Las Provincias

Los vecinos del Cabanyal denuncian peleas de gallos en las calles del barrio

  • Salvem el Cabanyal hace público un vídeo en el que se denuncia el ruido provocado por música en la calle y el menudeo de droga en el Marítimo

La asociación vecinal Salvem el Cabanyal denunció ayer, a través de un vídeo y varias conversaciones en un servicio de mensajería instantánea, el día a día de los vecinos del barrio cuando se cumplen dos años de la llegada del tripartito al poder. Peleas de gallos en plena calle, menudeo de droga y música en la calle hasta altas horas de la madrugada complican la convivencia en el Marítimo.

«Salvem El Cabanyal lucha por todo lo que nos ayude a conseguir las mejores soluciones sociales posibles y por la convivencia vecinal. Resulta que no todo son inversores interesados, obras de urbanización, colegios mayores, restaurantes, aparcamientos o rehabilitaciones. En las acciones a corto plazo, los gestores de la administración pública tienen la obligación de implementar soluciones a las difíciles condiciones de vida de la ciudadanía y, sentimos tener que decirlo, no es todo lo eficaz que espera el vecindario en general», lamenta la entidad en un comunicado remitido a los medios durante el día de ayer.

El motivo fue que en torno a las 15 horas de ayer, los vecinos requirieron la presencia de la Policía Local al detectar una pelea de gallos en la calle José Benlliure. Una patrulla verde del cuerpo municipal se personó en la vía minutos más tarde, según fuentes policiales, sin que pudieran encontrar el lugar donde se estaba celebrando el combate entre animales, ilegal en la Comunitat Valenciana. Fuentes policiales explicaron que, en estos casos, es habitual que quienes están organizando la pelea reciban el aviso por parte de personas que están en la calle antes de que llegue la Policía Local, lo que les da tiempo a recoger y desmontar la zona donde los animales se pelean antes de la llegada de los agentes.

Salvem también reproduce varios mensajes de vecinos que lamentan la situación que se vive con los gallos de pelea, cuya cría está prohibida. «Por si teníamos pocos problemas por solventar en el barrio, ahora nos han invadido los gallos de pelea. Gallos que colocan en terrazas y patios de las casas abandonadas o en las que están ocupando, alquilando o lo que sea. El problema no es baladí, ya que además de estar prohibida y penada esa actividad (excepto en Canarias) también está prohibido tener aves de corral en centros urbanos», lamenta una vecina, que añade que los cantos y cacareos de los animales «no tienen horario ni pausa, da igual noche o día».

Otra vecina cuenta que tiene un gallinero sobre una casa situada junto a la ssuya. De ese gallinero se encarga un menor y esta vecina, cuando descubrió quién era su padre, acudió a hablar con él para que retirara el gallinero, pero según la versión de esta vecina, cuando le advirtió de que llamaría a la policía, el hombre la amenazó. Salvem asegura que este es el «día a día» de parte del barrio, sobre todo de la zona más cercana a las calles que iban a desaparecer con la prolongación de Blasco Ibáñez.