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La Policía Local de Valencia blinda el carril bici del centro para evitar accidentes

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Un agente controla el paso en una intersección del carril bici, ayer. :: manuel molines

  • Los agentes controlan el anillo ciclista, resuelven dudas de peatones y conductores y ordenan las preferencias de paso en varios puntos

«No, por aquí no, usted tiene que circular por la acera» o «esperad a que se ponga en verde, tienen preferencia los peatones» son algunas recomendaciones que los agentes de la Policía Local de Valencia se afanaron en dar ayer en el anillo ciclista, el carril bici que recorre la ronda interior y que ayer se abría oficialmente. Fue una jornada complicada, con cientos de pequeños conflictos solucionados por la presencia de la policía. El carril bici ya es una realidad y, con él, llegan las dudas sobre cómo han de circular las bicis por él o quién tiene preferencia en los cruces, sobre todo en aquellos cercanos a un paso de peatones.

Por todo ello, la sección de Tráfico de la Policía Local de Valencia se empleó ayer a fondo en el carril. Había agentes cada varias decenas de metros en la calle Colón. Controlaban que los ciclistas circularan por el carril correcto o sin auriculares, solucionaban las dudas incluso de los conductores («¿no tienen que llevar casco?», preguntaba uno de ellos parado en un semáforo. «Si no son menores de 16 no es obligatorio», respondía el agente) o ordenaban las preferencias de paso, tanto con los peatones como los coches que entraban y salían de los aparcamientos situados en torno a la ronda ciclista.

Desde primera hora de la mañana había varias patrullas apostadas en la plaza Porta de la Mar, que marca el inicio del carril bici por Colón. Agentes de Tráfico aleccionaban a compañeros de otras secciones del cuerpo, dedicados ayer a controlar el carril bici. Y es que la novísima infraestructura, abierta tras dos interminables semanas de «últimos retoques», entró ayer en funcionamiento con todas las señales ya instaladas, pero aún con pequeños detalles por pulir. Frente a la plaza de toros, por ejemplo, faltaban los maceteros, lo que hizo que no pocos motoristas estuvieran tentados de aparcar en esa zona libre. También faltaban los aparcabicis en la zona de la estación del Norte, donde se instalarán más tarde para dejar el entorno expedito porque es ruta de salida de emergencia de la mascletà.

Pero cientos de ciclistas se lanzaron ayer a recorrer el carril. Había ganas. Incluso técnicos de la concejalía lo hicieron, subidos a sus bicicletas. El trazado dejó a casi todos los ciclistas muy satisfechos. Hay puntos más conflictivos que otros, sobre todo en la esquina de San Vicente con San Agustín, donde el retranqueo de las isletas peatonales provocaba ayer pequeños atascos entre viandantes y ciclistas, que aún no conocían por donde debían circular.

Menos contentos estaban los conductores, sometidos a grandes atascos principalmente en vías como Colón, Xàtiva o Guillem de Castro, y a los peatones. Muchas personas mayores se paraban confusas ayer ante los pasos de cebra, como este diario comprobó a lo largo de la mañana, o aguardaban a que el semáforo se pusiera en verde dentro del propio carril bici. Los ciclistas tenían que esquivarles, pitarles o esperar a que se retiraran, lo que provocó no pocos enfrentamientos sobre todo en las zonas más concurridas.