Las Provincias

Valenbisi, «un monstruo con pedales»

Un usuario de Valenbisi sale de una parada del servicio de alquiler de bicicletas. :: irene marsilla
Un usuario de Valenbisi sale de una parada del servicio de alquiler de bicicletas. :: irene marsilla
  • El peso de las bicis y las paradas que funcionan mal provocan una caída de casi la mitad de usuarios

  • Antiguos clientes del servicio público deciden comprar su propia bicicleta para evitar problemas con los anclajes

valencia. «Es un monstruo con pedales». Usuarios, presentes y pasados, de Valenbisi repiten las críticas hacia las bicicletas del servicio público de alquiler, su estado o el sistema para anclarlas a las paradas mientras los datos de usuarios de Valenbisi no hacen más que caer: ha perdido más del 50% de usuarios en tres años con un descenso del 23% en el número de viajes. Se trata de datos llamativos en una ciudad que cada vez camina más hacia un modelo de movilidad protagonizado, sobre todo, por la bicicleta.

Los antiguos usuarios de Valenbisi hablan de distintos motivos para abandonar un servicio que ha pasado de casi 90.300 abonados a 45.026 en apenas tres años, según datos facilitados en la comisión de Desarrollo Humano por la concejalía de Movilidad. Tamaño de las bicis, material de las ruedas, deficiencias en las estaciones, falta de plazas libres en determinadas paradas o una red de carril bici deficiente (pero en constante crecimiento) son algunas de las razones esgrimidas por quienes han dejado la tarjeta de Valenbisi, cuya empresa adjudicataria, JC Decaux, es la única que pierde con un servicio que no cuesta nada al Consistorio pero que tampoco le aporta ningún beneficio económico.

«Los pedales son muy fuertes y difíciles de manejar, un día le tuve que dar mi bici a un amigo porque no podía llegar al punto de anclaje», explica Noelia Lorenzo, una antigua usuaria de Valenbisi. De la misma opinión es Víctor González, que califica a las bicicletas de «monstruos metálicos». «Hay un recargo por media hora. Además, los carriles no están bien señalizados y la policía me paró por la calle porque iba por las aceras en el centro al no haber carril, así que me he pasado al autobús», comenta.

«La rueda es maciza y con que el suelo esté un poco húmedo ya resbala mucho», explica Juan García, un exusuario de Valenbisi que, como los anteriores, fue consultado esta misma semana por los motivos que le habían llevado a abandonar el servicio en las inmediaciones de la parada de Valenbisi frente a la estación del Norte.

Él se compró su propia bicicleta. Y no es el único, lo que da una idea del auge del uso de este medio de transporte en el cap i casal. «Dejé de utilizarla porque me quitaron la parada que tenía cerca y además me compré una propia», asegura Carmen Martínez. María Amparo Barat indica que prefirió «invertir» en una propia porque las de Valenbisi son «difíciles de manejar. Además, muy pocas estaban en perfectas condiciones». De la misma opinión es Adrián Pastor, que dice que únicamente usa las de Valenbisi «porque se ha estropeado» la suya.

Críticas de turistas

Los turistas también critican las bicicletas y el sistema en sí. Las quejas son constantes en las oficinas de turismo, tal como ha podido averiguar este diario. Cada vez son más los turistas que acuden a un servicio privado de alquiler. Así lo confirma Aurora Suárez, exusuaria de Valenbisi y ahora trabajadora en una empresa de alquiler de bicicletas. «Para los turistas no es nada cómodo porque les obligan a dejar un depósito de 150 euros y, además, tienen que coger un bono de mínimo una semana», lamenta Suárez.

«Las bicis son pesadas, rígidas y hay problemas con ciertas paradas que están saturadas. La gente ha preferido invertir en su propia bici. Las plegables o de segunda mano se venden muchísimo», asegura. «Todavía falta mucho para que Valencia sea una ciudad en la que se pueda ir decentemente en bici. Faltan carriles y educación vial porque no estamos preparados», añade.

Saturación de estaciones

Precisamente la saturación de las estaciones es otro de los grandes problemas de Valenbisi, según los ciclistas consultados. Determinadas paradas, como las situadas en las inmediaciones de los campus universitario o, incluso, junto a institutos de educación secundaria, suelen estar repletas en las horas punta, lo que provoca que los alumnos o profesores que acuden en bici tengan, en ocasiones, que irse a buscar otras paradas situadas no tan cerca de los centros escolares.

En este sentido, Valenbisi cobra un recargo por cada minuto que pase de la primera media hora gratuita sin que la bicicleta haya sido devuelta a un anclaje. Juan García cuenta que a una amiga suya «le pasaron una factura de 3.000 euros porque el anclaje no detectó la entrada y se ve que se la llevaron». «No pienso arriesgarme», indica.

Para evitar este problema, que también se da en sentido contrario (paradas sin bicicletas, como suele ocurrir en las situadas en la periferia de la ciudad), JC Decaux tiene en marcha un sistema de movilidad entre paradas: técnicos de la empresa llevan las bicicletas de una parada a otra cuando algunas están muy saturadas o vacías.

Sin embargo, los usuarios lamentan que este servicio no es tan fiable como debería ser y que el traslado de bicicletas «no es todo lo común que debería».

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