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La pasarela de la Fórmula 1 se abrirá por primera vez para unir el Grao y Nazaret

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La pasarela peatonal, despejada del pavimento y restos de basura. :: irene marsilla

  • El Consistorio prolonga una calle para rodear el cementerio y facilitar la conexión entre los dos barrios por la zona del antiguo circuito

Los dos millones de euros que costó la pasarela de la Fórmula 1, el conocido como 'cuc de llum', tendrán utilidad cinco años después del último Gran Premio de Europa en las calles de Valencia. El Ayuntamiento acomete estos días la limpieza y retirada de todo el material inestable de la estructura que salva el último tramo del viejo cauce entre el Grao y los barrios de las Moreras y Nazaret, para reabrirlo dentro de escasas fechas.

Hasta ahora, la pasarela había sido de uso exclusivo durante las carreras de Fórmula 1, para que sirviera como acceso a dos gradas. El resto del año permanecía cerrada y sin posibilidad de que fueran utilizadas por los residentes.

La obra se completa con el traslado de varios contenedores de basura y escombros del entorno del cementerio municipal del Grao, junto a uno de los extremos del túnel de Serrería y que sigue pendiente de soterramiento. El presidente de la asociación vecinal, Jesús Vicente, comentó ayer que el acceso puede entrar en servicio esta misma semana, en caso de que lo permitan las lluvias caídas en Valencia.

El Consistorio cumple de esta manera uno de los compromisos con los vecinos del Grao y Nazaret, que evitarán de ese modo un amplio rodeo por el puente de Astilleros. El 'cuc de llum' quedará habilitado para peatones y ciclistas, aunque su aspecto distará mucho de la flamante pasarela construida en 2008.

El abandono y el saqueo ha sido constante los últimos años. Primero desapareció la instalación eléctrica, para después seguir con las planchas de madera del pavimento y las mismas placas de cristal que forman la cubierta. Para rematar la escena, las paredes laterales fueron recubiertas de pintadas.

La apertura será provisional, en el sentido de que pasará por unos terrenos todavía sin urbanizar. El nuevo barrio del Grao estaba destinado a ser uno de los más singulares de la ciudad, aunque quedó atrapado por la crisis económica.

Por este motivo, la pasarela peatonal tendrá el suelo de hormigón y la cubierta de cristal, más bien lo que queda de ella, será desmontada. «Necesitarán grúas porque pesan una barbaridad», indicó el dirigente vecinal sobre el peso de cada una de las piezas. Cuando comenzaron los actos de vandalismo, el Ayuntamiento colocó bloques de hormigón con verjas metálicas en los extremos, para tratar de impedir que no se colara nadie. Pese a este esfuerzo, fue inútil.

La calle Poeta Sanmartín y Aguirre supone el acceso principal al cementerio del Grao. La conexión con la pasarela se hace prolongando este camino, bordeando el camposanto y colocando unas verjas que encauzarán la calzada hasta la marginal izquierda del viejo cauce.

La entidad vecinal había pedido al Consistorio una conexión más directa, por delante del cementerio, aunque eso no ha podido ser para no romper el trazado del circuito de Fórmula 1, que debe servir para las futuras calles del barrio.

El gobierno municipal ha optado por la gestión indirecta del polígono de viviendas, donde se construirán unas 3.000 viviendas. Durante la Copa América de vela se promovió un concurso de ideas, ganado por Jean Nouvel y el despacho de arquitectura alemán GMP. El arquitecto José María Tomás se encargó de fusionar las propuestas, donde de momento se han invertido 42,9 millones de euros para la construcción del circuito, que deberán ser recuperados con la venta de pisos.

Otro de los problemas a los que se enfrenta el Ayuntamiento es el aumento de los vertederos en el viejo circuito. Escombros, basura, restos de materiales de todo tipo se amontonan por la facilidad de acceso que hay para pequeñas camionetas y furgonetas. «El concejal de Desarrollo Urbano, Vicent Sarrià, nos ha dicho que tratan de buscar una solución para llevarse todo a un vertedero controlado», dijo.