Del amor por su madre y el 'skate' al trastorno psicológico

J.A.M/J.MValencia

Iván R. C., el joven detenido por matar a su progenitora, «no era violento». Lo aseguraba el lunes su hermano Héctor a LAS PROVINCIAS y lo corroboba ayer una amiga que lo conocía desde la infancia. «Él ha sido un chico muy alegre y divertido, que adoraba a su madre y siempre estaba apoyándola». Carmen, expuso, «sufrió malos tratos y sus hijos siempre han estado junto a ella».

Una prueba clara de este cariño a su progenitora está rubricado en el perfil social de Iván. «Eres mi debilidad, cuando estás bien me contagias tu felicidad. Te quiero, madre», colgaba hace tres años el joven en su perfil de una red social. En él se presenta como «persona responsable y comprometida», refleja su paso por las Escuelas Profesionales Luis Amigó y sus estudios de Ingeniería Eléctrica en la Universitat Politècnica de València (UPV). Los valores, no parecían en absoluto ajeno a su educación. «La humildad te llevará hacia la eternidad», proclamaba en agosto del año pasado.

Quizá la principal de sus aficiones era el 'skate'. «Era muy aficionado. Un chico súper sano y buena persona», recuerda su amiga. También amaba el rock o el arte urbano y ensalzaba en sus mensajes valores como el «esfuerzo» o el «inconformismo».

¿Qué se truncó en él? La misma semana del crimen, Carmen, su madre, había escrito a una amiga para decirle que Iván «tenía una depresión muy fuerte». La progenitora, describe la amiga de Iván, «ha cuidado y protegido muchísimo a sus hijos siempre. La educación de ambos es espectacular. No entendemos qué ha pasado por su cabeza para hacer algo así».

Fotos

Vídeos