Las Provincias

El barrio del Carmen de Valencia se harta de los grafiteros

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Aspecto de una calle cualquiera del Carmen. :: lp

  • Los residentes recuerdan que hace años que la contrata municipal ya no pinta las paredes y piden un refuerzo urgente en las brigadas de limpieza

  • Los vecinos denuncian amenazas tras criticar las pintadas en sus edificios

«Es inaguantable, lo hacen a plena luz del día». Los vecinos del barrio del Carmen ya no pueden más y no saben cómo decirlo o qué hacer. Las fincas de esta parte del centro histórico se han convertido en meros soportes para decenas de grafiteros que ensucian las paredes con el pretexto de crear arte, o al menos eso piensan.

El Carmen siempre ha sido lugar predilecto para dejar la impronta con el espray en la mano, aunque Josep Montesinos, residente en la zona y miembro de la plataforma vecinal que promueve la recuperación del entorno de la muralla musulmana, considera que se está llegando a un extremo peligroso.

«Los grafiteros no distinguen el muro de un solar de una finca, ni siquiera si está habitada o abandonada», afirma. El último incidente ha disparado las alarmas, cuando ha trascendido lo sucedido con una de las vecinas.

«Recriminó a unos grafiteros que estaban pintando en una fachada y poco después se encontró con insultos en la puerta de su casa. Está claro que la siguieron para saber donde vive», indicó. La afectada presentó una denuncia por amenazas, aunque Montesinos opinó que nadie en el barrio conoce «ni siquiera una multa impuesta a un grafitero».

La asociación Amics del Carme, otra de las representativas de la zona, presentó la semana pasada por registro de entrada un escrito en el Ayuntamiento donde reclaman que se adopten las medidas impuestas en la declaración de Zona Acústicamente Saturada, aprobada hace años pero donde los residentes sostienen que nunca se ha hecho un control.

La expansión de los grafitis es una derivada de los problemas en la zona de ocio, afirman los vecinos. Desde Amics del Carme se ha advertido ya de que acudirán al Síndic de Greuges y después al juzgado, para obligar a que haya inspecciones periódicas de los locales hosteleros, controles de ruidos nocturnos y de horarios, así como un refuerzo en la limpieza.

Sobre esto último, Montesinos recuerda que antes la contrata municipal se encargaba de limpiar los grafitis o pintar encima. «Duraba poco pero al menos hacían algo. Desde hace cuatro años al menos ya se no se hace nada de esto». El Consistorio ha aumentado el presupuesto para la limpieza y recogida de la basura, aunque no se nota mucho.

Cuando alguno de los vecinos se encara con un grafitero, la respuesta es siempre la misma. «Nos dicen que la casa está abandonada, pero les respondemos que están pintando nuestras casas». La imagen se completa en los callejones con los restos de orines que manchan el pavimento, residuos de la fiesta del fin de semana a la espera de que pasen a baldear con la manguera.

Mare Vella, En Borràs, Beneyto y Coll, Navarros, plaza del Ángel y calle del Ángel Custodio. La relación de calles afectadas es tan extensa como el callejero del Carmen. El Ayuntamiento trabaja en la recuperación de varios tramos de la muralla musulmana, aunque de momento no ha salido a licitación.

A finales del pasado año, como publicó LAS PROVINCIAS, se decidió una inversión de 4,4 millones de euros para poner en valor una amplia zona, entre las plazas Beneyto y Coll y del Ángel. Ahí recae un torreón y un trozo de lienzo de la muralla musulmana. La idea es realizar una excavación arqueológica y promover un jardín.

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