Las Provincias
Un ciclista, dudoso. :: a. ch.
Un ciclista, dudoso. :: a. ch.

«¿Y cuál de los cinco que hay es mi semáforo?

  • Anselmo Ciclista por Valencia

El cruce de las calles Xàtiva, Colón y Alicante, la mastodóntica intersección situada frente a la plaza de Toros, es una auténtica tortura para los que circulan sobre dos ruedas. La ruta seguida por LAS PROVINCIAS por el anillo ciclista coincide con una escena que lo ejemplifica. Anselmo circula desde San Agustín, hasta que llega a dicho punto y baja los dos pies de la montura de Valenbisi a tierra. El joven charla con una acompañante. «¿Y cuál de los cinco semáforos es el que nos incumbe? ¿A cuál hacemos caso?», se pregunta mientras señala un poste en el que conviven una luz verde y otra roja (en la imagen junto a estas líneas).

El cruce es uno de los 22 del anillo correctamente señalizados con semáforos en los dos sentidos de la circulación. Sin embargo, la coexistencia de hasta cuatro semáforos y cinco luces confunde a la hora de discernir cuál corresponde a los ciclistas, aunque lo cierto es que de cerca es fácil distinguir el dibujo rojo de la bici que se refiere a los vehículos de dos ruedas. «Yo hubiera puesto otro poste independiente para los ciclistas. Y quizás la luz a una altura más baja, para distinguirlo de los semáforos de los coches», propone Anselmo.

Los ciclistas también critican otro aspecto: los cruces con los coches que tienen el giro en amarillo intermitente acaba con los vehículos sobre el carril bici, obstaculizando el paso de los ciclistas y sin que los turismos tampoco avancen. «Se quedan ahí en medio, sin que podamos pasar nosotros ni tampoco ellos», lamenta otro usuario de las dos ruedas. El ciclista echa de menos «más señales que subrayen la preferencia de bicis ante coches», que también escasean en el anillo ciclista.

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