Las Provincias

«Es como si esto fuera la gran vía y antes era una calle de lo más tranquila»

Un agente de la Policía Local reordena el tráfico, ayer por la mañana en la calle Murillo. :: irene marsilla
Un agente de la Policía Local reordena el tráfico, ayer por la mañana en la calle Murillo. :: irene marsilla

Los coches pasan constantemente por las calles Carda y Murillo. Y cuando no son coches, son autobuses. Concretamente, o el 73 o el bus turístico de la ciudad. Y quienes más lo sufren son los vecinos de la zona, que han visto en apenas un año cómo una calle tranquila y sin tráfico se convierte en lo que los vecinos llaman, no sin cierta ironía, «la gran vía de Ciutat Vella».

Las protestas llegaron esta misma semana hasta el Síndic de Greuges, que le ha pedido información al Ayuntamiento tras recibir una queja que habla de que las calles Carda y Murillo, nombre distinto en varios tramos de la misma vía, acogen ahora el tráfico que antes iba por la calle Bolsería y Barón de Cárcer, a través de La Boatella. Lo cierto es que un mero paseo por la zona denota una situación que los vecinos califican de insostenible.

Sirva como ejemplo la situación de María, una joven madre con dos niños pequeños (un niño de poco más de año y medio y una recién nacida) que tiene que hacer equilibrismos para mantenerse en la estrecha acera mientras a su lado pasan los coches o los autobuses. «Es muy peligroso, me da miedo cada vez que paso por aquí. Antes estábamos de lo más tranquilos, ahora parece la gran vía del centro», lamenta.

Ni siquiera en el interior de las casas se libran los vecinos de las molestias provocadas por el aumento del tráfico en la calle tras la peatonalización de parte de María Cristina. «Sí, hay gente que se ha tenido que ir de aquí porque no podían aguantar las vibraciones», comenta otra vecina, que prefiere mantener el anonimato. Esta circunstancia, que impide incluso ver la televisión en el interior de las casas, se agravará en verano, según prevén los vecinos. Algo muy parecido ocurre en la cercana Guillem Sorolla, que ha asumido buena parte del tráfico de autobuses que acceden el Mercado Central esta estrecha calle que une Guillem de Castro con Barón de Cárcer.