del mobiliario, dos días después de la conclusión del evento cultural.

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