Aprobados por un grado

El hospital La Fe y el metro son los lugares más calurosos; la comisaría de Ruzafa y el centro de salud de San Valero, los más frescos La mayoría de espacios públicos respeta los 26º que exige la normativa de ahorro

TEO PEÑARROJA VALENCIA.

El mal uso del aire acondicionado puede provocar problemas médicos que hace unos años resultaban inauditos. ¿Resfriarse en verano? Pues sí, cada vez es más habitual llevar a mano un paquete de pañuelos en la temporada estival. Según Unipresalud, el mal uso del aire acondicionado provoca dos de cada diez resfriados veraniegos.

No es de extrañar. La temperatura en la calle no ha bajado estos días de los 30 grados, y los sistemas de refrigeración ponen en ocasiones el ambiente de hogares, oficinas y espacios públicos muy por debajo de esa temperatura. El cuerpo humano no está preparado para tantos cambios bruscos de temperatura al día, y por eso se producen tantos resfriados en los meses de junio a agosto. Además, los aparatos de aire acondicionado generan un elevado gasto energético, que se traduce también en una mayor contaminación. Se calcula que por cada grado que bajamos el termostato aumenta un 10% el gasto de energía.

Para evitar el despilfarro y la polución innecesaria, la ley establece para los espacios públicos una temperatura que no debe bajar de 26 grados a través del Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (Rite). LAS PROVINCIAS ha puesto el termómetro a una docena de espacios públicos de Valencia, que han aprobado el examen. La media de los lugares visitados alcanza los 27ºC, aunque algunos de ellos sólo cumplen con la ley por los pelos.

Sin embargo, la regulación no se refiere solamente al nivel que ha de marcar el mercurio en los lugares de uso público. También exige: «La temperatura del aire y la humedad relativa se visualizarán mediante un dispositivo adecuado, situado en un sitio visible y frecuentado por las personas que utilizan el recinto, prioritariamente en los vestíbulos de acceso». En este punto, la mayoría de los lugares visitados no cumplen con la norma, que además pide que el dispositivo en cuestión tenga un tamaño de 30 por 42 centímetros. Hasta donde este periódico ha podido comprobar, no se ofrece a los usuarios de algunos de estos doce espacios la información que marca la ley sobre la graduación del termostato y la humedad del aire que se respira.

Si busca un lugar donde refugiarse del calor cuando más aprieta, la mejor opción es, sin duda, renovar el carné de identidad en la fresca comisaría de la Policía Nacional de Ruzafa. Está climatizada a una temperatura de 25'1 grados y solamente cumple con la normativa porque la ley permite una oscilación de un grado en la medición.

Otros lugares que están un poco por debajo de lo permitido son el IVAM o el centro de salud de la calle San Valero. Se sitúan en los 25'4 y 25'6 grados, respectivamente. Los puntos más calurosos de la ciudad son, como cabía esperar, los emplazamientos subterráneos: el parking de la plaza de la Reina casi alcanza los 31 grados y la estación de metro de Ángel Guimerá se planta en los 29'1. Al mismo nivel estaba el mercurio en el Hospital La Fe cuando LAS PROVINCIAS puso el termómetro. Apenas un grado por debajo de la temperatura ambiente. En el interior del recinto, los abanicos de más de un paciente atestiguan que el calor se cuela entre camillas y salas de espera.

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