Las Provincias

Carlos Sanchis, de 42 años, durante uno de sus viajes. :: lp
Carlos Sanchis, de 42 años, durante uno de sus viajes. :: lp

Una discapacidad sin fronteras

  • El valenciano Carlos Sanchis aspira a recorrer la Ruta 66 en su 'handbike'

Un saco de dormir y su 'handbike' es todo lo que Carlos Sanchis necesita para enfrentarse a un nuevo reto. El valenciano ha recorrido más de 7.000 kilómetros para demostrar que la discapacidad no tiene fronteras.

Sufrió un accidente con 18 años que le dejó en silla de ruedas. Para él «fue un golpe muy duro que me cambio por completo, tanto mi entorno, como mi forma de vida, pero poco a poco vas asimilando lo que te ha pasado y lo aceptas». Lejos de dramatizar, Carlos se centró en el deporte para seguir activo. «Fue mi motivación a pesar de mis condiciones, poder entrenar cada día me hacía sentir a gusto», dice.

Dentro del mundo del deporte descubrió que podía recorrer miles de kilómetros con su 'handbike', «un deporte un poco desconocido, pero que cualquiera podría practicar», explica. Las llamadas 'handbike' son bicicletas que funcionan con las manos y algunas de ellas son adaptables a las sillas de ruedas.

Superarse cada día es su objetivo, por ello, Sanchis, a sus 42 años, se enfrenta a un nuevo reto: la Ruta 66, es decir, volar a Nueva York para recorrer Chicago y California, más de 5.400 kilómetros en solitario. «Quiero hacerlo como algo personal, necesito superarme cada día».

De su larga lista ya ha podido tachar tres grandes viajes. Su primer logro fue el Camino de Santiago, que se propuso como «un juego, porque pensé que era un buen entrenamiento. Con mis compañeros hago salidas una vez al mes y, poco a poco, me fui animando, hasta que un día me lo propuse». Desde Roncesvalles hasta Finisterra, «fue una experiencia increíble que me llenó mucho», con el que pudo definir su modo de entender la vida.

Sin compañía

Se planteó nuevos retos: «siempre había hablado con un amigo de viajar a la Selva Negra y decidí que era el momento; fui de Valencia a Alemania también solo». Sin compañía, «sencillamente por no acarrear la responsabilidad a nadie, puedo ir a mi ritmo, tomar mis propias decisiones. Además me gusta la aventura y dormir en tienda de campaña, cuando la gente prefiere los hoteles», asegura riendo. Pese a su voluntad de romper estereotipos, tuvo que hacer frente a terrenos en mal estado, falta de medios o accesos inadecuados en algunas instalaciones, ya que muchos lugares siguen sin estar adaptados para la gente con discapacidades físicas. «En esos momentos se pierden los nervios, te desmotivas, pero luego ves que se van solucionando las cosas, que sales adelante y superas las barreras, y así vuelves a tener claros tus objetivos», reflexiona.

Las ganas y la fuerza siempre las lleva consigo. Su familia, los responsables de «seguir adelante», y su ilusión «por afrontar un nuevo viaje, disfrutar del paisaje, de la gente. Recorrí la mayoría de puntos de España sin ir en coche o en tren como hacía antes y pude apreciar otras cosas que se pierden de esta forma».

El valenciano ahora busca financiación para este nuevo proyecto. También participa en el concurso de la fundación GAES 'Persigue tu sueños' para conseguir ayudas y poder realizar el viaje. Para ello tiene que conseguir estar entre los diez mejores con los votos que consiga a través de una red social, donde publica cada nueva etapa de sus viajes para que la gente pueda acompañarle es su aventura.

De todo ello, lo único que busca es transmitir que no hay nada imposible «aunque muchas veces nos lo parezca». Anima a las personas que tengan una meta, tanto laboral, deportiva o «de cualquier tipo, que de un paso, a pesar del vértigo y del miedo, porque vale la pena».

Un ejemplo a seguir es una fuente de inspiración y motivación para otros, aquel en quien se fija uno para copiar sus pasos, pero, sobre todo, es quien invita a intentarlo. El valenciano Carlos Sanchis es un ejemplo a seguir, aunque él no lo quiere creer porque «lo que hago yo lo puede hacer cualquiera», insiste.

Partió desde Alaquàs para recorrer diferentes puntos de la geografía española, en un viaje de 50 etapas y dos meses de duración.

Trayecto complicado debido a las dificultades en el terreno para viajar con 'handbike', pero una oportunidad para «seguir mejorando».

Su primer viaje, y el más gratificante, por ser una «auténtica aventura» que le impulsó a realizar el viaje a Selva Negra.