Conductores de la EMT se niegan a circular por las nuevas líneas por falta de formación

Un autobús de la EMT recorre la avenida Navarro Reverter./AYTO. VALENCIA
Un autobús de la EMT recorre la avenida Navarro Reverter. / AYTO. VALENCIA

La empresa asegura que fue una jornada «totalmente normal» pese a los retrasos en varios trayectos

Álex Serrano
ÁLEX SERRANO

El día más temido por los trabajadores de la EMT llegó. Ayer se ponían en marcha las nuevas líneas, creadas tras una remodelación exprés llevada a cabo por los gestores de la empresa y que contradice lo que explicaban en la remodelación de verano de 2016, cuando querían líneas cortas. Y el día terminó con conductores que se negaron a coger los nuevos autobuses o recorrer las nuevas líneas, accidentes en la línea 92 (la antigua 2) y retrasos en la práctica totalidad de los trayectos modificados.

Fuentes sindicales explicaron ayer que hubo «compañeros» que no quisieron coger los autobuses que tenían asignados. La razón tras esa negativa es doble. Primero, la formación dada por la empresa sobre los nuevos recorridos. Nula, aseguran los sindicatos. De hecho, las evaluaciones de riesgo se hicieron esta misma semana, sin tiempo material para solucionar las deficiencias detectadas en algunos de los trayectos. La segunda razón tiene que ver con los autobuses en sí.En algunas de estas líneas y en otras que no han sido renovadas, como la 5, la EMT ha introducido nuevos autobuses, como los híbridos eléctricos. La formación que se daba para llevar estos vehículos se hacía fuera del horario laboral, aunque se pagaban, lo que motivó que muchos trabajadores no acudieran. De hecho, fuentes sindicales explican que como mucho fueron unas 200 personas. La negativa de trabajadores a coger algunas de las nuevas líneas fue el preludio para un día muy complicado a pie de autobús. Aunque fuentes de la EMT se limitaron a asegurar, escuetamente, que fue un día «totalmente normal», los numerosos testimonios de fuentes distintas obtenidos por este diario dicen lo contrario. Tras esas primeras negativas, los autobuses salieron a la calle al horario previsto, pero poco a poco, tal como habían avanzado los trabajadores a quien quisiera escucharles, comenzaron a acumularse los retrasos. «Ha ido fatal, ha sido un caos absoluto», indicaron los sindicatos. Línea por línea, cada una tuvo distintos problemas que afectaron al servicio que se presta a los usuarios.La línea 92, que es el nuevo nombre de la línea 2, fue una de las que acumuló más incidencias.

Podría pensarse que en realidad, al mantener el trayecto anterior, la circulación debía haber presentado pocas incidencias, pero en la práctica la decisión de la EMT de introducir autobuses articulados (llamados en la jerga interna «gusanos») provocó no pocos problemas, no ya en su tránsito por las calles sino en las propias paradas. Este tipo de autobuses, que se empleaban en la campaña veraniega, necesitan un carril bus completamente limpio para circular con normalidad, lo que no se dio ayer.

Además, estos vehículos tienen más puntos de descenso. Como las paradas no están adaptadas a este tipo de autobuses, hay varias que obligan a quien quiera descender por las puertas del segundo autobús a acabar en puntos como contenedores o jardineras. De hecho, según explicaron los sindicatos, hubo incluso un hombre accidentado en la línea 92 cuando cayó sobre una jardinera. Además, los autobuses de esta línea registraron varios completos en distintas horas del día.

Las otras líneas renovadas se vieron afectadas por importantes retrasos, lo que obligó a autobuses a circular sin poder recoger gente. Además, conductores de algunos de los macrotrayectos que entraron ayer en funcionamiento se encontraron con insultos de los propios usuarios cuando se dieron cuenta de que no podían llegar a puntos donde hasta ayer mismo llegaban sin ningún transbordo. En este sentido, la línea que acumuló más quejas fue la 94, que ha visto su recorrido acortado: ahora se detiene en la avenida de Francia. Durante prácticamente toda la jornada no era extraño encontrarse a usuarios que bajaban enfadados del autobús al descubrir que ahora debían hacer transbordo a la línea 99 para llegar al frente marítimo.

Precisamente el Marítim, una de las zonas que según la EMT más beneficiadas se han visto con el cambio de líneas, es donde más quejas se registraron provenientes de usuarios que aguardaban en la parada sus autobuses. Y es que las frecuencias prometidas no se cumplieron, al menos en varias de las líneas, como la 93, la 94 y la 99, que llegaron a doblar frecuencia en algunos casos, como en el de la 99, que de 7 minutos previstos llegó a casi 13, según los propios usuarios. Además, la 94 concentró quejas porque supone la fusión de las antiguas 3 y 41. Ahora, esta línea 94 obliga, en ocasiones, a doblar el tiempo que costaba realizar un determinado trayecto, de 25 a casi 50 minutos, según usuarios.

Las líneas que menos quejas concentraron, por su parte, fueron la 98 y la 18, que une el barrio de Malilla con el hospital Doctor Peset, en el barrio de Patraix. El vicepresidente de la Asociación de Vecinos de Malilla, Alfonso Cortés, explica que la parada que les ha puesto la EMT para la 18 deja «a más de 200 metros de urgencias», pero recuerda que ellos no pidieron que se eliminara la parada de esa línea en La Fe, más cercana.

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