Las Provincias

Carrera de relevos para la gran meta

Carrera  de relevos  para la gran meta
  • Justo Nieto lanzó el reto en 2003 en la exaltación de la fallera mayor

  • Los protagonistas de la tramitación del expediente recuerdan los 13 años de duro trabajo para lograr la excelencia mundial

Cuando las Fallas encienden la mecha, la traca corre con musicalidad, ritmo y color. Si bien las Fallas son especiales porque nacen del pueblo, de los casales y de los talleres artesanos, que son los principales protagonistas, y se viven en la calle, la inclusión de la fiesta en la lista de Patrimonio Inmaterial de la Humanidad también es fruto del trabajo coordinado de muchos agentes.

El primero en encender la mecha de esta traca que ayer confirmó su final feliz fue Justo Nieto, que con su dilatada experiencia de su etapa de rector de la Universitat Politècnica vio la necesidad de llevar a las Fallas al lugar que merecía. Asegura que en aquella época, «nos dimos cuenta de que las Fallas necesitaban ayuda porque entonces había sectores que criminalizaban esta fiesta, se menospreciaba. En cambio, en la Politècnica tuvimos claro desde el principio que había que apostar por las Fallas porque es la fiesta más completa del mundo. Moviliza a mucha gente; lleva el arte y la música a la calle; realiza una labor social relevante y ha permitido conservar tradiciones como la indumentaria».

La casualidad quiso, como relata Nieto, que «un amante de las fallas como Elías Pérez Oller nos planteara hacer una falla en la propia universidad, habló con la Junta Central Fallera y conseguimos censarnos como una comisión más de la ciudad». Estando Nieto como presidente de Forum Unesco y José Luis Montalvá de director, se empezó a tramar la idea de que las Fallas podían ser firmes candidatas a Patrimonio Inmaterial. Desde la presidencia de este Forum, Nieto insistió ante la Unesco en la propuesta de apostar por el patrimonio intangible. Y una cosa llevó a la otra, hasta que un día la entonces alcaldesa Rita Barberá le propuso ser mantenedor de la fallera mayor de Valencia de ese año, Vanessa Lerma.

Aunque el discurso de Nieto comenzaba con una poesía, pronto lanzó en su parlamento la propuesta de que las Fallas fueran Patrimonio Inmaterial. Cuando dijo la expresión 'las Fallas deberían ser declaradas Patrimonio de la Humanidad. Yo espero que esto ocurra pronto. En honor de la verdad debieran ser declaradas Patrimonio de Patrimonios de la Humanidad', el público se fundió en unos sonoros aplausos que duraron varios minutos.

Ideas como que las Fallas son la expresión de cultura más completa capaz de unir a todos los habitantes de Valencia o la espiritualidad y voluntariado de artistas, falleros y vecinos quedaron reflejados en el discurso del mantenedor.

Aunque el discurso se produjo en 2003, en 2009 componentes de la falla Politècnica, como Elías Pérez, José Luis Montalvá y Ángel Martínez no dudaron en llamar a la puerta de la Junta Central Fallera para lanzar el recordatorio de que las Fallas seguían teniendo pendiente su reconocimiento de Patrimonio Inmaterial. «Cuando ya vimos que el flamenco había conseguido en 2009 su reconocimiento, recordamos el tema a los falleros porque había que lograrlo», comenta Ángel Martínez, componente de la comisión que ahora preside Francisco Ramos.

Así se hizo

En la Junta, el entonces concejal Félix Crespo, vio la importancia del tema y no dudó en asumir el reto que la Politècnica lanzaba. En esa época, la delegación de Promoción Exterior, que dirigía Jorge Guarro, entonces vicepresidente de la Junta, formó un equipo para empezar a dar forma a la idea y en esas primeras reuniones también participó la Politècnica.

