Las Provincias
los nuevos «récords» municipales.
los nuevos «récords» municipales.

Récord de terrazas en Valencia

  • Los vecinos critican la falta de actuación en las zonas saturadas y los hosteleros el aumento de las tasas

  • El Ayuntamiento concede 3.553 permisos este año y cobrará hasta 2,4 millones

La ampliación de la ley antitabaco en 2010 al prohibir fumar en el interior de todo tipo de locales de hostelería, con o sin mampara, supuso una verdadera revolución en España que bajó las cifras de fumadores de manera espectacular, aunque tuvo su reverso en el incremento de las terrazas de los bares. En el caso de Valencia, el turismo ha beneficiado al sector, que este año volverá a romper su récord con 3.553 permisos concedidos por el Ayuntamiento.

La cifra representa una subida de 177 locales respecto a 2016 y un total de 357 sobre el balance un ejercicio anterior. Es obvio decir que mejora las expectativas de ingresos del Consistorio, que ha previsto en la matrícula una cuota líquida de 2,4 millones de euros, aunque también hay que decir que la morosidad es alta en la recaudación.

La concejalía de Hacienda tiene ya dispuesta la matrícula para poner al cobro el próximo día 1 los recibos. La ordenanza de ocupación de espacio público prevé que los permisos de temporada irán desde ese día hasta el 31 de octubre.

La proliferación de terrazas ha agravado las denuncias vecinales por los ruidos nocturnos, el reducido espacio que se deja para los viandantes y el incumplimiento con el mobiliario empleado, sobre todo los carteles anunciadores de menús situados en los cruces.

La ordenanza está pendiente de modificación según ha anunciado varias veces el gobierno municipal, aunque no ha ofrecido más pistas de por dónde irán los cambios. La normativa actual indica que los horarios de cierre son hasta la 1.30 horas los viernes y sábados, así como la víspera de festivos. Eso en los meses de temporada, mientras que el resto del año es hasta las 0.30 horas.

En cuanto a los requisitos, se indica que el espacio destinado a mesas y sillas debe estar delimitado por líneas de pintura verde en los ángulos de los metros cuadrados autorizados por el Ayuntamiento. El espacio de paso para los viandantes debe ser al menos de 1,50 metros de anchura, salvo en Ciutat Vella que se permite de 1,20 metros.

Las protestas han llegado al gobierno municipal por los dos lados en el asunto de las terrazas. La Federación de Hostelería avaló recientemente una concentración de empresarios y trabajadores de locales del centro en contra del incremento de la tasa, que en su caso ha llegado a un 74% sobre el recibo del pasado año. Además, temen que el aumento siga los próximos años pese al compromiso público del concejal de Hacienda, Ramón Vilar, de que esto no sucederá.

Por otro lado, las asociaciones vecinales de los barrios más afectados no dejan de presentar quejas al Ayuntamiento. La plataforma Russafa Descansa emitió ayer un comunicado donde recuerda su propuesta de que se apruebe la instalación de sonómetros en las calles con los fondos de los presupuestos participativos, que tienen siete millones para toda la ciudad.

En el documento se indica que para comenzar a «controlar y reducir los niveles de contaminación acústica, el gobierno municipal debería no sólo elaborar mapas de ruido y medir adecuadamente los focos de contaminación acústica, sino sobre todo establecer efectivos planes de acción contra el ruido».

Actuaciones efectivas

A juicio de los representantes de la entidad, en Ruzafa «ya no se trata de prevenir la contaminación acústica con paneles informativos, pues este barrio ya cuenta con todos los componentes de una zona acústicamente saturada, por lo que requiere actuaciones municipales reales y efectivas. A tal efecto es precisa una red de sonómetros monitorizados».

Ruzafa es el barrio donde más saturación se produce en la actualidad en la ciudad. «Desde del último mapa de ruido de 2012, los establecimientos hosteleros y las autorizaciones municipales de terrazas han proliferado sobremanera en Ruzafa, pues este Ayuntamiento no ha parado de conceder nuevas licencias y rescatar antiguas». Según las cifras aportadas por los residentes, en este barrio hay 350 locales y 250 terrazas, por lo que entienden que la limitación que «pretendía controlar la saturación del barrio ha sido contraproducente». Acerca de la morosidad en los pagos, el documento de ejecución de presupuesto del pasado año hablaba de unos recibos girados por valor de 2,4 millones y de unos ingresos de 1,78 millones.

A finales del pasado mandato, el marcado de las terrazas supuso también un aluvión de quejas, debido a la falta de recursos del Ayuntamiento. Los empresarios deben delimitar el espacio delante de funcionarios para que estos levanten acta.

En la protesta por el incremento de la tasa para los locales del centro, los empresarios destacaron que 393 terrazas pagarán más este año. El gobierno municipal defiende que la remodelación en el callejero no equivale a un aumento de los ingresos, sino a una redistribución. Así, se da la circunstancia de que los establecimientos de Ruzafa pagan menos que antes, lo que ha contribuido a enfadar más a los vecinos que sufren los ruidos nocturnos. Vilar prometió hacer unos ajustes para delimitar mejora las fronteras, aunque se descarta un cambio general.

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