Las Provincias

La presión popular obliga al Consistorio a autorizar las campanas de San Nicolás

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Campanario de la iglesia de San Nicolás, en la calle Caballeros de Valencia. :: irene marsilla

  • La parroquia sustituirá el volteo de las 9.30 horas por toques simples para reducir los decibelios y mantendrá el resto como antes de la prohibición

valencia. Trece días después de que se conociera la orden de cese temporal y tras una intensa presión popular, donde no ha faltado la recogida de firmas y las propuestas para el cambio de ordenanza, el Ayuntamiento anunció ayer que las campanas de la iglesia de San Nicolás volverán a tocar, tras un acuerdo entre la parroquia y el vecino que presentó la denuncia.

El párroco Antonio Corbí confirmó a LAS PROVINCIAS el contenido del acuerdo, negociado con la concejal de Medio Ambiente, Pilar Soriano, en un encuentro donde no estuvo el denunciante. El Consistorio habló después de una mediación realizada durante varios días. El pacto pasa por eliminar el volteo de campanas a las 9.30 horas para sustituirlo por toques simples. Así de sencillo, sin más requisitos. La parroquia sustituye el volteo diario de aviso a misa de 10 por un toque simple (no voltea la campana, sino que se golpea). Lo mismo con la misa de los domingos a las 10.30 horas. Se mantienen los volteos para la misa mayor de los domingos (12.00h.) y fiestas. También los avisos del ángelus: 12.00 y 20.00 h.: tres toques de un segundo cada uno.

El gobierno municipal notificó con fecha del 18 de enero la orden de cese temporal, derivada de la denuncia de un solo vecino por ruido excesivo, hasta que la parroquia acometiera unas medidas correctoras para reducir el sonido de las mismas. Antes de eso no se realizó ningún tipo de mediación, como al parecer ha sucedido ahora, y la parroquia tuvo que dejar de tocar sin más alternativa que recurrir. Según el estudio de contaminación acústica, sobrepasaban en dos decibelios el límite máximo permitido.

Feligreses de San Nicolás iniciaron una recogida de firmas en comercios del barrio con apoyos por toda la ciudad y asociaciones como Mestres Campaners y Campaneros Artesanos Ibéricos aseguraron que la ordenanza permite el uso del campanario. Sea como sea, la parroquia ya no tendrá que presentar un recurso en el Ayuntamiento, confirmó el párroco Corbí. El pacto con el gobierno municipal hará decaer estas iniciativas.

El sacerdote indicó que el acuerdo matiza que en estos casos serán considerados «toques tradicionales». La ordenanza actual indica que la prohibición de avisos sonoros no regirá en «los casos de emergencia o tradicional consenso, tales como toques de campanario con motivos de fiestas». En la disposición adicional se señala que hay una exención en los «toques de campana de carácter manual», aunque en el caso de San Nicolás está automatizado.

La propuesta de Campaneros Artesanos Ibéricos incide en una definición más exacta, de tal manera que se proteja de manera más efectivo los toques y volteos de campanas en Valencia, como un bien singular inmaterial. Además, se plantea la supresión del término «manual» para que lo sucedido en la iglesia de San Nicolás y en otras no se extienda en el futuro al centenar de campanarios, espadañas y carrillones de la ciudad en activo.

Corbí agradeció el apoyo de los feligreses para que volvieran a tocar las campanas en San Nicolás. Señaló que desde la difusión del acuerdo había recibido llamadas de «toda España» felicitando a la parroquia por poder volver a dar los toques.

La concejal de Medio Ambiente, Pilar Soriano, indicó a Europa Press que «cuando surgen problemas entre vecinos, como ha sido este caso, debemos actuar siempre con cautela, apelando al diálogo para intentar solucionarlos». En palabras de la edil, «desde el equipo de gobierno queremos que suenen las campanas y que haya una buena convivencia», para indicar que quieren modificar la ordenanza, vigente desde 2008 y que ya fue motivo de debate en su día precisamente por el trato a los campanarios. Las iglesias de San José de la Montaña, Santos Juanes y Escolapios han tenido que acallar o modificar los toques tras denuncias de algunos vecinos.

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