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El plan de la Marina de Valencia prevé un circuito de running y un canal en la playa del Cabanyal

Alumnos de la escuela de vela, en la dársena interior. :: jesús signes
Alumnos de la escuela de vela, en la dársena interior. :: jesús signes
  • El Consorcio ultima el plan estratégico, donde aparece la apertura de un recorrido peatonal en el borde de la dársena

La playa del Cabanyal tendrá el próximo verano un canal de navegación para los deportes náuticos, paralelo al espigón de la Marina y que tendrá un acceso directo desde la dársena, lo más cerca posible a la orilla del mar. La instalación ya ha sido acordada entre el Ayuntamiento y el Consorcio Valencia 2007, para que se tramite ante el Ministerio de Medio Ambiente.

Fuentes del Consorcio indicaron el miércoles que un grupo de empresas de la Marina del sector náutico costeará la infraestructura, que quiere dar salida a una amplia demanda en la playa más concurrida de la ciudad. Todavía falta por determinar la anchura del canal, que estará balizado con boyas hasta mar abierto.

El equipamiento forma parte del plan estratégico 2017-2022, que será presentado el próximo 1 de marzo por el alcalde Joan Ribó. La entidad se ha marcado una serie de hitos para desarrollar los próximos años, en un documento que marca los puntos fuertes, los débiles y las amenazas para la dársena interior.

La voluntad de los gestores de la Marina es acometer obras que sirvan para «abrir la dársena», en el sentido de ofrecer dotaciones públicas lo antes posible. De este modo, otra de las iniciativas previstas en el plan estratégico es la construcción de un circuito de running que recorra toda la extensión, desde el extremo norte al sur bordeando la dársena.

El recorrido está por definir, al igual que ocurre con un diseño en el que se trabaja ahora. Las mismas fuentes indicaron que se trata del mismo concepto que el construido por la Fundación Trinidad Alfonso en el jardín del Turia.

«La Marina tiene una demanda deportiva que va a más cada vez», señalaron, para recordar los eventos que tienen su salida o meta en la dársena. También es lugar habitual de entrenamiento para muchos deportistas.

El plan también habla de la liberación de espacio para la apertura completa del cantil. Se pretende establecer un paseo en el lado más próximo al mar. La secuencia de las inversiones se ha establecido hasta 2022, aunque buena parte depende de la voluntad del Gobierno, primero en la designación de los consejeros del Consorcio y luego en la negociación de la deuda de 440 millones de euros, producto de las inversiones para la transformación de este espacio con motivo de las regatas celebradas en 2007.

En el plan aparecen inversiones y concesiones de importancia estratégica, como el varadero industrial, la ampliación de los amarres o la construcción de un hotel de hasta 30 plantas, donde una parte de la edificabilidad se dejará para comercios y oficinas.

Estas dos iniciativas necesitan del visto bueno del consejo rector, para el que todavía no hay fecha. El Gobierno debe decidir si su representación en el Consorcio la asume el Ministerio de Hacienda o el de Presidencia, aunque se mantienen contactos para negociar el sistema de pagos de la deuda, que ahogan a la entidad desde su creación.