Las Provincias

El concejal Fuset, en la picota

El concejal Fuset, en la picota
  • Ribó asegura que es el edil de Fiestas el que tiene que gestionar la polémica y la portavoz del PSPV y la oposición piden responsabilidades

  • Seis días después de la reprobación de las fallas sigue sin haber dimisiones en la Junta

valencia. La partida de ajedrez sigue en marcha, aunque ocasionalmente parece que se haya parado el reloj por motivos ajenos. El jaque de los presidentes de falla planteado en la asamblea, por primera vez en la historia de las Fallas, a la gestión del concejal de Cultura Festiva, Pere Fuset, y de su directiva de la Junta Central Fallera no se ha cobrado hasta el momento ninguna dimisión.

A pesar de que el concejal entonó el 'mea culpa' en la asamblea, después de siete días frenéticos de negociaciones con los firmantes de la moción de reprobación, hay sectores del mundo fallero y político que consideran que se debería de haber dado un paso más, asumiendo responsabilidades.

Ahora el mundo fallero tiene a Fuset en la picota por no mover ficha en el tablero de ajedrez, pero los presidentes ya le advirtieron tras la reprobación que vigilarán las decisiones que adopte a partir de ahora para que no impulse medidas de espaldas a los falleros, como las normas que se obligaron a firmar a las cortes y a las preseleccionadas sobre la vestimenta que deben de portar, que prohibía llevar faldas cortas, escotes o transparencias y que incluía la posibilidad de que un acompañante mandara a casa a cambiar a la corte o fallera mayor si iba vestida de forma indecorosa.

Tras la presión de los presidentes, esta norma se ha derogado de forma inmediata, pero tanto en la concejalía como en la Junta Central Fallera han puesto una cortinilla de humo para evitar seguir hablando del espinoso tema.

A la pregunta de si se había reunido la Junta para reflexionar sobre la reprimenda de los presidentes o si se estaban estudiando dimisiones, el concejal de Cultura Festiva dijo el viernes que no iba a hacer declaraciones al respecto porque su esfuerzo se centraba en la candidatura de las Fallas a la Unesco, una decisión que se estudiará del 28 de noviembre al 2 de diciembre en Addis Abeba, Etiopía.

De modo que el último movimiento del tablero del ajedrez ha sido enrocar al rey, protegiéndolo detrás de la torre y los peones, aunque esta decisión no es la solución definitiva ante otros posibles jaques.

Quitar hierro

En este momento de compás de espera, el alcalde de Valencia, Joan Ribó, declaró el viernes a los medios que la reprobación por parte de las fallas a la directiva de la Junta Central Fallera (JCF), por las normas de vestimenta que se han eliminado ahora, tiene «un significado determinado» que obedecía a no estar de acuerdo «con los mecanismos» a partir de la publicación de dichas normas en la web del organismo oficial.

A pesar de que el lunes 21 de noviembre el alcalde aseguró de forma rotunda que la firma de estas normas había sido un «error garrafal», y que de haberlas conocido él las hubiera eliminado de forma inmediata, el viernes trató de rebajar tensiones al decir que «a veces una asamblea puede estar en desacuerdo con determinados elementos del presidente de la Junta y ya está».

Ribó quiso dejar clara su «total confianza» en el presidente de la Junta, Pere Fuset, y reprodujo la opinión que ya argumentó el día 21, cuando afirmó que es el concejal el que «tiene que gestionar el tema».

En cambio, la primera teniente de alcalde de Valencia, la socialista Sandra Gómez, se reitera en la idea de que debe haber responsabilidades. Admite que entiende que «la Junta tiene sus tiempos y se marcan su propio calendario», pero indicó que debe haber un gesto de asumir responsabilidades tras el error cometido con la puesta en marcha de unas normas que no respetaban la ley de igualdad.

De hecho, el pasado martes la primera teniente de alcalde ya dijo que era necesario que la Junta Central Fallera hiciera un «gesto» reconociendo la equivocación y aclaró que en ningún caso se refería al concejal de Cultura, Pere Fuset.

Gómez aseguró que mostraba su «rechazo total a las normas que intentan dejar a la mujer en el plano de la imagen» e incluso opinó que ella no pondría «ninguna norma».

Crisis

Gómez tildó la situación de «crisis» y dijo que podría ser «una oportunidad de debate sobre cómo queremos y qué funciones tienen las cortes y las falleras mayores» y hasta añadió que le gustaría que tuvieran «muchos ámbitos» de participación, implicación y diálogo.

Por su parte, el concejal de Cultura Festiva recordó que ahora mismo las polémicas órdenes no están operativas y «será el mundo fallero el que decidirá si ha de haber o no algunas normas a las cortes y falleras mayores». Apuntó que será algo que se hablará estos meses, pero que no se decidirá de forma inmediata en diciembre.

Desde la oposición también se han mostrado duros con el error cometido y la falta de medidas. El concejal del grupo popular, Félix Crespo, dijo que una vez «acontecido el pronunciamiento de la asamblea de presidentes, el respeto a esta decisión es lo que debemos hacer cualquiera de los que estamos preocupados por el discurrir de la fiesta y de capítulos tan innecesarios como los que hemos vivido estos dos meses». Y añadió que, en consecuencia, el concejal Pere Fuset «debería de actuar con la misma contundencia y aplicarse las reflexiones que le manifestaron muchos falleros y depurar las responsabilidades, empezando por él mismo».

Desde Ciudadanos, su portavoz, Fernando Giner, insistió en que no hay que olvidar que es la primera vez que se ha reprobado a un concejal y presidente de la Junta. «Los hechos son de tal gravedad, que no se debe quedar en una mera reprobación de la asamblea». Indicó que Fuset debe tomar medidas. «También me resulta muy llamativo que el propio Fuset reconociera públicamente desconocer el contenido de los documentos y saber del mismo después de firmarlo las falleras».

En Ciudadanos añaden que «debemos conocer quién ordenó la redacción de los documentos y los autores del mismo». Giner, además, lamentó la «pasividad del alcalde ante esta crisis a escasos días de que la Unesco decida si las Fallas son o no Patrimonio Inmaterial».