Las Provincias

Los puntos negros del anillo ciclista de Valencia

  • LAS PROVINCIAS recorre la infraestructura y comprueba falta de señales luminosas en 23 de 45 intersecciones

  • Más de la mitad de los cruces carecen de semáforos propios para bicis en el sentido contrario a la circulación de los coches

Doce de la mañana. Peatones, coches, ciclistas, obras y decenas de policías conviven en una abigarrada calle Xàtiva de Valencia. Riadas de turistas caminan ya hacia la plaza del Ayuntamiento, al aroma de la inminente mascletà. Tres frenos de bicis chirriando al unísono hacen girar varias cabezas en el paso de cebra ubicado junto a la plaza de Toros. Tres chicas rubias buscan confundidas el semáforo que les indique sí está verde para ellas o para los peatones. «This is different in Amsterdam!», lamenta una de ellas. Sólo les da tiempo a decir que son de Leiden, una ciudad holandesa, antes de pedalear de nuevo. Por mucho que hubieran buscado el semáforo para cerciorarse de si podían o no pasar con sus bicicletas de 'Valencia Bikes', no lo hubieran encontrado. LAS PROVINCIAS recorre el anillo ciclista, infraestructura emblemática del Ayuntamiento de Valencia y del concejal de Movilidad, Giuseppe Grezzi, para constatar una deficiencia con riesgo de accidente: más de la mitad de los cruces con calles o pasos de cebra carecen de un semáforo propio para bicis en el sentido contrario a la marcha del tráfico rodado.

Es decir, si uno circula como hacían las tres turistas holandesas, por la calle Xàtiva en dirección hacia Colón, al revés de la dirección de los coches, no se encuentra ni un sólo semáforo rojo o verde que le indique si puede circular, algo que sí ocurre al pedalear en el mismo sentido que los vehículos.

Calzada de rojo

La normativa dice que las bicicletas tienen prioridad de paso ante el resto de vehículos en cruces no regulados por semáforos. Pero lo cierto es que el Consistorio no aplica el mismo rasero de señalización en todos los cruces. En las 45 intersecciones del anillo ciclista con vías o pasos de peatones, este periódico ha comprobado la ausencia de semáforo propio para bicis en 23 puntos. En los otros 22 sí existe una señal luminosa expresamente para ciclistas que circulan en el sentido contrario de los vehículos y que les advierte de si pueden o no pasar.

En algunas de las intersecciones que no tienen semáforo, el Consistorio ha optado por pintar la calzada del cruce de rojo y con el dibujo de una bici, como medida para alertar de la conflictividad del cruce. Así ocurre por ejemplo en Guillem de Castro con San Pedro Pascual y Maestro Palau, en Guillem de Castro con Gandía y Jesús, en la calle Xàtiva con Convento Jerusalén, en el viejo cauce con el Puente de la Trinidad o de nuevo en Guillem de Castro con Pere Bonfill. Pero, así como el propio semáforo que regula el tráfico rodado añade seguridad a los ciclistas que circulan en el mismo sentido por estos puntos, los que pedalean a la inversa lo hacen con mayor inseguridad y riesgo de atropello a peatones o de colisión con vehículos.

«¡Uuuuuuh! No te había visto, hijo mío, ¡perdona!», espeta Marisa, una vivaracha jubilada a este redactor cuando se ve obligado a frenar su bici al cruzarse en un paso de cebra la ciudadana. Y el ciclista tampoco se había percatado de la presencia de la peatona. La sorpresiva parada se produce en el paso de cebra que cruza Guillem de Castro hacia la calle Hospital, uno de los puntos en los que no hay semáforo. Ello pese a ser una intersección en la que se producen tres factores de riesgo: un elevado paso de peatones, un notable tráfico de vehículos y una de las más elevadas frecuencia de paso de bicicletas de todo el anillo ciclista que recorre el centro de Valencia.

En pleno centro

En la calle Xàtiva, en dos de los pasos de cebra posiblemente con más trasiego diario de la capital , sorprendentemente tampoco hay semáforo en el anillo ciclista en el sentido contrario al de la calzada principal. Y el caos entre peatones y bicicletas es ahí notable sobre todo con en plenas Fallas y a la sombra de dos epicentros en estas fiestas como la Estación del Norte y la Plaza de Toros. Ayer por la mañana, un policía tuvo incluso que controlar en algunos momentos el paso de unos y otros para evitar percances, justo en el punto en el que la turista holandesa dijo aquello de «Amsterdam is different».

En la ciudad holandesa abundan por ejemplo por toda la urbe un sinfín de señales azules, con la bici en blanco, para destacar la preferencia de estos vehículos sobre los turismos. En Valencia también hay este tipo de señales, sobre todo en el viejo cauce, aunque brillan por su ausencia en la mayoría del trazado.

Precisamente en el tramo del viejo cauce es donde se encuentra uno de los puntos negros que LAS PROVINCIAS comprueba como más conflictivos en su ruta sobre dos ruedas. La ausencia de semáforo para ciclistas es especialmente peligrosa en el Puente de la Trinidad. En dicho punto (la que aparece en la foto grande que ilustra esta doble página) se une un intenso tráfico de coches, con incorporación del tráfico desde el viejo cauce a la histórica pasarela, a un desnivel del carril bici que convierte el pedaleo en ese tramo en algo no precisamente tranquilo. La pintura roja en el cruce como medida de aviso para conductores ayuda pero no tranquiliza.

El ejemplo de Sevilla

Sevilla es una de las ciudades españolas que mejor trazado de carril bici y señales de aviso posee. A diferencia de Valencia, que en los puntos en los que sí hay semáforo integra en una misma luz las figuras de peatones y bicis, en Sevilla las señales aparecen en dos conjuntos de leds distintos. Ello impide la confusión que se produce desde lejos en algunos puntos acerca de si el rojo afecta a los peatones, a los ciclistas o ambos (como el ciclista que a su paso por el cruce de las calles Xàtiva y Alicante de la capital preguntaba ayer, confuso, «¿cuál de los cinco semáforos es el mío?».

LAS PROVINCIAS se puso ayer en contacto con la Concejalía de Movilidad de Giuseppe Grezzi para recabar el parecer del Ayuntamiento sobre la ausencia de semáforos en más de la mitad de los cruces, sin que al cierre de esta edición se hubieran pronunciado al respecto.