Las Alameditas se reformarán tras el daño de las obras en el jardín histórico

Parte de las Alameditas, donde se nota la falta de renovación del pavimento de tierra.
Parte de las Alameditas, donde se nota la falta de renovación del pavimento de tierra. / irene marsilla

El Ayuntamiento ultima un proyecto para sanear la zona verde construida a principios del siglo XIX debido a la degradación sufrida los últimos años

P. MORENO VALENCIA.

La concejalía de Parques y Jardines ha puesto en marcha un proyecto para la rehabilitación y mejora de las históricas Alameditas de Serranos, un jardín protegido y que se remonta a principios del siglo XIX, alterado y dañado por distintas obras públicas durante los últimos años.

Fuentes cercanas a la delegada de Medio Ambiente, Pilar Soriano, citaron como ejemplo el tramo del carril bici que forma parte del anillo ciclista así como las obras de renovación de la red de agua potable, junto con la propia construcción del Pont de Fusta y la urbanización de la plaza de la Crida. Todas estas actuaciones contaron con el visto bueno previo de la Conselleria de Cultura al tratarse de un entorno protegido, aunque han castigado cada vez más la estrecha zona verde que se prolonga desde el puente de San José hasta el puente de Trinidad.

El proyecto está en marcha, indicaron, mientras que la moción de Soriano habla de «trabajos de reparación, rehabilitación y conservación de los jardines», para lo que se hará un encargo a la contrata de la zona sur de la ciudad, la Sociedad de Agricultores de la Vega.

La parte más alterada la última década ha sido el acceso al Pont de Fusta aunque también hay maquinaria pesada y todo tipo de materiales en la parte aguas arriba, donde se sitúa en un estanque la famosa escultura de Esteve Edo la 'niña de las coletas'. La falta de mantenimiento ha propiciado la desaparición paulatina de tierra en las zonas de viandantes, así como roturas en el bordillo. Para complicar más las cosas, la parte próxima a la antigua Casa de Socorro es una habitual zona de acampada de indigentes, quienes utilizan los setos para improvisar refugios cuando arrecia el frío.

Las Alameditas de Serranos es el nombre popular con que se conoce este jardín de tipo romántico y estructura alargada, una iniciativa del Barón de Herves, corregidor de la ciudad, quien en 1830 mandó construir dos paseos a uno y otro lado de las Torres de Serranos para limpiar y embellecer la ronda que se extendía desde los puentes cercanos.

Los jardines se delinearon por los académicos Cristóbal Sales y Francisco Ferrer en 1830 y 1832, construyéndose cinco años después las escalinatas a ambos lados de la puerta de Serranos siguiendo los planos del arquitecto Salvador Escrig, autor de las plaza Redonda. En 1938 se rebajó la escalinata por el cambio de rasantes en el pavimento de la ronda y se hicieron algunas obras de mejora tras la riada de 1957.

Entre las estatuas que adornan estos jardines destacan dos esfinges y el busto de Peppino Benlliure, obra de José Capuz. Este monumento se inauguró en el verano de 1919, ubicándose enfrente de la casa de los Benlliure donde permaneció hasta 1957 en que fue derribado por la crecida del Turia; posteriormente volvió a reponerse en su sitio en 1962.

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