Las Provincias

Alejamiento de su negocio para apartarlo de los testigos

La puesta en libertad de Miguel López no está exenta de cautelas. La más llamativa es una orden de alejamiento que le impide acercarse a las instalaciones de su empresa, Novocar. El juez lo sustenta en la «necesidad de protección de las fuentes de prueba», es decir, los testigos, muchos de ellos empleados de la firma de automoción en la que se produjo el asesinato de Martínez.

El magistrado entiende que su condición de «dependientes laborales del investigado los hace especialmente proclives a ser objeto de presiones», algo que podría hacer peligrar la objetividad de sus declaraciones. De ahí que se opte por prohibir que López se aproxime a la empresa de automoción.

El juez también exige que el sospechoso se presente todos los lunes para firmar en el juzgado «y cuantas veces sea llamado». De igual modo, el yerno de Sala tiene completamente prohibido salir de España por cualquier medio. Deberá entregar su pasaporte y, como precaución adicional, sus datos serán comunicados a las distintas policías de fronteras para detectarlo en caso de intento de fuga.

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