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Una de las calles del centro histórico pendientes de baldeo, ayer por la mañana. :: damián torres

Ribó dice que Valencia ya está limpia pero siguen las protestas vecinales

  • Comerciantes del Ensanche insisten en que faltan muchos baldeos para que las calles vuelvan a tener un aspecto adecuado

valencia. «Ha sido un año de más gente», aseguró ayer el alcalde Joan Ribó antes de participar en un congreso de Comisiones Obreras, a la pregunta de las quejas vecinales y de los comerciantes por la elevada suciedad que ha sufrido la ciudad durante y tras las Fallas

Eso sí, el primer edil defendió el trabajo de la concejal de Medio Ambiente, Pilar Soriano, en el dispositivo de recogida de basura y limpieza de las calles. «Mucha gente me ha reconocido que la ciudad ha estado más limpia que otros años, yo mismo he visto las brigadas a las nueve de la mañana como trabajaban por todas partes».

Admitió los problemas por la «acumulación de público en algunos puntos. Se ha aumentado la faena de limpieza y el volumen de residuos porque ha venido más gente. Por eso costaba más acabar la ciudad, que yo creo que está fundamentalmente limpia». Comentó que a los vecinos hay que pedirles que «entiendan que en unas Fallas con tanta gente, que ha dado muchos recursos a la ciudad, donde era complicado encontrar un lugar para dormir o comer, es normal que el nivel de limpieza sea más dificil». Finalizó diciendo que «ha habido más urinarios que nunca».

El optimismo del alcalde constrasta con la situación que se encontró ayer LAS PROVINCIAS en un recorrido por algunas calles del centro histórico. Es cierto que los residuos han desaparecido en su mayor parte, aunque el problema persiste y con gravedad en la suciedad impregnada en el pavimento, con aceras pegajosas que ni los primeros baldeos logran eliminar, como se pudo ver en la zona de Na Jordana, una de las más afectadas y donde quedaba aún una capa de suciedad.

El refuerzo de limpieza acabará hoy y ayer se podían ver varios equipos de barrenderos y de baldeo por el Carmen y el Mercat, dos de los principales barrios falleros. Pero quedan numerosos callejones, rincones y zonas turísticas con huellas profundas de los orines, vómitos y líquido de la basura acumulada.

Es lo que ocurría en calles como Cadirers, donde a media mañana había nubes de moscas, pavimento pegagoso y pintadas en las paredes para completar una escena lamentable. Más grave es lo que ocurre en la calle Sagrario de la Compañía, ambas en la parte trasera de la Lonja, donde a esto se le unían pintadas ofensivas contra la Iglesia en la fachada de un templo.

Todo eso se reproducía en más zonas en una jornada donde el centro vivió un nuevo aluvión de visitantes. La plaza de la Virgen, con el manto y las canastillas de los falleros, fue de nuevo imán para el público, aunque los aledaños del Mercado Central, la Lonja y la plaza del Doctor Collado bullían con grupos de estudiantes, sobre todo italianos. Precisamente una guía explicaba los detalles arquitectónicos de la iglesia citada mientras el grupo se repartía en un corro sobre el pavimento impregnado de suciedad.

Aunque también hay razones para el optimismo. En la calle Estrecha de la Compañía, dos falleros de la comisión Plaza Doctor Collado, Gregorio y Juan, se afanaban en barrer y limpiar el suelo donde se levantaba hasta hace unos días la carpa. «Tenemos cuatro personas para limpiar después de cada verbena, otras dos para la calle y dos más para el casal y las paellas», enumeró el primero.

En las inmediaciones de la carpa, plantada en una calle estrecha y con cierta intimidad, «se ha hecho de todo», comentó recordando lo encontrado cada mañana por los miembros de la comisión. «Limpiamos lo nuestro y también lo de los demás, como todo lo que ensucian los clientes de los bares de la zona», dijo.

La escena de chorretones de orines y del caldo de la basura se reproducía en otras calles como Mare Vella, Vall de Crist, Palomino, De la Cruz y la plaza de Santa Cruz. En todas se añadía la nube de moscas debido al calor creciente. Fuentes vecinales del Carmen comentaron que la situación estas Fallas ha sido de «colapso» con aglomeraciones de público de gran riesgo.

«Estamos seguros de que se han puesto más paradas y mercadillos de los autorizados. Se han saltado las normas, aunque no nos extraña porque lo hizo el propio concejal», comentaron acerca esto último de la intención fallida del concejal de Cultura Festiva, Pere Fuset, de celebrar actuaciones musicales en la plaza del Ayuntamiento.

La presidenta de la Federación de Vecinos, María José Broseta, insistió en que «el millón de euros más para la limpieza no se ha notado; se les ha ido de las manos y tienen que mejorar», mientras que la concejal del grupo popular Maria Àngels Ramón-Llin apuntó que la proliferación de las 'food-trucks' ha sido perjudicial, en el sentido de que no se ha «tenido en cuenta que requieren más limpieza en el entorno».

Falta de ambulancias

La concejal de Ciudadanos María Dolores Giménez denunció por su parte la cifra insuficiente de ambulancias en los días grandes de las Fallas, algo que achacó al bajo presupuesto del Ayuntamiento y al desinterés de la Conselleria de Sanidad. «Fuset destinó 18.000 euros al convenio con Cruz Roja, menos de lo que costó la pasarela de la Ofrenda o las grúas de la falla».

De la falta de limpieza hablaron también ayer en la asociación de comerciantes del centro y el Ensanche. Citaron calles como Pizarro, Félix Pizcueta y Cirilo Amorós donde las aceras siguen faltas de baldeos, con pavimentos pegajosos y marcas del lugar que ocuparon las churrerías, delimitadas por una gruesa capa de suciedad.

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