Las Provincias

El Ayuntamiento revisará todo el alumbrado de Valencia para reducir el número de farolas

Retirada de farolas ayer en el bulevar sur, entre los barrios de San Isidro y Zafranar. :: irene marsilla
Retirada de farolas ayer en el bulevar sur, entre los barrios de San Isidro y Zafranar. :: irene marsilla
  • El plan de ahorro prevé la reordenación de las luminarias en la ciudad para suprimirlas en las calles con exceso de luz por las noches

«Iremos calle por calle para comprobar la iluminación de cada una». El concejal de Alumbrado, Sergi Campillo, desveló ayer la intención del gobierno municipal de realizar un mapa de toda la ciudad para revisar las farolas y retirarlas en caso de exceso según la normativa vigente, con el propósito de aumentar el ahorro en el recibo de la luz. El encargo a las contratas se realizará a lo largo de todo el mandato y supondrá también en esa reordenación la colocación de luminarias en las zonas donde no se llegue ahora al mínimo legal.

En declaraciones a LAS PROVINCIAS, el edil señaló que este trabajo se realizará con fondos propios, aunque no descarta pedir otro crédito al Instituto para la Diversificación y el Ahorro Energético, que concedió cuatro millones este año a interés cero para renovar el alumbrado con bombillas led.

Al margen de esa tarea, el Consistorio decidió el apagado de 4.000 puntos de luz en los principales accesos y avenidas de la ciudad, sobre todo aquellos afectados por la «contaminación lumínica». Un ejemplo es lo que ha sucedido en la calle Colón, donde en cada farola se ha apagado la mitad de las bombillas. También se ha actuado en Guillem de Castro o la avenida del Cid.

Esto permitió en total liberar 2,48 millones de euros reservados para la factura eléctrica de este año. Campillo estimó ayer que el recibo, sólo en lo que se refiere al alumbrado público, ha llegado a los once millones de euros. Los técnicos de las dos contratas realizarán el estudio con luxómetros, unos aparatos que miden la intensidad de la iluminación que se percibe en la calle.

El edil precisó que los cambios hechos hasta hora y los futuros tendrán en cuenta la normativa acerca de las condiciones de iluminación que debe tener la vía pública, tanto en lo que se refiere a la seguridad vial como a la de los viandantes.

El mapeo que se realice tendrá en cuenta factores como el efecto del arbolado, el ancho de la calle u otros factores que permitan suprimir puntos de luz o su reordenación. El edil no descartó por este motivo que se muevan farolas en función de la cercanía de las copas de los árboles.

El apagado de los puntos de luz prosigue con una tarea emprendida los últimos años de mandato del Partido Popular, cuando se anunciaron medidas como la colocación de reguladores de intensidad, así como la sustitución de bombillas por otras de menor potencia. También se dijo entonces que dejarían de encenderse algunas luminarias.

En todo caso, una de las dificultades de ahorrar en la factura eléctrica ha sido el aumento del coste de esta energía. La reducción del consumo no ha ido paralela los últimos años a la bajada del recibo. En el dato ofrecido a mediados de septiembre se habló de un gasto anual de ocho millones de euros.

La reordenación y supresión del alumbrado de la ciudad tendrá en cuenta también las luminarias más contaminantes, tanto por el tipo de bombilla como por la carcasa. Las peores en este sentido son las esféricas, construidas en cristal y que no enfocan la luz a la calle.

El Consistorio descartó hace tiempo ese modelo, igual que las llamadas fernandinas, el típico farolillo, para conseguir la misma iluminación con las que dirigen el haz directamente hacia abajo. De esta manera se evitan quejas vecinales.

El Ayuntamiento realizó hace lustros un plan de alumbrado que supuso una inversión millonaria. La norma en algunos barrios era colocar una serie de modelos para que los vecinos votasen por su preferido y proceder entonces a la eliminación de todas las farolas de carretera, para poner de fundición.

El problema es el exceso evidente que se produjo en algunas zonas, con farolas de tres y cuatro luminarias colocadas en una sucesión sinfín, como ocurrió en la avenida del Cid, donde en 2011 ya se produjo un apagado selectivo. En las redes que lo permitían se hizo al tresbolillo, es decir, en zigzag.

Por el contrario, hay casos de demanda de mejor iluminación en algunas pedanías, para evitar robos en las alquerías y en los campos de cultivo. De ahí que el mapa del alumbrado que hagan las contratas incida también en esa cuestión.

La crisis económica ha acarreado también el aumento de robos de cable de cobre, una constante que ha llevado de cabeza al Ayuntamiento. Cada año se han destinado partidas millonarias a la reposición de cableado y la Policía Local llegó a probar sistemas de prevención y alerta, aunque ninguna ha cuajado que se sepa.

Así, varias empresas propusieron alarmas silenciosas en caso de corte, o rociar con un espray ultravioleta el material para detectarlo en las inspecciones de las chatarrerías y denunciar así a los propietarios.