La mitad de las alquerías municipales de Valencia, pendiente de obras para evitar su ruina

Alquería de la Torre, en Benicalap, una de las pendientes de intervenir. / Damián Torres
Alquería de la Torre, en Benicalap, una de las pendientes de intervenir. / Damián Torres

El Consistorio ha realizado obras de mejora en once inmuebles rurales en los últimos tres años

P. M. VALENCIA.

El Ayuntamiento de Valencia tiene en inventario un total de 46 alquerías, de las que 15 están pendientes de rehabilitación, según una respuesta del gobierno municipal al grupo Ciudadanos. En los últimos tres años se han realizado once intervenciones en otros tantos inmuebles con el propósito de evitar su ruina y dotarles de uso.

El edil Narciso Estellés comentó a la vista de estos datos que el gobierno tripartito «no cuida lo que debiera el patrimonio municipal de todos los valencianos. Muchas de nuestras alquerías se encuentran en completo abandono».

De las quince alquerías sin rehabilitar, nueve se encuentran sin destino claro en los proyectos que baraja el Consistorio. «Casos como el de la alquería de Falcó ha sido ampliamente reclamado por los vecinos de Torrefiel, que esperan desde años su rehabilitación, unos usos definitivos y su puesta en marcha», afirmó Estellés.

Otros ejemplos como el de la alquería dels Moros y la alquería de la Torre, ambas en el barrio de Benicalap, siguen «sin rehabilitación ni uso futuro. El tripartito prometió que las incluía entre las dotaciones para recuperar la Ciudad Fallera, pero son expertos en no cumplir las promesas». La primera está en concurso con una fuerte inversión que asciende a dos millones de euros.

Se trata de un proyecto donde entidades culturales han pedido que se complete con otras propiedades que forman el conjunto rural. La previsión es que forme parte de un centro de interpretación de la huerta. En la misma zona. Estellés dijo sobre el Casino del Americano que los vecinos de Benicalap «siguen esperando la Escuela de Agricultura».

Obras de urgencia en la alquería de la Torre en julio de 2016.
Obras de urgencia en la alquería de la Torre en julio de 2016. / Carolina Amor

Otro caso que consideró «sangrante» es la alquería de Julià, cedida a una entidad bancaria y que «sigue a la espera de ser la casa de la música, previa rehabilitación, tras un año y medio de espera». En su opinión todo son «anuncios, pero la legislatura se agota y los valencianos siguen sin tener su patrimonio rehabilitado y en total uso».

En el listado de las que están pendientes de rehabilitación figuran inmuebles tan valiosos como media docena de alquerías en la zona de actividades logísticas, en la antigua huerta de La Punta, así como una fábrica de aceite en el parque de Marxalenes y una alquería junto al Bioparc, en la avenida Pío Baroja.

Un edificio rural en el camino Alquería de Albors está adscrito a la delegación de Patrimonio para que sirva como dotación cultural y local de actividades vecinales del barrio de Orriols. Por último, también destaca la alquería de Falcó, en las inmediaciones de la ronda norte, por su valor patrimonial. Como la mayoría del resto, incluyen antiguos campos de cultivo.

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