Expertos en Historia, Documentación, Gestión Cultural y personas vinculadas con el mundo fallero dieron su apoyo a Guarro para hacer un trabajo en equipo. En el equipo redactor estaban Josep Lluís Marín; Javi Mozas; Pepe Martínez Tormo; Gil-Manuel Hernández y Garro. Además colaboraron personas como Montse Catalá; Toni Marco; Vicente De Castro; Antonio Cerveró; Ángel Gimeno; Rafa Solaz; Ángel Martínez; Antonio Hervás; Isa Tort o Jesús Ovejero.

Dos alcaldes, Rita Barberá y Joan Ribó, y tres concejales como Félix Crespo, Francisco Lledó y Pere Fuset han sido parte de esta carrera de relevos hasta lograr el reconocimiento de la fiesta, además de autoridades de la Conselleria de Cultura y del Gobierno Central.

Félix Crespo, concejal de Fiestas hasta 2011, asumió el reto de iniciar los trámites para que las Fallas lograran su reconocimiento. La primera pieza del engranaje era pedir el consentimiento del pleno y asamblea de presidentes. Tras lograrlo por unanimidad, tenía que seguir el cauce del Ayuntamiento de Valencia. «Recuerdo que le dije a la alcaldesa Rita Barberá el proyecto que queríamos impulsar y no me dejó ni acabar de explicarle la idea. Me dijo que de cabeza fuéramos a por ello, como apasionada de las Fallas». En el pleno del Ayuntamiento se aprobó con los 22 votos a favor del PP y los 11 del PSPV. El concejal encargó al área de Promoción Exterior de la Junta el estudio del proyecto para preparar el dossier inicial. «Ya en 2007 vimos la necesidad de promocionar las Fallas a nivel internacional, por eso creé la delegación de Promoción Exterior. Comenzaron a contactar con agencias de turismo y a posicionar a las Fallas en webs para ser referente de las festividades internacionales, pero el mayor reto fue comenzar a trabajar para conseguir el reconocimiento de la Unesco que ahora ya tenemos», comenta Crespo. Desde 2010 a 2011 el equipo de la Junta Central Fallera se centró precisamente en esta tarea que hoy recoge sus frutos. Había que utilizar un lenguaje muy técnico, desde el punto de vista social y antropológico para hacer comprender cómo las Fallas movilizan a toda la sociedad e incluso ha conseguido traspasar fronteras, haciéndose 'plantà' en muchos municipios de la Comunitat Valenciana y en puntos tan distantes como Argentina. El estudio metódico del informe se hizo a conciencia.

La Politècnica tiene parte de 'culpa' de la candidatura de las Fallas. Primero gestaron el Forum Unesco, para que los jóvenes se implicaran en la conservación del Patrimonio, y luego crearon una falla en el campus: Avenida de los Naranjos-Politécnica. El director de la entonces escuela de Arquitectura Técnica, José Luis Montalvá y director de Forum Unesco y Elías Pérez Oller lograron que la falla se censara en la Junta. Y ambos, junto con Nieto, que era el presidente del Forum Unesco, fueron conscientes de que las Fallas merecían ser Patrimonio Inmaterial. Ángel Martínez, que fue presidente de la comisión, dice que «lo propusimos a la Junta en 2008 y en 2009 cuando vimos que reconocían el flamenco, la traca de las Fallas se encendió». El actual presidente, Francisco Ramos, está orgulloso de haber sido iniciadores.

El entonces concejal Francisco Lledó tomó el testigo de Crespo en junio de 2011 y el primer paso que tuvo que dar fue crear un expediente para que la Conselleria de Cultura declarara a las Fallas Bien de Interés Cultural, objetivo que se consiguió en marzo de 2012. Lledó recuerda que el 7 de marzo viajó con su coche a Tarragona, donde se celebraba el Consejo de Patrimonio Histórico de España. «Tuve que defender el potencial de las Fallas para que el Gobierno la incluyera como su candidatura española. Nos felicitaron por la explicación y nos dijeron que no conocían tan al detalle todas las cosas que hacían las fallas». Lledó explica que en la reunión ya les dieron el visto bueno «y recuerdo que llamé a la alcaldesa Rita Barberá para comunicárselo. Ella ya dio la buena noticia en la mascletà de ese día que disparaba por el Día de la Mujer Reyes Martí y yo, mientras, fui volviendo en coche desde Tarragona con el entonces secretario autonómico de Cultura, Rafael Ripoll». Durante los años de tramitación, la concejalía tuvo que ser paciente con las candidaturas de las ciudades que iban delante y que se fueron retrasando porque luego tuvieron que incluir mejoras, como los Patios de Córdoba, además de los cambios de criterios a la hora de presentar los proyectos. Ya en 2015, aprovecharon la visita de la secretaria general de la Unesco, Irina Bokova, para mostrarle la grandeza de las Fallas. «Hubo representación del Misteri d'Elx, Algemesí y de las Fallas y se mostró ilusionada», indica Lledó. Con el trabajo coordinado del Gobierno, Consell y Ayuntamiento el proyecto quedó listo para el éxito que cosechó ayer.

