El Ayuntamiento de Valencia prohíbe la música en dos discotecas por quejas vecinales

Un discoteca de Vitoria, en una foto de archivo. / LP

Los establecimientos de la Ciudad de las Artes y las Ciencias cerraron el sábado ante la imposibilidad de ofrecer ambientación

ÁLEX SERRANO

La concejalía de Actividades del Ayuntamiento de Valencia prohibió el viernes por la noche la ambientación musical en dos discotecas muy conocidas de la ciudad, lo que las abocó al cierre. Lo hizo tras varias denuncias vecinales. Los locales ya no abrieron el sábado pasado y se desconoce si volverán a hacerlo, aunque diversas fuentes consultadas aseguran que lo intentarán.

La decisión del Consistorio llega tras varias inspecciones y visitas a los locales, situados en el Umbracle de la Ciudad de las Artes y las Ciencias. El entorno de estos establecimientos suele estar tomado por el botellón, que llega hasta las puertas de la misma Ciudad de la Justicia. Además, las quejas vecinales por el excesivo volumen de la ambientación musical se han repetido en varias ocasiones, lo que ha llevado al Consistorio a prohibirla en tanto en cuanto los propietarios, con los que este diario intentó contactar ayer en varias ocasiones sin éxito, no tomen medidas correctoras que permitan reducir los niveles de ruido ambiental en el entorno del Umbracle.

Esta medida tomada por el Ayuntamiento no es habitual pero tampoco es extraña. En agosto del pasado año, el Consistorio resolvió el cierre de otra terraza, en este caso junto a Eugenia Viñes, por el mismo motivo. El Ayuntamiento pidió reformas estructurales tendentes a evitar la dispersión de la música a los edificios cercanos antes de autorizar de nuevo la apertura de la terraza. También otro local situado en la Marina de Valencia ha tenido que enfrentarse a protestas en este caso de los huéspedes, lo que motivó la regulación de su ambientación musical.

Pero el caso más llamativo fue el de la discoteca situada en el edificio de los Docks del puerto. Después de que un incendio obligara a desalojar a más de 400 personas del local en julio de 2015, el Consistorio intensificó las inspecciones y la vigilancia de las condiciones de la discoteca. De hecho, en septiembre del mismo año, la Policía Local se personó en el establecimiento de madrugada, en plena sesión, y ordenó la eliminación de la música. Ello abocó, como en el caso de las discotecas de la Ciudad de las Artes y las Ciencias, al cierre del local, que en un principio era temporal pero se convirtió en definitivo. El Consistorio ha comenzado los trámites para recuperar la gestión del edificio, cedida a una empresa en 2007. Ahora, el Ayuntamiento recuperará el control del inmueble después de negociar con la empresa concesionaria, que llegó a plantear instalar sus oficinas en el edificio cuando vio que no podía seguir manteniendo la discoteca. El inmueble será un equipamiento público para el distrito del Marítim, tal como esperaba el Ayuntamiento desde su llegada al Consistorio.

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