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Miles de valencianos rinden homenaje a Rita Barberá en el funeral de la Catedral

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Totón, María José y Carmen Luisa, hermanas de Barberá, reciben el pésame de José María Aznar. :: j. j. monzó

  • El expresidente Aznar y otros exdirigentes del PP arropan a la familia en una emotiva ceremonia

El himno de la Coronación de la Virgen de los Desamparados, de la que Rita Barberá era devota, y una ovación de más de un minuto con el público puesto en pie -y algún 'Viva Rita'- sirvió para cerrar el funeral que la archidiócesis de Valencia ofreció ayer en la Catedral en memoria de la exalcaldesa, fallecida el pasado miércoles.

Una Seo abarrotada de miles de valencianos (3.000, según los datos facilitados por el Arzobispado), que quisieron rendir homenaje a la que fuera la primera edil del cap i casal durante 24 años. Como ya sucediera el pasado miércoles, los pasillos laterales se llenaron para la misa e incluso fue complicado seguir el acto a través de las pantallas ubicadas en el interior del templo debido al numeroso público que quedó en pie. De hecho, 45 minutos antes de que diera comienzo el funeral, ya era complicado encontrar un hueco libre. Debido al calor, un hombro tuvo que ser atendido por una lipotimia.

Porque toda Valencia quiso arropar a la familia de Barberá, «nuestra querida doña Rita, nuestra alcaldesa durante tantos y provechosos años para Valencia», señaló el arzobispo, Antonio Cañizares, durante la homilía de una emotiva misa marcada por un silencio respetuoso. Así lo había pedido minutos antes el canónigo Jaime Sancho tras los aplausos que los asistentes dedicaron a los exdirigentes del PP que acudieron. «Son momentos de emoción pero mostremos respeto», dijo.

Fue el caso de la entrada del expresidente del Gobierno, José María Aznar, y su esposa, Ana Botella, o del exministro José Manuel García-Margallo, de los últimos en acceder a la iglesia. Jaime Mayor Oreja e Isabel Tocino fueron otros de los exministros que estuvieron presentes, al igual que el presidente del Senado, Pío García Escudero.

En las primeras filas, los expresidentes de la Generalitat, Francisco Camps (con su esposa, Isabel Bas), y Alberto Fabra, además del exconseller Juan Cotino, el senador Pedro Agramunt y el delegado del Gobierno, Juan Carlos Moragues.

Los compañeros de Barberá en distinas etapas en el Ayuntamiento también se sentaron cerca de la familia: Vicente Jurado, Silvestre Senent, Marta Torrado, Mayrén Beneyto, Vicente Aleixandre, Ramón Isidro, Eusebio Monzó, Alfonso Novo, Alberto Mendoza, Beatriz Simón, Félix Crespo, Cristóbal Grau o Maria Àngels Ramón-Llin.

Entre el público, los exconsellers Paula Sánchez de León, Máximo Buch, María José Català y Serafín Castellano. Porque la misa unió a todo el PP. Así, en un discreto segundo plano y en bancos alejados del centro, estuvieron la presidenta del PP en la Comunitat, Isabel Bonig, el presidente del partido en Alicante, José Císcar, o la coordinadora general de la formación, Eva Ortiz.

También hubo rostros conocidos de la sociedad como Alfonso de Borbón, sentado junto a la baronesa de Alaquàs, Amparo Corell, Marisa Marín, Rafael Aznar, Vicente Navarro de Luján o Enrique García Asensio.

«Tía, cuídanos»

Uno de los momentos más emotivos, envuelto también en aplausos, fue el agradecimiento de la familia de Barberá a través de su sobrina Toté, que reconoció las muestras de cariño recibidas estos días y gestos como las colas en el Consistorio o las flores y velas depositadas en la fachada consistorial o en su casa.

«Sois parte de la familia, de su familia valenciana», dijo. «Habéis conseguido que encontremos consuelo y nos reconfortemos viendo al pueblo valenciano volcado en ella», señaló y pidió que se recuerde su figura «como era: feliz, vital y entregada a Valencia». También denunció que «la crueldad humana no tiene límites» y acaba afectando a «personas inocentes».

Y finalizó con una oración: «Tía, cuídanos: a tu familia, a los valencianos, a Valencia. Jamás os olvidaremos, que Dios os guarde porque vosotros sois España», se despidió emocionada y con una ovación.