Menos agentes y traslados al Puerto desprotegen las costas frente a pateras

Guardias civiles, junto a una patera en Torrevieja. / M. Lorenzo/efe
Guardias civiles, junto a una patera en Torrevieja. / M. Lorenzo/efe

Guardias civiles denuncian que las plantillas marítimas se han reducido un 25% y se ha desplazado el refuerzo a la línea de ferri que une Valencia con Argelia

Arturo Checa
ARTURO CHECAValencia

Tras un año con un récord absoluto de llegada de pateras a la Comunitat, con casi un centenar de embarcaciones arribadas a las costas de la región, y la señal de alarma encendida en los centros de menores por la saturación de adolescentes en situación de desamparo tras la avalancha de embarcaciones, la lógica hace pensar en un refuerzo de la vigilancia marítima y policial en el litoral. Nada más lejos de la realidad. Guardias civiles denuncian la reducción de las plantillas del servicio marítimo y del PAFITE (Patrulla Fiscal Territorial), así como el desvío de agentes a reforzar la vigilancia de las líneas marítimas de los puertos de Valencia y Alicante con Argelia y el norte de África.

Así lo lamentan desde la AUGC (Asociación Unificada de Guardias Civiles), quienes critican que el número de agentes en la unidad marítima y fiscal, encargadas del control de costas y la vigilancia de posibles pateras, ha menguado un 25%. El sindicato denuncia esta situación en las patrullas fiscales de Sagunto, Sueca y Gandia, algunas de las que tienen estas competencias. El descenso de uno de cada cuatro agentes se debe a la falta de cobertura de bajas y jubilaciones cuyas plazas no se cubren, como añaden desde AUGC.

Estas mismas unidades son las que han visto como «se desviaban sus funciones» a reforzar el Puerto de Valencia y la línea de ferri que une la capital con Mostaganem (Argelia). Dicha conexión no ha sido incluida por el Ministerio del Interior dentro de la Operación Especial Paso del Estrecho que sí se aplica en otros puertos de España (como el de Alicante) y que implica un aumento por el Gobierno de los agentes de Policía Nacional y Guardia Civil destinados a esta labor. En el caso de Valencia, las mayores necesidades de vigilancia se cubren desplazando unidades de otras áreas que se quedan desguarnecidas, como en este caso las patrullas especializadas en la vigilancia de costas ante la presencia de pateras.

Últimos casos

100.
Es la cifra a la que se acerca el número de pateras llegadas el año pasado a costas de la Comunitat, el doble que en 2016.
20 inmigrantes.
Es la cifra de pasajeros que viajaban en dos pateras llegadas a mediados de octubre a Guardamar del Segura, uno de los últimos casos.
110 inmigrantes.
Es la cifra aproximada de extranjeros llegados en 2017 en pateras a la Comunitat.

Fuentes de la Guardia Civil negaron que la reducción de agentes haya tenido lugar en Alicante, verdadero epicentro de la llegada de pateras durante el año pasado. No obstante, tampoco se ha reforzado la vigilancia. Desde la Benemérita sí reconocieron que «puntualmente» se producen desvíos de agentes de demarcaciones como Santa Pola (uno de los territorios que habitualmente recibe pateras) a vigilar la concurrida línea del Paseo del Estrecho de Alicante con el norte de África.

En cuanto a la existencia de plazas sin cubrir, que niegan en Alicante pero que AUGC sitúa como problema en varias demarcaciones de Valencia, desde el instituto armado achacaron este problema a una cuestión «de Madrid, ministerial», en la que nada pueden hacer las autoridades de las Fuerzas de Seguridad en la Comunitat.

Como ya publicó ayer LAS PROVINCIAS, responsables de Frontex, la Agencia Europea de Fronteras, se reúnen este viernes con representantes del Gobierno español para afrontar la escalada de pateras detectadas en España, con especial incidencia en la Comunitat, Murcia y Andalucía. En el último año, la cifra de embarcaciones se ha triplicado, llegando en la región al centenar.

Desde Frontex, como adelantó ayer este periódico, alertan del auge de la utilización por parte de mafias de tratas de personas de lanchas del narcotráfico para trasladar a más inmigrantes, en varios viajes simultáneos, y aumentar así la efectividad de sus transportes, dificultando al mismo tiempo la detección por parte de las Fuerzas de Seguridad.

No es el único método que ha cobrado fuerza en los últimos meses por parte de las redes de tráfico de personas. Desde Frontex también advierten del uso de balsas de plástico fabricadas en chino, muchas de calidad ínfima, de 'todo a 100', para llevar a cabo estas travesías suicidas con lamentables garantías hasta las costas de España. Estas barcas se empleaban antes para viajar hasta Grecia, pero el aumento de la vigilancia y el empeoramiento del estado del mar dejaron de lado esta ruta para centrarse en la que conecta con el Mediterráneo español. El lunes, siete inmigrantes perecieron al encallar en Fuenteventura el bote de plástico en el que viajaban.

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