El Ayuntamiento impone la ley del silencio

Menguzzato y Grezzi, en el hemiciclo municipal. / irene marsilla
Menguzzato y Grezzi, en el hemiciclo municipal. / irene marsilla

La recriminación de la concejala sobre las «formas» del edil de Movilidad se suma a las críticas hacia Fuset por el accidente de Viveros Alcaldía y PSPV evitan pronunciarse sobre Grezzi y Menguzzato

ISABEL DOMINGO

valencia. Aires revueltos en el Ayuntamiento de Valencia. A la dimisión del segundo teniente de alcalde y concejal Jordi Peris por los «ataques, deslealtades y luchas internas por el poder» en el grupo municipal de València en Comú se suma ahora el enfrentamiento dialéctico entre concejales del tripartito. De distinta formación política pero ambos con responsabilidades en el gobierno de Joan Ribó.

A un lado, la edil socialista de Protección Ciudadana, Anaïs Menguzzato; al otro, el concejal de Compromís Giuseppe Grezzi. Como disputa, las «formas» que el responsable de Movilidad adopta en la toma de decisiones porque influyen en «la agenda» de la Policía Local. Una recriminación que Menguzzato le lanzó vía entrevista y que Grezzi respondió, a golpe de tuit, calificando las declaraciones de «gratuitas y desafortunadas».

Una tempestad de fin de semana que el cap i casal trató ayer de frenar imponiendo la ley del silencio en el Ayuntamiento para evitar que trasciendan atisbos de fricciones en el seno del gobierno municipal una vez alcanzado el ecuador de la legislatura. Así, ni el gabinete de Alcaldía ni el grupo municipal del PSPV quisieron pronunciarse sobre la situación, ni tan siquiera para llamar al orden a los dos de forma pública, algo que podría haberse hecho de puertas adentro en la reunión semanal que mantienen los grupos para coordinar las acciones de gobierno. «Lo importante es el trabajo en conjunto del gobierno municipal», remarcaron fuentes del equipo de Ribó.

Mientras, desde el PSPV, su portavoz -además de teniente de alcalde-, Sandra Gómez, echó balones fuera y se limitó a restar importancia a las declaraciones de su compañera de gobierno y de partido. Algo que, por ejemplo, también hizo Joan Ribó la semana pasada a raíz de otro enfrentamiento, en esta ocasión entre la propia Menguzzato y el concejal de Cultura Festiva, Pere Fuset, quien días atrás había echado en cara a la Policía Local la tardanza en informarle sobre el accidente mortal durante el montaje de las gradas de los conciertos de Viveros.

Para Ribó, unas «tensiones» entre concejalías «normales» y que «no tienen mayor importancia» pero que denotan la tensión que existe en el seno del Govern de la Nau, especialmente con el edil de Movilidad, cuya forma de trabajar ha provocado varios conflictos con la delegación de la Policía Local. Son ejemplos como la decisión de prohibir el aparcamiento nocturno en el carril bus (que, en un primer momento, fue rechazada por el PSPV), el doble sentido en la avenida Barón de Cárcer o la colocación de señales de tráfico únicamente en valenciano.

Como recordó ayer el concejal del grupo popular Félix Crespo, Grezzi ya tenía encontronazos con representantes policiales en su época como asesor. Crespo responsabilizó a los socialistas de la «situación de inestabilidad y caos» porque sabían «con quien estaban pactando el gobierno del Ayuntamiento».

Mientras, desde Ciudadanos, su portavoz, Fernando Giner, calificó «caos» el momento en que se encuentra el tripartito. «Desde el inicio de legislatura venimos advirtiendo de la falta de coordinación y de gestión», señaló.

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