El concejal Pere Fuset vivió sus primeras Fallas en el cargo en 2016. Aunque el expediente ya estaba presentado desde hace meses, tenía muy claro que tenía que llevar el mensaje de las Fallas por todo el mundo. En estos dos últimos meses ha viajado a Lancaster, donde plantaron una falla, y a Alemania para describir las bondades de la fiesta. El concejal ha utilizado las redes sociales para retransmitir minuto a minuto cómo iban las decisiones de la Unesco en Etiopía y ha transmitido su ilusión por un proyecto que toda Valencia y todos los falleros creían posible. Además, también ha tenido que hacer frente a las cinco alegaciones que varios valencianos habían presentado a la candidatura de las Fallas. Como asegura, dieron respuesta a estas alegaciones para que la candidatura llegara impoluta a la mesa de la XI asamblea de la Unesco y no quedara duda alguna. Fuset también explica que durante su mandato convenció a TVE para que se emitiera en directo la Crida y la mascletà del día 19 e hizo campañas de publicidad en los soportes ubicados en las calles de Barcelona, Madrid y en las estaciones de tren de toda España. Se trataba de calentar motores y llegar con reconocimiento a la reunión de la Unesco. También organizó una cabalgata del patrimonio, con los festejos que ya tenían el reconocimiento, y una exposición en el museo del Carmen. Fuset ha sido el último concejal en la carrera de relevos, tal como recordó ayer el alcalde, Joan Ribó, quien aseguró que ha sido un trabajo en equipo. Ayer Fuset habló en su discurso del firme compromiso de preservar todos los elementos que contempla la candidatura.

Justo Nieto, rector en 2003 de la Politècnica y presidente de Forum Unesco, fue el primero que lanzó la propuesta de dar a las Fallas la importancia que merecían. En un escenario tan concurrido como la exaltación de la fallera mayor de Valencia de 2003, Vanessa Lerma, Nieto, que actuaba como mantenedor. recordó que no existía ninguna expresión de la cultura de los pueblos que pudiera igualarse a las Fallas. Dijo que las Fallas deberían ser declaradas Patrimonio de la Humanidad por tres motivos: porque no hay fiesta que reúna a la vez tantos símbolos; porque es una tradición que se hace por el pueblo y en tercer lugar, por el amor al rito de la vida, a la Mare de Déu y la continuidad intergeneracional. El público interrumpió en varias ocasiones el discurso para aplaudirle la defensa a las Fallas.

La casa de los falleros, la Junta Central Fallera, fue la encargada de buscar las palabras claras, concisas y justas para describir a las Fallas como fiesta y tradición cultural para conseguir enamorar a la Unesco. La persona que se puso al frente del barco fue Jorge Guarro, entonces vicepresidente, pero además, se rodeó de grandes profesionales, gestores culturales, sociólogos, documentalistas e historiadores para dar forma a un informe que tenía que describir qué son las Fallas en 280 líneas. Jorge Guarro estos días ha manifestado en las redes sociales su agradecimiento a los alcaldes, concejales, autoridades del Consell y del Gobierno que han apoyado la iniciativa y a todo el equipo de compañeros que trabajaron desinteresadamente para que ahora la fiesta recoja sus frutos.