El Ayuntamiento aboga por reducir el césped tras la retirada de setos

Tramo del cauce con pradera de césped. /Jesús Signes
Tramo del cauce con pradera de césped. / Jesús Signes

Valencia tiene 85 hectáreas de praderas en jardines y calles, que se suprimirán en parte con el nuevo criterio para ahorrar agua de riego

Paco Moreno
PACO MORENOValencia

Tras la decisión de suprimir setos en los jardines y las calles, un proceso que este mandato se ha saldado ya con diez kilómetros menos, ahora le toca el turno a las praderas de césped. La concejalía de Medio Ambiente aboga en una respuesta dada al grupo popular por utilizar otro tipo de criterios a la hora de diseñar zonas verdes, con el propósito de ahorrar agua de riego.

La edil popular Lourdes Bernal había preguntado por la superficie de césped gestionada por el Ayuntamiento en 2015 y el pasado año, para comprobar la evolución de esta parte importante de los jardines. La respuesta ha sido que la cantidad apenas ha variado, ha subido algo en la zona sur por la incorporación del parque de Malilla, con una cifra total en la ciudad de 85 hectáreas.

Pero en la misma contestación, la concejalía dirigida por Pilar Soriano apunta las intenciones de la gestión del tripartito en este apartado. «Actualmente las propuestas técnicas para racionalizar el uso de los recursos y mejorar la sostenibilidad, teniendo en cuenta que el mantenimiento del césped genera demandas importantes de agua, se orienta a establecer nuevos criterios basados en la naturalización de las superficies».

Esta estrategia tiene su precedente en los alcorques de los árboles, cuando la delegación decidió dejar de utilizar herbicidas para acabar con las hierbas. La intención era fomentar un añadido verde al arbolado, aunque enseguida llegaron quejas vecinales por la imagen de abandono que ofrecen en su mayor parte. En el caso de la «naturalización» de las praderas de césped se basa en «su clasificación como césped, prados o herbazales en función de su mantenimiento. Las especies herbáceas existentes, la ubicación de los espacios y el uso que hace el ciudadano determinan el mantenimiento asociado a cada tipología de verde». La contestación concluye que «este tipo de estrategia implica moderar las intervenciones como la siega y el riego de tal manera que sin disminuir la calidad estética genera un nuevo modelo de conservación que permita una gestión más sostenible de los recursos» en los jardines de Valencia.

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