Las Provincias

Las fallas aseguran que están pendientes de renuncias

  • Algunas comisiones comparan la Junta Central Fallera con el fútbol y recuerdan que si un entrenador comete errores, se le destituye

Los falleros están pendientes de que el concejal de Cultura Festiva, Pere Fuset, pase del 'mea culpa' a apartar de la gestión a la persona o personas que promovieron las normas de vestimenta que se hicieron firmar a las cortes, a pesar de que el edil insiste en que las desconocía. Del mismo modo, la asamblea dejó claro que el sector tampoco está de acuerdo en que se creara un nuevo concurso de versos para el llibret fallero sin que la medida pasara antes por el pleno y la asamblea de presidentes, que, como reconoció el propio Fuset, son los soberanos en las Fallas.

Desde la Interagrupación reconocen que el mundo fallero está a la espera de algún movimiento y confían en que no tarde. «La gente tiene claro que ha habido un error garrafal y alguien tiene que pagar por el fallo. Lo que no está claro es quién tiene que ser», indica Jesús Hernández, presidente de este organismo que reúne a la mayoría de agrupaciones. También añade que la «asamblea parece estar despertando tras años de letargo y, cuando despierta, el control por parte de la mesa de la Junta es más difícil».

Hernández compara la gestión de la Junta con las que se realizan también en los casales, y argumenta que «cuando en una falla un presidente observa que alguien de la directiva mete la pata, se tienen que hacer ceses o dimisiones». Por eso, indica que «le han metido un gol por la escuadra y alguien debe ser el culpable». Apunta que quizá el concejal está pasando a que pase la convención de la Unesco en Etiopía para que esta polémica no empañe el tema.

Pedro Pons, fallero de Sagunto-San Antonio-Padre Urbano, comentó la noche de la asamblea que, a pesar de que el año pasado muchos lo llamaban el 'azote de Fuset', no tenía problema en reconocer que el edil está vez había hecho bien en reconocer el error y en pedir disculpas «y ahora empieza a escuchar a los falleros, porque al final en la democracia gana la opinión de la mayoría». A pesar de ello, pidió que en la directiva de la Junta debía de haber dimisiones.

«No puede salir gratis los días de dolor y presión que hemos pasado los falleros. Fuset debe decidir lo que hay que hacer. Ha habido una cortina de humo para apaciguar los ánimos, pero tiene que haber algún cambio importante. Debe irse el secretario general, que es la persona que profesionalmente cobra y tiene que velar por las fallas y auditar a sus vicepresidentes». Pons puso como ejemplo el fútbol: «Si un entrenador comete errores graves, se cambia, pero no se hace dimitir al utillero».

En la asociación cultural Casal Bernat i Baldoví, su presidente, Óscar Rueda, apunta que de momento se ha logrado eliminar las normas de vestimenta de las cortes, pero «la interpretación que hizo inicialmente del punto que se aprobó en diciembre de 2015 sobre los versos del libro fallero es distinta a la que hacen los falleros». Recuerda que en el expediente de las Fallas en la Unesco «se recoge el concurso literario y a los poetas festivos. El certamen de llibrets siempre ha sido abierto y es el más antiguo, de más solera, por eso se debe conservar».

Desde el Círculo de Opinión Bunyol d'Or ab Fulles de Llorer, su presidente, Ramón Bernabéu, reconoce que «Fuset o las personas que le hayan asesorado no lo han hecho bien. Habrá que estar pendientes para que no vuelva a suceder porque perjudica el imagen de la fiesta y de las falleras mayores y sus cortes». Opina que, «una vez pase la reunión de la Unesco, se debería hacer algo para depurar responsabilidades».