Las Provincias

El mundo fallero declara la guerra a Fuset por imponer unas directrices «vejatorias»

Las falleras mayores y sus cortes de honor, el día de su nombramiento. :: jesús signes
Las falleras mayores y sus cortes de honor, el día de su nombramiento. :: jesús signes
  • 34 falleras mayores acusan al concejal de mentir: «Esas normas nunca han existido y jamás han sido comunicadas»

El mundo de las Fallas cargó ayer contra el concejal de Cultura Festiva, Pere Fuset, que se encontró con un gesto inédito en el mundo fallero. En la mayor contestación a la que se ha enfrentado nunca un presidente de la Junta Central Fallera, 34 falleras mayores de entre 1980 y 2015 acusaron al concejal de mentir con respecto a las polémicas normas de protocolo e indumentaria que han sido publicadas esta semana. «Esas normas nunca han existido, jamás han sido comunicadas, y mucho menos eran impuestas», aseguraron las máximas representantes de la fiesta fallera en una carta que remitieron a los medios de comunicación. También los expresidentes de la Junta Central Fallera entre 1979 y 2015 insistieron en el mismo sentido. «Nunca ha existido documento alguno aprobado por la Junta Central Fallera -ni por ningún otro organismo de la fiesta- ni normas impuestas en ningún sentido de obligación que regulase la ropa a vestir o la prohibición de usar determinadas prendas», indicaron los exdirigentes de la JCF.

Esta lluvia de críticas parece desmontarasí la teoría del concejal Fuset, que ha asegurado en varias ocasiones esta semana, la última ayer mismo, que las normas siempre han existido y que su único error ha sido publicarlas y dárselas a las candidatas primero y a las cortesanas después para que lo firmaran. La respuesta de exdirigentes de la JCF y de las propias falleras evidencia una unanimidad pocas veces vista en un mundo como el fallero, con múltiples sensibilidades y casi infinitos puntos de vista. Es la misma unanimidad que se ha exhibido en la contestación a un reglamento que permite, incluso, que los acompañantes de cortesanas o falleras mayores decidan si las representantes han de cambiarse de ropa si la que llevan no es adecuada para el acto en cuestión.

Las más duras en el desmentido a un concejal de Fiestas que ayer no descartaba que se asuman responsabilidades en el seno de la directiva de la JCF han sido las propias falleras mayores. Todas las máximas representantes de la fiesta desde 1980 a 2015 (con la excepción de Susana Remohí, que lo fue en 1998; y de Gloria Martínez, que reinó en 2008) firmaron un duro documento en el que aseguran que decir que las normas se aplicaban a escondidas «supone una innecesaria, intolerable y lamentable falta a la verdad»: «Hasta el inicio del presente ejercicio fallero, jamás se había exigido a ninguna fallera mayor o corte de honor la firma de ningún documento que estipulase obligaciones relacionadas con la vestimenta, comportamiento sujetos a control o directrices de obligaciones que pudieran incidir en la libertad que tiene toda mujer que representa a las Fallas de vestir bajo su criterio personal».

Las falleras califican las normas («de cuya existencia nunca hemos tenido la más mínima constancia», insisten) de «discriminatorias, vejatorias e indignantes». Las cortes superan cada año «tres procesos selectivos con distintos jurados, sometiéndose en ellos a infinidad de pruebas de imagen, educación, conocimientos de cultura o comportamiento protocolario» lo que, en opinión de las máximas representantes de la fiesta, «constituye aval suficiente para poder desempeñar el cargo sin necesidad de seguir 'órdenes' que pueden considerarse peyorativas hacia la capacitación que se les ha reconocido y que ninguna de nosotras habría admitido». «Las recomendaciones, sugerencias o consejos que se hayan podido transmitir a falleras mayores, en sesiones generalmente supervisadas por los padres de aquellas, se han efectuado de forma oral y sin que ello comportase la menor injerencia en nuestras esferas personales», indican.

Hablan los expresidentes

Los expresidentes de la JCF también hablaron ayer y las versiones coinciden. Tanto exdirigentes socialistas como populares coinciden en afirmar que les parece «reprochable y deleznable el argumentar que esas normas estaban escritas y aplicándose hace más de 20 años para tratar de tapar o cubrir la nefasta decisión de quien en última instancia es el responsable de haber llevado a la práctica un documento escrito con la evidente y clara intención de aplicarlo en el presente ejercicio 2017». Los exdirigentes reconocen «consejos y recomendaciones» que se transmitían a las falleras «en presencia de sus padres o tutores». Los expresidentes también apuntan a la inoportunidad de la polémica a puertas de que la la Unesco decida si las Fallas son Patrimonio Inmaterial de la Unesco: «Quizá quien haya generado el debate debería haber pensado antes la oportunidad de abordar temas de esta trascendencia en estos momentos».