Las Provincias

La Basílica soñada para la Geperudeta

  • Un concurso nacional determinó en 1930 que la propuesta de Traver con un campanario y una gran cúpula se debía realizar en la Almoina

  • La casa de la patrona cumple 350 años habiendo superado un proyecto frustrado de ampliación

La Basílica de la Virgen de los Desamparados estuvo muy cerca de no ser tal y como la conocemos hoy en día. La nave se habría convertido en el camarín de un templo mayor de haber llegado a buen puerto un proyecto que preveía la edificación de la plaza de la Almoina. El libro 'Antología de la Virgen y su Templo' de Emilio Aparicio, capellán de la Basílica, publicado en 1972 recoge todos los planteamientos que se sumaron al proyecto de construir una nueva casa para la patrona. El 15 de mayo de 1667 se inauguraba la Basílica que se convirtió en el epicentro de la devoción por la Mare de Déu.

Las primeras ideas de ampliación o modificación datan de principios del siglo XIX: «Que se le edifique un templo grande y digno de Valencia y su patrona». La devoción es tal hacia la Virgen de los Desamparados que ya cuenta con honores de «Generala y aún por Generalísima de la Ciudad y Reyno de Valencia» y emplazaba a que «siempre que salga en procesión, que se le rindan honores militares y se dispare la artillería del Baluarte». Entre los primeros esbozos de proyectos que se publicaron en LAS PROVINCIAS se recoge ya las ideas de que la actual Basílica pasar a ser el Camarín de un templo mayor, o que la imagen y el fervor volvieran al Capitulet. En 1809, el párroco Antoni Camps Cámara presentaba su idea de que el templo se construyera en la Glorieta con un estilo gótico ante el Palacio de Justicia.

Vicente Senís, según recoge en el libro Emilio Aparicio, aporta en 1872 su proyecto de ampliación hacia la actual plaza de la Almoina. Desde ese momento se presentaron diferentes ideas que aportaban devotos, arquitectos de renombre o párrocos. También lo haría el que fuera presidente de Lo Rat Penat en 1922, Francesc Almarche Vázquez quien, aunando las voluntades mostradas por los valencianos de la época, solicita en una carta dirigida al entonces Arzobispo de Valencia, Cardenal Reig, «una morada digna para la Virgen de los Desamparados» acogiéndose la idea como «digna» y haciendo suyo el ambicioso proyecto de ampliación de la casa de la Mare de Déu.

Buscando ubicaciones

Lo Rat Penat se convertiría en 1923 en estandarte de la ampliación. José E. Galiana, consocio de la Asociación, presenta la idea de que el proyecto cuente con una «cúpula vistosa coronada por santos valencianos». Ese mismo año se celebra la Asamblea Regional Mariana y allí se recogen diferentes propuestas, como la del que por entonces era párroco en la Iglesia de Santo Tomás, Enrique Sanchis, quien propone que la Basílica se levante en la Glorieta y que el ya templo mariano se dedique a San Pedro pero con una ampliación hacia la calle de la Harina. También se sumaron la propuestas de Eduardo Gomis López, un valenciano que plantea que el nuevo templo se lleve a cabo en los «solares de San Francisco» que hoy en día sería la zona central de la plaza del Ayuntamiento, y la de Daniel Morell, quien proyecta una nueva ubicación que en la actualidad correspondería con toda la plaza de la Reina.

Entre 1923 y 1930 se viven años de entusiasmo con los diferentes proyectos que se presentan y LAS PROVINCIAS se convierte en el medio de difusión de todas las propuestas. En 1927 se desarrolla un hilo de proyectos y contraproyectos en las páginas del periódico con diferentes ubicaciones para el templo de la Virgen entre los que se encuentran el actual Parque del Hospital, el Llano del Remedio y de nuevo la actual Glorieta de Valencia.

La Caja de Ahorros y Monte Piedad de Valencia se suma a la corriente 'pro Templo' con una donación de 250.000 pesetas y una apertura de cuentas para acoger el dinero que los devotos de la Virgen quisieran donar para las obras. Se inicia así una etapa de presentación de proyectos más definidos como el de José Romero y Miralles del Imperial, que aporta una nueva ubicación para la Basílica que sería Santa Catalina. En ese momento, el Arzobispo Prudencio Melo anuncia un plebiscito-suscripción para unificar la recogida de donaciones y se crea una Junta Pro Templo Monumental con el objetivo de «crear un Palacio para la patrona».

El 29 de enero de 1929, el arquitecto Juan Guardiola plantea en LAS PROVINCIAS un templo que podría albergar decenas de miles de personas en su interior y con una planta de 40.000 metros cuadrados de un estilo barroco orientalizado. Quince días después es Federico Gómez Membrillera quien ofrece una idea novedosa, la ampliación de la Basílica hacia la calle Samaniego.

La cúpula de los 100 metros

En 1930 se convoca un concurso nacional de anteproyectos. La Junta Pro Templo ya había indicado que las obras se llevarían a cabo en la plaza de la Almoina haciéndose necesaria la expropiación y derribo de varias fincas que allí se alzaban. El 7 de febrero de ese mismo año se da a conocer que el proyecto vencedor es el de Vicente Traver Tomás. La idea del arquitecto castellonense incluía una torre campanario y una gran cúpula que ascendería hasta los 100 metros de altura con tejas azules y cobreadas.

Las obras se demoran por el inicio de la Guerra Civil y no se inician hasta 1965 con el derribo de las viviendas previstas en la calle de la Leña que lucían el cartel «Adquirida para la ampliación de la Basílica de la Virgen». En 1980 se truncó por completo la ampliación tras el hallazgo de los restos romanos en la plaza de la Almoina. El cap i casal veía así romperse el sueño de hacer más grande la casa de la Virgen de los Desamparados de Valencia.

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