Los atascos también aumentan la contaminación en Valencia

Atasco en Valencia. /Damián Torres
Atasco en Valencia. / Damián Torres

Los gases de combustión provocados por los embotellamientos crecen en las estaciones de medición situadas por toda la ciudad

Álex Serrano
ÁLEX SERRANOValencia

Uno de los argumentos más repetidos por la concejalía de Movilidad Sostenible del Ayuntamiento de Valencia para defender sus medidas y, sobre todo, la potenciación del uso de la bicicleta sobre el coche es que reduce la contaminación atmosférica. La lógica parece claro: a menos gente que coja el coche, menos contaminación. Pero la relación no parece tan evidente a tenor de los datos que ofrece la Red Valenciana de Vigilancia y Control de la Contaminación Atmosférica y que usa los que se registran en las estaciones de control del aire situadas en la ciudad.

Este diario ha comprobado los datos en tres días a lo largo de 2016 y 2017. Son el 21 de marzo, el 17 de mayo y el 5 de diciembre, elegidos por ser días laborables y en distintas circunstancias: poco después de Fallas, un día laborable normal y justo antes del puente de diciembre. En todos ellos se evidencia un importante aumento de los gases provenientes de la combustión de los coches e incluso de las partículas en suspensión, cuyo crecimiento obligó al Ayuntamiento a poner en marcha el protocolo contra episodios contaminantes a finales del pasado año.

Los óxidos de nitrógeno y las partículas en suspensión aumentan

El estudio de tres estaciones distintas (Avenida de Francia, Viveros y Bulevar Sur) permite, además, analizar los datos en distintos entornos: dos de ellos muy motorizados y otro en uno de los pulmones verdes más importantes de Valencia. En el caso de la avenida de Francia, los óxidos de nitrógeno pasaron de 24 a 49 microgramos por metro cúbico el 21 de marzo de 2017 con respecto al mismo día del año anterior, pero esta situación se agudiza aún más en otras jornadas. Así, en mayo pasaron de 33 a 123, mientras que en diciembre aumentaron de 25 a 145. El aumento es más espectacular en el monóxido de nitrógeno, causante, entre otros gases, del efecto invernadero y uno de los principales causantes de la lluvia ácida. En diciembre, pasó de 3 a 51 microgramos por metro cúbico, mientras que el dióxido de nitrógeno pasó de 25 a 17 microgramos por metro cúbico en el año que transcurrió entre el 17 de mayo de 2016 y el mismo día de 2017.

Similar situación registra la estación del Bulevar Sur, donde los óxidos de nitrógeno pasaron de 39 a 114 durante el 5 de diciembre. También aumentó el dióxido de azufre, también proveniente de los gases de combustión: en mayo pasó de 4 a 9 microgramos por metro cúbico. Las partículas en suspensión, conocidas como PM10, también aumentaron en las mediciones de diciembre: pasaron de 18 a 29.

Estudios demuestran que en los atascos se está más expuesto a gases nocivos

BNi siquiera la estación de Viveros se libra de estas mediciones. Los óxidos de nitrógeno pasaron de 23 a 53 el 17 de mayo, y las partículas en suspensión, de 20 a 21 en diciembre. El monóxido de nitrógeno registró un espectacular aumento tanto en mayo (de 4 a 10) como en diciembre (de 11 a 36). También el dióxido de nitrógeno se ha disparado en esa estación: en diciembre eran 25 microgramos por metro cuadrado y hace dos meses se registró 61 microgramos.

El motivo de estos aumentos está relacionado con dos factores importantes: primero, que a la ciudad entran aproximadamente los mismos coches que hace dos años pese a los constantes intentos de que no ocurra (el Consistorio ha declarado la «guerra al coche», como el concejal Grezzi ha dicho en varias ocasiones). Y segundo y quizá más importante, que un vehículo atascado expulsa más contaminación. Así lo demostró un estudio de la Universidad de Surrey, que aseguró que un conductor en el interior de un coche detenido en un embotellamiento está hasta un 40% más expuesto a los gases contaminantes. Los peatones también los sufren más cuando están parados en un semáforo en rojo.

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