Los arquitectos cargan contra la bajada de precios y plazos en los concursos

Lateral del antiguo Colegio Mayor Luis Vives, en una imagen reciente.
Lateral del antiguo Colegio Mayor Luis Vives, en una imagen reciente. / jesús signes

Bolant critica que la Universitat da sólo 40 días para un proyecto básico de reforma de un antiguo edificio en Blasco Ibáñez

P. MORENO VALENCIA.

«Inmorales, temerarias e inasumibles», fueron algunos de los calificativos empleados ayer por el Colegio de Arquitectos de Valencia para hablar de concursos públicos de redacción de proyectos que han salido a licitación los últimos meses por parte de Administraciones públicas. El presidente de la entidad, Mariano Bolant, comentó que, pese ser legales, no pueden ser admitidos por los profesionales.

El colegio quiso mostrar su alarma «por la deriva que, en los últimos tiempos, afecta a los concursos públicos convocados por las diversas administraciones públicas para la construcción y rehabilitación de sus centros y edificaciones». Bolant comentó a LAS PROVINCIAS ejemplos como un concurso de la Universitat de València para El presupuesto de ejecución es de 6,45 millones de euros.

Los honorarios licitados para la redacción del proyecto ascienden a 59.000 euros y el tiempo propuesto de 40 días, en lo que será la remodelación del antiguo Colegio Mayor Luis Vives, en la avenida Blasco Ibáñez, según pudo comprobar este periódico. Las propuestas presentadas incluyen bajas sobre los honorarios licitados del 74,58% y bajas en el tiempo propuesto para la ejecución del proyecto del 92,50%. Es decir, hay empresas que ofrecen un proyecto con una repercusión en el coste de la obra del 0,19% y en tres días.

El presidente recordó otros concursos donde también han surgido conflictos, como el proyecto para un polideportivo en el barrio de San Isidro o la remodelación de parte del mercado del Cabanyal. «Los arquitectos valencianos y el órgano que los representa siempre ha mantenido líneas de colaboración con las distintas administraciones para adecuarse a las condiciones del contexto económico en el diseño, la construcción o la gestión de nuevas infraestructuras desde la austeridad y la profesionalidad. Sin embargo ha llegado el momento de decir basta a los abusos que se perpetran sobre la profesión de los arquitectos y los ciudadanos en general».

Desde el colegio calificaron de «temerarias e inmorales» las condiciones que -producto de concursos públicos con bajas y plazos inasumibles- con las que muchos arquitectos deben desarrollar los proyectos que se les adjudican. Esto se debe a la escasez de encargos y de la competencia entre profesionales, por lo que algunas obras se acometen en condiciones «indecentes».

«Nadie pide un médico más barato o que la operación sea más breve», comentó Bolant, para subrayar que las bajas son potestativas de la Administración, además de incidir en una crítica reiterada desde hace tiempo por los arquitectos, como es que se separe en sendos concursos el proyecto y la dirección de obra.

Habló también de la solvencia económica que se exige. «Es excesiva», aseguró para recordar el problema surgido en el concurso de la plaza de la Reina, donde uno de los problemas alegados en el conflicto que derivó en la elección de los segundos clasificados fue la fianza exigida por el Ayuntamiento, de 262.000 euros. En este caso, no entró a valorar el resultado del proceso. Eso sí, criticó el «desacierto de la Administración, que confunde lo de ser garante de los recursos de todos con una especie de filosofía de lo bueno, bonito y barato».

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