Las Provincias

Los pescadores denuncian robos de materiales en su sede de la Marina de Valencia

La Marina Real en una fotografía de archivo.
La Marina Real en una fotografía de archivo. / J. SIGNES
  • La cofradía reivindica una lonja nueva para cumplir con lo pactado con el Consorcio antes de la Copa América de vela

Ya va para ocho años que la Cofradía de Pescadores espera una sede definitiva en la Marina de Valencia, cuando al acabar la Copa América de vela debían desalojar el recinto provisional. El alcalde Joan Ribó comunicó a la entidad a mediados del pasado año que no había fondos para estas obras por el bloqueo financiero del Consorcio Valencia 2007, aunque el problema actual pasa por los robos de material junto al local prefabricado.

El presidente de la Cofradía, Felipe Gimeno, señaló que los pescadores dejan algunos de los enseres para la pesca en un solar vallado, aunque es frecuente que «salten y se lleven todo lo que puedan, sobre todo objetos de metal como bobinas de cobre y tubos de plomo».

La entidad está en negociaciones con el Consorcio Valencia 2007 para acometer distintas mejoras en los locales provisionales. Fuentes de la sociedad señalaron que hay interés en realizar las reparaciones, donde citaron incluso un posible cambio de pavimento de los locales.

Gimeno subrayó casos de pescadores que se «llevan enseres y herramientas por miedo a que se las roben». La Cofradía reivindica la construcción de unos locales, una especie de trasteros que sirva para custodiar todas estas piezas.

Gimeno comentó que la última reunión se produjo hace unos tres meses. «Pedimos el cambio de suelo y nuevas cámaras frigoríficas para poder salir del paso», indicó. Desde el Consorcio señalaron que se han dado facilidades como un aparcamiento para los miembros de la cofradía, que también negocian la ampliación de los amarres.

La cofradía tenía su sede en la parte opuesta de la dársena interior, más o menos donde se levanta ahora el Veles e Vents. La construcción del canal y la bocana exterior forzaron a demoler las instalaciones, que pasaron a una situación de provisionalidad que todavía persiste.

El Consorcio llegó a encargar un proyecto que preveía una zona abriera al público, con el propósito de hacer más turístico el recinto. Los visitantes podrían seguir así el desarrollo de las subastas, aunque todo eso se quedó paralizado por la falta de recursos de la entidad.

Gimeno comentó que lo mismo ocurre con los amarres que solicitan aparte de los actuales. Supondría mejorar la oferta de la lonja y atraer otros barcos de pesca que actualmente recalan en otros puertos del Mediterráneo. La entidad cuenta con 21 embarcaciones y confía en duplicar esa capacidad.

Pero el espacio en la dársena está condicionado entre otros proyectos a la construcción de un varadero industrial y la ampliación de los amarres con 600 plazas más, un concurso pendiente de la celebración de un consejo rector del Consorcio y donde se estima que la empresa ganadora invertirá alrededor de 25 millones de euros.

Otro de los problemas es la falta de señalización para llegar a la lonja, algo común al resto de la Marina. El Consorcio tiene pendiente la reurbanización del entorno de la lámina de agua, con la eliminación de los restos del circuito de Fórmula 1, desafectado hace ya tiempo y donde la previsión es modificar las zonas de aparcamiento para crear nuevas zonas peatonales, áreas de descanso y conexiones con los locales comerciales y de ocio, muchas por desarrollar todavía.

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate