Las Provincias

«Invito a Ribó a que viva unos días en mi casa y verá la realidad»

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Chatarrería ilegal ubicada en la calle Luis Despuig con Sánchez Coello. :: irene marsilla

  • La venta de droga, el desguace de chatarra en plena calle, las hogueras y el escándalo nocturno no dejan descansar a las familias del barrio

  • Vecinos del Cabanyal se quejan de los problemas de convivencia y ruido que padecen desde hace años y reclaman al Ayuntamiento soluciones urgentes

Los vecinos del Cabanyal lo tienen claro. No hace falta ver programas de islas o de supervivientes a través del televisor, basta con pasar unos días en la 'zona cero' de este barrio para que las autoridades se den cuenta de lo que están sufriendo los vecinos de toda la vida. Faustino Villora, dirigente de Salvem el Cabanyal, lo dijo bien claro al alcalde Joan Ribó. No se están cumpliendo las ordenanzas, permiten almacenes diseminados de chatarra que son peligrosos para el medio ambiente y la salud, hay venta de droga, gallos, «y de todos los proyectos que hablaron para conseguir la convivencia social, no sabemos nada. Si te he visto no me acuerdo». Los vecinos lamentan que nadie ponga freno a la situación.

Ana

«No hay nada mejor que vivir la experiencia en persona»

Ana residente en una calle con cada vez menos vecinos no entiende por qué nadie se preocupa de poner orden y algo tan básico como hacer cumplir las ordenanzas municipales. Lamenta que el president de la Generalitat, Ximo Puig, y el alcalde de Valencia, Joan Ribó, no pasaran el pasado miércoles -durante su visita por las obras de urbanización del Cabanyal- por los tramos de calles más degradados, como Padre Luis Navarro y Progreso. Asegura que se quedó con las ganas de encontrárselos «porque quería hacer una invitación formal al señor alcalde para que venga ya no digo una semana entera, pero sí un fin de semana a mi casa, y que se dé cuenta que la gente trabajadora no podemos vivir en paz». Añade que no tiene ningún reparo en hacer esta propuesta «porque no hay nada mejor que vivir la experiencia en primera persona para que se dé cuenta que no están actuando. Tenemos problemas sociales y de convivencia graves y el mensaje que están transmitiendo a los que no respetan las normas es que pueden seguir haciendo lo que les dé la gana».

A pesar de su avanzada edad, dice que no quiere vivir con miedo, pero a la hora de hablar, lo hace desde el interior de su casa y detrás de dos rejas. Sin ir más lejos, detalla que el pasado sábado por la noche, a las 3.30 de la madrugada, oyó ruidos «y estaban robando en la planta de arriba. Acabaron lanzando un televisor por el balcón». Ana añade que la gente que no cumple las normas producen ruido a todas horas «y no me dejan escuchar las telenovelas».

M. Luisa

«Hace falta voluntad y no dinero para poner orden»

Otra residente como M. Luisa asegura que entre Padre Luis Navarro, Progreso, Pescadores y Amparo Guillem viven rodeados de chatarrerías ilegales. «En poco más de cien metros tenemos quince localizadas. En los patios interiores hay montañas de basura, ruedas y metales. Cualquier día tenemos un Seseña, se prende todo fuego y nos quemarán las casas». Y se pregunta «¿lo que estamos sufriendo aquí lo permitirían las autoridades en los barrios del centro de Valencia?». Y es que la venta de droga en las travesías, el desguace y acumulación de chatarra, las hogueras en plena noche o la pelea de gallos son una constante. «En 2015 se llegó a decir que habían desmantelado 23 chatarrerías y eso no es cierto. Sólo las localizaron, pero sigue toda la porquería dentro. Hay algunas casas que las tienen de almacén y otras en las que conviven con la basura, incluso con menores». Quiere dejar claro que para «arreglar todo esto no hace falta dinero, sino voluntad de los políticos, funcionarios y policía de que se cumplan las normas mínimas de convivencia».

Enrique

«Estamos rodeados de lugares de venta de droga»

Enrique tiene una casa que conserva el sabor antiguo, con paredes chapadas de cerámica de dibujos coloristas, pero cuenta muy afectado que es «imposible descansar». Describe que están rodeados de casas donde se vende droga. «Se ha ido mucha gente del barrio y los que han venido no respetan nada. He tenido que reparar las rejas de las ventanas porque me las rompen. A un vecino le han robado el canalón de la fachada porque era de metal y ya no podemos ni tomar la fresca en la calle». Asegura sentirse indefenso y añade que «sólo nos quedan tres opciones o tragas y callas, o te enfrentas a esta gente o coges y te marchas, que es lo que están haciendo muchos vecinos».

Elisa y Plácido

«Tenemos tanto miedo que ya ni salimos a la calle»

Elisa y Plácido son un matrimonio mayor. Ella tiene dificultades para andar, «pero ya no salgo ni con en el andador porque van con las bicis de recoger la chatarra por encima de la acera y no quiero que me tiren». Mientras hablan de los problemas, en la esquina de Pescadores suena el canto de un gallo. «Tienen gallos de pelea en las terrazas y no pasa nada. Nadie pone orden por el ruido que hacen desguazando cosas en la calle a martillazos. Tenemos tanto miedo que ni salimos a la calle».

Maruja

«Que cierren las chatarrerías e impidan las barbacoas»

Maruja vive justo enfrente de una chatarrería ilegal y tiene ganas de que el Ayuntamiento se tome el problema en serio. «Viven cuatro o cinco familias en el mismo bajo donde acumulan la chatarra. Las aceras están negras porque desguazan todo lo que recogen y si amplían las aceras va a ser perfecto para que esta gente saque sus sofás y mesas a la calle». Esta vecina no entiende «cómo recogen chatarra y tienen furgonetas y coches de alta gama. Hay algo que no cuadra». También crítica que «se les permita hacer barbacoas en la calle. Llamas para que pongan orden y contestan mal y te dicen que hagas instancias. Un día se prendió fuego la medianera de una casa. Además, tiran los excrementos a la alcantarilla de la calle».

Amparo A.

«Más urgente que las aceras es poner orden social»

Amparo está convencida de que los vecinos están siendo muy pacientes. «Esto no hay quién lo aguante. Hace falta una intervención conjunta de Educación, Servicios Sociales y Policía. Si las personas que tienen que tomar medidas vinieran a pasear con nosotros o a convivir en nuestras casas verían que antes de arreglar las aceras, lo más urgente es poner orden social, vaciar la basura de las casas, porque tenemos la zona llena de cucarachas, y hacer algo con las casas municipales».

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